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EDUCACIÓN INCLUSIVA

admin (5 de febrero, 2010)

Ante el insostenible rechazo y exclusión por parte de los centros escolares y administraciones educativas, un grupo de padres y madres de niños con diversidad funcional (discapacidad) son los promotores de la campaña “Inclusión en el Pacto Educativo de Estado“, para exigir que en el mismo se añada un décimo punto que contemple la educación inclusiva de sus hijos y cumpla íntegramente lo dispuesto en la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad y en la Ley Orgánica de Educación, independientemente de la administración responsable del proceso educativo y que hasta el momento ha recibido el apoyo de más de 3.800 firmas a través de Internet.

Manifestación en Barcelona a favor de la educación inclusiva. | Efe

Manifestación en Barcelona a favor de la educación inclusiva. | Efe

Así comienza la nota de empresa que desde el Foro de Vida Independiente se envió a los medios de información, porque estos días saltó a la prensa la intención de los gestores de la Comunidad Valenciana y Cataluña de crear centros especiales para niños con dificultades de aprendizaje en lugar de integrarlos con apoyos como dispone la Convención de la ONU ratificada por el Estado Español.

En Barcelona los padres de los niños con necesidades especiales se han puesto en pie de guerra esperando que en el resto de España tomen conciencia de que esto no es un hecho aislado sino que como denuncia el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) tanto ellos como sus organizaciones dependientes vienen recogiendo quejas de alumnos y familias que denuncian intentos de las administraciones de educación en las distintas autonomías de negar su derecho a la educación inclusiva y a la libre opción de modelo de escolarización.

Cuando me tocó a mí, las expresiones ‘educación inclusiva’, integración o segregación en el medio educativo ni se usaban ni se entendían. Entonces eras afortunado si conseguías que el maestro te permitiera asistir a escuela primaria o que en el Instituto, el director asumiera las molestias que un chico en silla de ruedas les pudiera ocasionar, por eso, cada vez que he sido requerido para hacerlo, he afirmado sentirme afortunadísimo de haber sido educado, o mejor dicho, de haber podido estudiar con el resto de los chicos aunque solo fuera porque ante los hechos consumados de que mis padres veían eso de un modo natural, los responsables no acertaron a negarse.

Fue bueno sobre todo para mí que pude llegar a la enseñanza superior pero también para el resto de los alumnos que sin duda aprendieron conmigo muchas cosas al respecto de un diverso funcional. Así, hace un par de meses, paseando por un centro comercial me encontré con Quinito, un amigo de la infancia, hijo de un conocido futbolista del Racing de Santander al que llamaban ‘Kiko el farol‘ por su porte dandi y distinguido. Soltó las bolsas que llevaba en la mano y las levantó para llamar mi atención al tiempo que gritaba ‘chuchi’, ‘chuchi‘ que es como de niño me llamaban y se acercaba para terminar por fundirnos en un abrazo.

Seguramente llevábamos 35 años sin vernos pero nos dejamos huella mutuamente. Mis amigos de infancia fueron luego amigos de juergas y a ese horizonte aspiro para el resto de los chicos. Creo que los niños con diversidad funcional de cualquier tipo que hoy accedan al medio educativo lo deben hacer plenamente integrados con los demás y si para hacerlo, para no entorpecer la marcha del resto, tienen que contar con ayudas, que las pongan que para eso pagamos impuestos.

Gracias a haber podido estudiar y ser educado como los demás, pude integrarme en el estadio laboral, cotizar 30 años a la Seguridad Social y pagar impuestos, en definitiva, mantener el país en lugar de que este fuera el que me mantuviera. Encerrarlos en círculos restringidos y protegidos solo puede producir individuos infelices e inútiles para la sociedad.

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