Presupuestos

admin (29 de noviembre, 2010)

La reducción del presupuesto regional para 2011 es poco menos que inevitable. A pesar del recurso al mayor endeudamiento posible para el próximo año y la subida de impuestos e incluso creación de alguno nuevo (el impuesto que grava el uso de los montes propuesto por Los Verdes), la pérdida de ingresos por la situación económica y la necesaria contención de las cuentas públicas, nos llevan a un presupuesto irremediablemente menor. El sector público debería centrarse  en estos momentos en el problema del desempleo, pero éste es un tema que debe abordarse más desde el Estado y por tanto a las regiones no puede exigirse demasiado en este punto. Pero parece que el Estado está más pendiente de los ataques especulativos que están sufriendo algunos países como España, a los que habría que poner algún tipo de freno legal a nivel internacional de una vez por todas.  

Sobre las previsiones de ingresos, al ser precisamente predicciones, es difícil establecer su fiabilidad, ya que dependerán de la situación económica en 2011. A modo de ejemplo, un agravamiento de la reciente crisis coreana puede afectar al crecimiento (internacional, nacional y regional) de forma clara, y esto no estaba en el escenario de hace unos días. Pero no podemos obviar que en momentos de crisis lo más frecuente es que sean algo optimistas para cuadrar las cuentas.

Lo que no es demasiado creíble es que la calidad de los servicios públicos no se vean afectados en ningún caso, a no ser claro que seamos capaces de hacer lo mismo con menos recursos, es decir, más eficientes, y esto no se consigue de un año para otro. El mayor problema puede darse en la sanidad: listas de espera, masificación de cupos de los médicos, médicos sustitutos ante bajas de los titulares, no realización de algunas pruebas, etc.

En estos tiempos de crisis las admistraciones llevan a cabo algunas “innovaciones” presupuestarias para  evitar el límite del endeudamiento y son precisamente estas operaciones las que deben ser vigiladas muy de cerca. Hace unas semanas Andalucía sorprendía con la venta de inmuebles a sus propias empresas (para luego alquilarlas por un precio anual) por la nada desdeñable cantidad de unos 675 millones de euros. Luego Madrid anunció la venta de sus acciones en la empresa Mercamadrid a una empresa pública, Madrid Espacios y Congresos, por unos 200 millones de euros. Y también Asturias aprovechará esta vía para conseguir ingresos a través de la deuda pero de empresas públicas, en este caso, Vipasa, por un importe de unos 100 millones de euros. Aún siendo legales, mucho ojo con estas cosas para que la deuda esté “controlada” según la vara de medir actual. Aunque no son directamente comparables, es como si un individuo pide un préstamo a un banco al límite de su endeudamiento (pongamos el 30% de su renta) y luego acude a otra entidad a solicitar otro préstamo que rebosa su capacidad de pago (digamos otro 20% de su renta)…

En este escenario, quizás el mensaje que deban empezar a transmitir los políticos, por supuesto desde la calma, es que la situación económica no es la misma de los años anteriores (ni se la espera en el futuro más inmediato) y los ciudadanos deberíamos afrontar el nuevo escenario del sector público.

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