A propósito de algunas (in)compatibilidades

admin (8 de julio, 2010)

El tema de las (in)compatibilidades, en sentido amplio, en el sector público es delicado puesto que confluyen potentes intereses tras ellas y desde el gobierno se debe avanzar en esta materia para pulir algunas situaciones.

En la entrada de hoy tan solo haremos eco de un par de esas situaciones. En primer lugar, la reforma de la ley de cajas que, entre otras novedades, pretende reducir la participación de las administraciones en la gestión al 40%, frente al 50% actual y el 25% propuesto por otros. Y sobre todo la imposibilidad de que los cargos electos -alcaldes, concejales, diputados…- puedan estar a la vez en el consejo de administración de las cajas. Entiendo que esta medida es muy positiva al pivotar esos conductores de las entidades hacia especialistas-técnicos en estas complicadas tareas.

Por otro lado, el caso -como tantos otros- de Magdalena Alvarez, ex-ministra de Fomento, y su nuevo destino en el Banco Europeo de Inversiones en el puesto de vicepresidenta a designar por la península ibérica en ese organismo, finalizado el mandato del vice portugués. Al margen de sus generosas retribuciones -cuentan que unos 20.000 euros al mes, supongamos que el puesto lo vale-, caben al menos dos pequeñas matizaciones. La tributación será europea y, por tanto, muy inferior a la española por ese sueldo; me parece razonable para buena parte de los eurofuncionarios como factor de atracción, pero no en estos casos. Pero lo que me parece más importante es que seguirá percibiendo, por su condición de ex-ministra, de las arcas públicas españolas, la pensión vitalicia estipulada -más de 4.000 euros al mes, ciertamente casi nada comparado con el otro sueldo-. Me pregunto si es de recibo mantener esta prestación sea cual sea la situación del que la percibe, sobremanera si sigue ocupando puestos públicos de designación; no se trata de una medida de ahorro, sino de justicia.