Los impuestos de La Roja

admin (18 de noviembre, 2010)

Estos días se habla de los impuestos que tendrán que pagar los jugadores de La Roja por las primas de 600.000 euros tras vencer en el Mundial de Sudáfrica, y existe cierta polémica sobre la posibilidad de que no paguen impuestos en nuestro país. Aunque seguro que los asesores de los futbolistas estarán estudiando (¿negociando?) las mejores condiciones para ellos, aquí van algunos comentarios.  

La mayor parte de los jugadores son residentes habituales en España y, por tanto, en el impuesto sobre la renta tienen que pagar por toda su renta mundial. Pero para evitar que esa renta pague impuestos en dos países, en este caso Sudáfrica y España, los países (exceptuando los paraísos fiscales) firman acuerdos, denominados convenios de doble imposición, de forma que cuando los contribuyentes españoles hacen la declaración de la renta, podrán descontar el impuesto pagado en ese otro país, en este caso del 21% en Sudáfrica (en la denominada deducción por doble imposición internacional). Por tanto, como en España se paga el 43% a esos niveles de renta, nuestras arcas podrían percibir finalmente el 22% y las sudafricanas ese 21%.

Por otro lado, los jugadores que están en otras ligas (como los casos de Torres, Cesc o Reina en el Reino Unido), no son contribuyentes en nuestro país ya que no tienen la residencia habitual en España y, por tanto, harán seguramente sus cuentas con el fisco inglés. Sin embargo, habrá que estudiar la posibilidad de practicar la retención oportuna y luego la descontarían del impuesto inglés. En estos casos la complejidad reside en que paga España, por una renta obtenida en Sudáfrica y el contribuyente reside en Reino Unido (quizás sea importante aclarar que lo relevante en el impuesto sobre la renta es ser residente habitual en España, no la nacionalidad española; sólo en el caso de cambios de domicilio a un paraíso fiscal se exige el pago del impuesto durante 4 años más).

En resumen, los éxitos deportivos de La Roja deberán tributar en España, al menos en una parte.

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Presupuestos

admin (25 de septiembre, 2010)

Comienza el debate sobre la ley anual más importante que debe elaborar todo gobierno, el presupuesto, que recoge todos los ingresos y gastos y refleja sus orientaciones políticas, económicas y sociales.

En el contexto actual, cuadrar el presupuesto de 2011 no es tarea fácil. Ajustes de gastos, obras aparcadas, aumento de impuestos, más deuda, promesas incumplidas…

En cuanto a las reformas en los impuestos, tras la subida del IVA de julio, el debate había girado en torno al gravamen de los “más ricos” con diferentes opciones encima de la mesa: retocar el impuesto sobre la renta, resucitar el impuesto sobre el patrimonio, crear un nuevo impuesto a los ricos. Finalmente, las dos últimas opciones se han descartado y se apuesta por el IRPF. Tan sólo me gustaría aportar un dato: con la subida de este impuesto se espera recaudar unos 175 millones; el impuesto sobre patrimonio estaba recaudando 1.800 millones (aunque ciertamente requería profundas reformas y en nuestro entorno sólo se mantiene en Francia, es evidente que no fue el mejor momento para prescindir de sus ingresos).

Aún de acuerdo con una subida temporal del IRPF, es evidente que hay más ruido que nueces. Los españoles que declaran rentas superiores a los nuevos topes, 120.000 euros para el tipo del 44% y 175.000 para el 45%, son más bien escasos. Y el aumento es entonces del 1% o del 2% a los euros que traspasen esos límites. En suma, el efecto recaudatorio será muy limitado y puede interpretarse más en términos políticos que efectivos. Además, las afectadas son (como siempre) las rentas del trabajo, mientras que las rentas de capital siguen con su tratamiento privilegiado respecto a las otras, ya que tributan al 19% (21% si superan los 6.000 euros).

No obstante, la recaudación por este impuesto se verá aliviada por la eliminación de la deducción por vivienda para rentas medias y altas, por encima de unos 24.000 euros. Además, regiones como Asturias entre otras, han decidido subir su tramo autonómico, con lo que el efecto sería algo mayor. La crisis ha animado a las comunidades a ejercer su capacidad normativa, y así debe ser, pero habrá que confiar en que no suponga diferencias abismales como ocurre en el impuesto sobre sucesiones, tema que abordaremos en la próxima entrada de este blog.

Recapitulando las medidas aprobadas últimamente, el escenario fiscal es de un claro incremento impositivo, con subidas del IVA, de transmisiones patrimoniales, y ahora del IRPF. Si a eso unimos la reducción de salarios públicos, el elevado paro que castiga al sector privado, la inflación en torno al 2%, la notable subida de la luz de forma trimestral, etc. es fácil advertir de los sacrificios que debemos asumir para remontar esta crisis que nos salpica de continuas noticias sobre cierres, impagos, manifestaciones, huelgas y demás síntomas negativos. Y si la actividad no se recupera pronto, no descartemos más subidas de impuestos en los próximos meses, ya que la deuda se disparará hasta casi el 70% del PIB y sólo en 2011 habrá que destinar unos 27.000 millones de euros a pagar los intereses.

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Y el aumento de impuestos también se veía venir

admin (20 de mayo, 2010)

El Consejo de Ministros de hoy jueves a las 16:30 horas será histórico como anuncian hoy todos los medios de comunicación: el gobierno da hoy luz verde al mayor recorte social de la democraciael gobierno aprueba hoy el mayor recorte del gasto, etc. Veremos el contenido final del decreto para hacer un análisis sobre medidas y no las especulaciones que podríamos hacer con el goteo de declaraciones y contra-declaraciones públicas de estos días. No es baladí el cómo del ajuste de salarios de los funcionarios: porcentajes de rebaja por niveles, a qué conceptos se aplica -salario base, complementos de destino y específicos, trienios, dietas, otros…-. Una vez raseadas las retribuciones públicas y congeladas las pensiones -lo más fácil- toca ponerse con otros gastos porque habrá que reducir aún más el gasto público. No podemos olvidar que la rebaja funcionarial va a implicar además de menor gasto, también menor ingreso (menores retenciones, por el menor consumo…) y frenará la recuperación, pero el ajuste es necesario -otra cosa es cómo hacerlo-, en el Sector Público se ajustan precios y en el sector privado cantidades, mucho más doloroso (aunque también es necesario supervisar algunas empresas que tras años de importantes beneficios se apresuran demasiado al ajuste de trabajadores). 

Pero como ya adelantábamos en nuestra entrada anterior, este recorte del gasto no será suficiente (a lo mejor ni siquiera el siguiente) sino que se requerirá, más pronto que tarde, subir algunos impuestos como ya anunciado el gobierno a pesar de las declaraciones contrarias en días pasados. Subir impuestos a los que más tienen, a los ricos, parece ser la consigna, pero ¿qué significa esto realmente? Por supuesto la subida del IVA del 16% al 18% ( y del 7% al 8%) de julio no va en esa dirección, eso es otra cosa… Pero volvamos al tema de los ricos, ¿qué es ser rico hoy? Pregunta de difícil respuesta. En el sistema tributario español existen dos o tres impuestos relacionados: el IRPF, el impuesto sobre patrimonio –cancelado en 2008 y susceptible de resucitar- y en menor medida, el impuesto sobre sucesiones –cuasi-eliminado en buen número de regiones-. En el IRPF, las estadísticas tributarias nos dicen cuánto declaramos los españoles por este impuesto. Actualmente las rentas del trabajo se gravan entre el 24% y el 43%, procentaje a partir de unos 54.000 euros ajustados. Mientras que las rentas de capital pagan el 19% (el 21% a partir de 6.000 euros). ¿Dónde está el margen de maniobra? En el trabajo poco, como mucho, crear un nuevo tramo con un tipo mayor del 43% a partir de cierta renta, 90.000, 150.000… pero el efecto recaudatorio es limitado. En el capital se puede subir hasta equiparar el tipo al mínimo del trabajo, el 24%, creando un pequeño mínimo exento de intereses muy reducido si se quiere proteger a las rentas bajas (junto a la actual exención de 1.500 euros de dividendos, aunque quizás se podría reducir algo). De nuevo el efecto en caja no será demasiado importante, pero también hay que contar con la señales. Como hemos comentado en alguna otra ocasión, la deducción por planes de pensiones también debería ser pulida, que no eliminada, estableciendo topes anuales mucho más bajos, pongamos 3.000 euros (no 10.000 o 12.500 como ahora).     

En cuanto al impuesto sobre el patrimonio, todo parece indicar que será resucitado. Lo que hay que pedir es un profunda revisión de su normativa para que realmente lo pague quien más patrimonio total tiene, no como hasta ahora donde la composición y la ubicación eran muy relevantes.

Por supuesto las SICAVs, los paraísos fiscales, el fraude fiscal, etc. también deben entrar en juego, junto a lo más importante, las reformas estructurales y de las reglas financieras internacionales, pero las entradas del blog tienen que ser cortas…

Algunas contradicciones hacendísticas

admin (23 de abril, 2010)

En esta campaña de renta nos alertan de que debemos pagar impuestos por las ayudas o subvenciones recibidas del Sector Público, hasta ahora centradas en la vivienda y a las que se añade la subvención para comprar coches con cargo al Plan 2000E.

Desde mi punto de vista, resulta algo contradictorio usar el dinero público para ayudar a la gente a cambiar de coche, pongamos 1.000 euros si contamos los 500 de Zapatero y los 500 de la región -con la duda de si finalmente se lo ahorra el comprador o es el concesionario el que hace mejor sus cuentas- y luego pedir que se paguen impuestos por esa ayuda. El problema de fondo está en la ayuda, ya que indiscriminadamente se entrega a cualquier individuo con independencia de su renta -con la duda de si el gobierno debe ayudar a ese tipo de compras-.

Pongamos un ejemplo sencillo. En el impuesto sobre la renta esa ayuda debe tributar como una ganancia de patrimonio y lo hará a la tarifa del impuesto, por lo que por esos 1.000 euros el contribuyente tendrá que pagar 0, 240, 280, 370 o hasta 430 euros, según su renta y otras circunstancias. Es decir, el Sector Público entrega 1.000 euros al concesionario que supuestamente se lo descuenta al comprador y luego éste debe pagar esos euros de más en su declaración, con lo que la administración recupera buena parte del gasto vía impuestos, ¿no es demasiado complicado? Sería interesante rastrear todos estos dineros para ver dónde acaban realmente.

En fin, lo mejor es que el Sector Público nos cobre impuestos por lo que ganamos -dejando más renta exenta y sin involucrarse tanto en nuestras decisiones- y los gaste en asuntos de prioridad para el ciudadano porque más bien parece que sobran euros en las arcas públicas en algunas ocasiones.

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Reacciones ante las reformas fiscales anunciadas

admin (29 de diciembre, 2009)

Los impuestos están generalmente (sólo) para recaudar y así poder afrontar los gastos del sector público, pero muchas veces van más allá e intentan cambiar ciertas decisiones o las cambian por el efecto-anuncio.

Un buen ejemplo es el adelanto del pago de dividendos de enero a diciembre para evitar el incremento del 18% al 19% (por los primeros 6.000 euros tras los 1.500 exentos) o 21% (siguientes) en vigor desde el 1 de enero de 2010. La cuestión es que esta medida beneficia tan sólo a los grandes propietarios de acciones, mientras que para la inmensa mayoría el efecto es casi despreciable (tendrán una retención del 18% frente al 19% que será igualmente “devuelta” en la declaración del IRPF). 

Otra muestra es el intento de animar el mercado de la vivienda anunciando con mucha antelación la reforma de la deducción en el IRPF prevista para 2011 y el incremento del IVA reducido del 7 al 8% para julio de 2010. Pero esto es más complejo y depende sobre todo de la corrección de precios en el sector a los que les falta aún un recorte del 20% sobre el máximo de hace meses según la Fundación BBVA. Evidentemente, la disminución del desempleo, el aumento del crédito a las familias y el mantenimiento del euribor en niveles tan bajos serían ingredientes necesarios para devolver a este sector a un escenario más realista que el mercado hiper-inflado del pasado al que no debemos regresar si hemos aprendido algo de esta crisis (aunque algunos pensarán “que nos quiten lo bailao…” la mayoría piensa en los años y las cuantías de las hipotecas).

Subir impuestos… pero con moderación

admin (18 de diciembre, 2009)

En tiempos de crisis tocan algunos remedios impopulares, y subir (algunos) impuestos (a todos o algunos contribuyentes) puede ser necesario. Pero tampoco hay que ir demasiado lejos.

Buen ejemplo a mi juicio de ir más allá de lo debido es el Reino Unido que ha anunciado una subida del impuesto sobre la renta (IRPF) de nada más y nada menos que 10 puntos para los que más ganan, del 40% al 50%, a partir de unos 165.000 euros (¿cuánto?), con la consiguiente fuga de ciertos contribuyentes a otros países de fiscalidad light, o sea, los paraísos fiscales. Cabe recordar que en España el tipo máximo es el 43% pero desde unos 54.000 euros de renta ajustada. Además esta subida se suma a otra medida discutida como el gravamen de las primas de los banqueros que, dicho sea de paso, ya era hora de cierta regulación internacional tras lo vivido estos últimos tiempos, regulación con la que creo sería suficiente y sin ese gravamen.

Quizás el efecto sea el contrario al deseado, aumentar la recaudación con mayor sacrificio de los ricos (pero tampoco mucho porque no hay tantos contribuyentes de esos), veremos las consecuencias en los próximos meses. La medida puede ser popular, o hasta populista, pero puede tener consecuencias no deseadas, como la citada fuga selectiva, mayor incentivo al fraude, etc. Una subida más moderada podría ser más conveniente.

Pagar menos a Hacienda

admin (14 de diciembre, 2009)

En un blog sobre impuestos y a estas alturas de año no podría faltar una breve entrada sobre qué se puede hacer para rebajar la factura del IRPF en estos últimos días de 2009.

Las opciones, siempre legales por supuesto, son escasas, máxime en tiempos de crisis con los presupuestos familiares tan ajustados, y se reducen básicamente a dos: planes de pensiones y vivienda.

En cuanto a los planes de pensiones, debemos tener en cuenta los (exagerados) límites anuales, 10.000 euros para los menores de 50 años o 12.500 para mayores de esa edad (sin sobrepasar el 30% o 50% de los rendimientos). Además de las aportaciones propias y las empresariales, adicionalmente se puede deducir por las realizadas a favor del cónyuge en ciertas situaciones, así como a patrimonios de discapacitados.

Respecto a la vivienda habitual, hay pocas inversiones más rentables y seguras que cancelar algo de hipoteca: Hacienda nos devolverá el 15% (o incluso el 20% si la compra fue anterior al 20-1-2006) y lograremos rebajar un poco la cuota o acortar el plazo si es una cantidad relevante para así pagar menos intereses y más principal. Para los que no hayan comprado aún y tengan previsto hacerlo en los próximos años, abrir una cuenta vivienda puede resultar interesante (Hacienda nos devolverá también el 15%). Otra opción equivalente es la rehabilitación. Recordar que el límite anual es de 9.015 euros por declaración.

Para terminar existen otras alternativas como los donativos a ciertas entidades (Hacienda se hará cargo entonces de hasta el 30%), realizar pérdidas puntuales en acciones para compensar ganancias y así no pagar el 18%, recuperar partidas pendientes de años anteriores, etc.

La reforma fiscal que se avecina

admin (9 de diciembre, 2009)

Soplan aires de cambios en los impuestos. La severa crisis económica, con tasas de desempleo aproximándose al 20% y los precios en negativo hasta octubre, y un déficit público rondando nada más y nada menos que el 10-12% del PIB, obligan a tomar decisiones en materia fiscal. Pocos meses después de introducir la deducción de los 400 euros en renta, de subir los impuestos especiales sobre tabaco e hidrocarburos, de eliminar el Impuesto sobre el Patrimonio (imagino que habrá arrepentimiento por desterrar en lugar de revisar), toca de nuevo modificar tributos al alza, tras el bajón de la presión fiscal en 2008 como consecuencia de estas medidas y sobre todo de la profunda depresión económica. Pero antes es imprescindible pasar revista al gasto público para ver los ajustes antes de pedir sacrificios a los ciudadanos en estos momentos. Los deberes: depurar el gasto (cuasi-congelación salarial de los funcionarios, recortes de gastos corrientes, revisión de subvenciones a ciertos sectores, etc.) y pelear más y mejor contra la economía sumergida y el fraude fiscal. Y así se conocería la necesidad de recursos adicionales para las necesarias políticas públicas anticrisis. Agotado ya el margen de déficit, sería  hora de discutir qué impuestos subir y a qué contribuyentes para que no suenen tambores de guerra. Eso sí, el aluvión normativo que afecta a la fiscalidad –normativa propia de cada impuesto, reforma de la financiación autonómica, ley de economía sostenible…- exigirá un notable esfuerzo para conocer el alcance de todas las medidas del gobierno.

 

Las rentas del capital

El incremento anunciado del gravamen sobre las rentas del capital, desde el 18% al 19% y 21% si superan los 6.000 euros, me parece una medida acertada, si bien podría llegar más allá, hasta el 20% y 22% respectivamente. Con los bajos rendimientos por intereses y la exención de hasta 1.500 euros de dividendos, el impacto sobre las rentas bajas será muy limitado. Al contrario, los rendimientos asociados a las famosas SICAVs, que tributan al 1% en el impuesto de sociedades, ya no tendrían un gravamen tan reducido tras su protagonismo en los medios en las últimas semanas.

 

Se podría aprovechar el momento para reducir el primer tramo de la tarifa del 24% al 22% y crear asimismo un quinto escalón de renta con un gravamen del 46% para rentas superiores a cierto umbral, digamos 90.000 euros (transitoriamente). Asimismo la deducción por aportaciones a planes de pensiones podría limitarse, los ingresos aumentarían –y la equidad del impuesto también- si el límite superior de deducción, en lugar de 10.000 euros, se establece en un nivel más próximo a las rentas medias, digamos 3.000 euros (la aportación media de los 5 millones de declarantes que la utilizan se sitúa en unos 1.800 euros, y alguien que ahorre 10.000 euros puede dejar de pagar hasta 4.300 euros en la declaración de la renta, en mi opinión excesivo). Y qué decir de la deducción por vivienda, su reforma es necesaria porque se ha comprobado, hace ya mucho tiempo, su ineficacia para lograr su objetivo (el contribuyente-comprador padece la ilusión fiscal de la deducción a cambio de pagar más por su vivienda de lo cual se benefician otros…). Parece ser que desde 2011 la deducción se eliminará para rentas superiores a unos 24.000 euros y se ajusta por renta hasta ese umbral, introduciendo medidas que favorecen el alquiler y la rehabilitación en la pomposamente denominada Ley de Economía Sostenible, que bien merecerá en el futuro una entrada monográfica en este blog.  

 

La eliminación de la deducción de los 400 euros

La poco justificada deducción de 400 euros introducida el año pasado parece tener las horas contadas. Ahora bien, si su inclusión fue vendida como una importante rebaja fiscal, su eliminación no puede sino verse como una importante subida. En la medida que los 400 euros suponen 33 euros al mes para aquellos que la disfrutan plenamente, se podría revisar en función de la renta del ciudadano para no incrementar la factura fiscal de rentas bajas-medias. No olvidemos que muchos pensionistas y asalariados se verán afectados por el recorte. El anuncio de que la eliminación se produce con bases superiores a 12.000 euros conlleva la práctica eliminación de esta deducción puesto que por debajo de ese nivel la mayoría de los contribuyentes o no se benefician de ella o lo hacen sólo de modo parcial.

 

La subida del IVA

Aunque la decisión de incrementar el IVA se tenía que haber tomado hace ya tiempo, cuando las cosas nos iban tan bien y sus efectos serían más llevaderos (quizás la inflación española actuó de freno al contrario de Alemania donde la canciller Merkel elevó el impuesto desde el 16% hasta el 19% de un plumazo nada más llegar al gobierno), ahora se han decantado por subir 2 puntos el tipo general del IVA a partir de julio de 2010. Lo que ocurre es que no sabemos si habremos dejado atrás la crisis, y por tanto no me parece oportuno anunciar la subida nueve meses antes. En mi opinión, podría acordarse ya una subida inicial de un punto a la espera de ver su impacto, retrasando el otro punto hasta ver sus efectos (uno claro e inmediato será poner la inflación en positivo). Con lo que no estoy de acuerdo es con la subida del tipo reducido del 7% al 8%, puesto que los tipos reducidos sobre bienes y servicios esenciales, 4% y 7% actuales, son el mecanismo de protección para las rentas más bajas.    

 

¿Y los impuestos especiales?

En la medida en que nuestros impuestos especiales están a la cola europea, también habría que elevarlos, aunque de forma ligera, dado su gran potencial de recaudación. Con sólo un céntimo por litro de combustible o cajetilla de tabaco se puede recaudar mucho.

 

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