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CULTURA Y DISCRIMINACIÓN

admin (7 de septiembre, 2010)

Fachada de la Biblioteca

Fachada de la Biblioteca

Todos damos por supuesto que la cultura es uno de los viales indiscutibles para lograr la no discriminación aunque a veces todo esto es solo teoría pues lo que seguidamente denuncio no es un problema nuevo, contrario, llevo mucho tiempo sufriéndolo.

No soy asiduo aunque si acudo con frecuencia al establecimiento referido y generalmente para consultar algún dato, navegar por internet o simplemente para miccionar como ocurrió uno de estos días. Me encontraba relativamente cerca del casco viajo de Oviedo haciendo gestiones y me encontraba reteniendo vejiga un buen rato por no encontrar un aseo adaptado por lo que, recordando la proximidad de la biblioteca, decidí acercarme. Subí hasta la segunda planta donde siempre estuvo el aseo accesible para usuarios de silla de ruedas que normalmente está cerrado. Me aproximé por si estuviera abierto en esta ocasión y evitar acudir al mostrador a recoger la llave dado el apremio.
Aseos destinados al uso del personal de la biblioteca y a niños menores de 14 años, para el resto diríjanse a los aseos de la planta baja. -Este era el letrero que me encuentro en la puerta-. Tomo de nuevo el ascensor para bajar y me acerco a los aseos pues, como era lógico pensar, al hacer las obras, habrían podido habilitar un aseo en esta planta. Pero no, los aseos, los de siempre, con puertas estrechas y sin adaptar.

Me acerco entonces al mostrador de información en demanda de una explicación y todo el mundo pone cara de póker, nadie parece saber nada. Para ellos, los aseos para las personas con diversidad funcional están arriba, en la segunda planta. Les cuento el letrero que tienen colocado en la puerta y llaman en demanda de una explicación que se demora. Como estoy a punto de orinarme encima, les dejo con sus consultas y subo de nuevo a la segunda planta con la intención de montar el cirio. Cuando llego un chico que tardó en darse cuenta de qué le hablaba, comenzó a buscar la llave por todos los sitios hasta que darse cuenta de que la llevaba encima lo que significa que son ellos, el personal de la biblioteca, los usuarios del aseo adaptado para personas con movilidad reducida.
Era tanto el aprieto que solo le dije que me abriera de inmediato para desaguar. Una vez terminado, se me había pasado un poco el cabreo y además recordaba que más de una vez hablé con la dirección de la biblioteca solicitando que dejen abierto el aseo sin ningún éxito.

¿Se imaginan las personas que leen esto que tuvieran que ir solicitando, buscando, siguiendo una llave para poder evacuar cada vez que necesitan hacerlo? ¿Creen que lo soportarían?

Por ser minoría somos objeto de una grave situación discriminatoria que no resolvemos porque no afectar a la mayoría, ellos pueden llegar y acudir a cualquier aseo rápidamente, nosotros, debemos buscar el edificio que esté dotado de un aseo adaptado y además que el personal esté dispuesto a colaborar en lugar de poner la proa.

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