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HAUKING Y MAR ADENTRO

admin (23 de septiembre, 2013)

Stephen HawkingCuriosamente el rocambolesco suicidio de Ramón Sanpedro fue visto, me atrevería a decir, con naturalidad por una buena mayoría de personas. Todavía hoy, algunos amigos míos enarbolan su historia como bandera para la posible legalización de la eutanasia. Nadie se para a pensar que Ramón Sanpedro estuvo obstinadamente postrado en un lecho porque quiso estarlo. Las razones ni las puedo explicar ni quedaron suficientemente claras en la película que trató sobre su muerte. Lo cierto es que estuvo una buena parte de tiempo así, asistido por su familia y que un día entró en contacto con una gente que lo comió el coco para anexionarlo a su causa, como valor positivo en la consecución de sus fines que no eran otros que la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido en España y así, lo pasearon por juzgados acompañado de una guapa abogada catalana con mucha palabrería.

En mi opinión posteriormente, cayó en las emociones de una explosión mediática que lo sobrepasó y acaso en un cierto enamoramiento y ya sabemos que razones tiene el corazón que no asiste a razones. Pero volvamos al tema. Si en lugar de caer en las manos que cayó, hubiera solicitado una silla eléctrica a la seguridad social, le hubieran adaptado una dependencia en el bajo de su casa y se hubiera conectado a Internet, posiblemente con quien se hubiera relacionado es con la gente del Foro de Vida Independiente que le habría ayudado a defender un sistema de asistencia personal, llevar una vida digna y luchar por los derechos de los vivos más que por el de los muertos.

Pero el hilo conductor de este breve apunte que hoy hago hace referencia a lo normal que la gente vio el suicidio de Ramón Sanpedro y lo anormal que ven, por ejemplo, la vida de Stephen Hawking, cuya existencia afianza mi argumento anterior.

El científico al que El Semanal de El País dedica unas páginas este domingo, dispone de ayudas técnicas ilimitadas para poder realizar su trabajo y desarrollar su vida. Cuenta además con asistente personal y asistente laboral. Quiero decir que cuenta con la asistencia personal suficiente para ser independiente y conseguir de esa manera llegar a ser considerado como un insigne científico. Bueno pues la gente sigue viendo más normal que se tire al tren, quiero decir, ve más lógica la actitud que adoptó la persona que inspiró Mar adentro.

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