Cambios

admin (20 de diciembre, 2010)

A partir de ahora este blog puede seguirse en la dirección:

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Confío en seguir contando con vuestras lecturas y opiniones

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Presupuestos

admin (29 de noviembre, 2010)

La reducción del presupuesto regional para 2011 es poco menos que inevitable. A pesar del recurso al mayor endeudamiento posible para el próximo año y la subida de impuestos e incluso creación de alguno nuevo (el impuesto que grava el uso de los montes propuesto por Los Verdes), la pérdida de ingresos por la situación económica y la necesaria contención de las cuentas públicas, nos llevan a un presupuesto irremediablemente menor. El sector público debería centrarse  en estos momentos en el problema del desempleo, pero éste es un tema que debe abordarse más desde el Estado y por tanto a las regiones no puede exigirse demasiado en este punto. Pero parece que el Estado está más pendiente de los ataques especulativos que están sufriendo algunos países como España, a los que habría que poner algún tipo de freno legal a nivel internacional de una vez por todas.  

Sobre las previsiones de ingresos, al ser precisamente predicciones, es difícil establecer su fiabilidad, ya que dependerán de la situación económica en 2011. A modo de ejemplo, un agravamiento de la reciente crisis coreana puede afectar al crecimiento (internacional, nacional y regional) de forma clara, y esto no estaba en el escenario de hace unos días. Pero no podemos obviar que en momentos de crisis lo más frecuente es que sean algo optimistas para cuadrar las cuentas.

Lo que no es demasiado creíble es que la calidad de los servicios públicos no se vean afectados en ningún caso, a no ser claro que seamos capaces de hacer lo mismo con menos recursos, es decir, más eficientes, y esto no se consigue de un año para otro. El mayor problema puede darse en la sanidad: listas de espera, masificación de cupos de los médicos, médicos sustitutos ante bajas de los titulares, no realización de algunas pruebas, etc.

En estos tiempos de crisis las admistraciones llevan a cabo algunas “innovaciones” presupuestarias para  evitar el límite del endeudamiento y son precisamente estas operaciones las que deben ser vigiladas muy de cerca. Hace unas semanas Andalucía sorprendía con la venta de inmuebles a sus propias empresas (para luego alquilarlas por un precio anual) por la nada desdeñable cantidad de unos 675 millones de euros. Luego Madrid anunció la venta de sus acciones en la empresa Mercamadrid a una empresa pública, Madrid Espacios y Congresos, por unos 200 millones de euros. Y también Asturias aprovechará esta vía para conseguir ingresos a través de la deuda pero de empresas públicas, en este caso, Vipasa, por un importe de unos 100 millones de euros. Aún siendo legales, mucho ojo con estas cosas para que la deuda esté “controlada” según la vara de medir actual. Aunque no son directamente comparables, es como si un individuo pide un préstamo a un banco al límite de su endeudamiento (pongamos el 30% de su renta) y luego acude a otra entidad a solicitar otro préstamo que rebosa su capacidad de pago (digamos otro 20% de su renta)…

En este escenario, quizás el mensaje que deban empezar a transmitir los políticos, por supuesto desde la calma, es que la situación económica no es la misma de los años anteriores (ni se la espera en el futuro más inmediato) y los ciudadanos deberíamos afrontar el nuevo escenario del sector público.

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Los impuestos de La Roja

admin (18 de noviembre, 2010)

Estos días se habla de los impuestos que tendrán que pagar los jugadores de La Roja por las primas de 600.000 euros tras vencer en el Mundial de Sudáfrica, y existe cierta polémica sobre la posibilidad de que no paguen impuestos en nuestro país. Aunque seguro que los asesores de los futbolistas estarán estudiando (¿negociando?) las mejores condiciones para ellos, aquí van algunos comentarios.  

La mayor parte de los jugadores son residentes habituales en España y, por tanto, en el impuesto sobre la renta tienen que pagar por toda su renta mundial. Pero para evitar que esa renta pague impuestos en dos países, en este caso Sudáfrica y España, los países (exceptuando los paraísos fiscales) firman acuerdos, denominados convenios de doble imposición, de forma que cuando los contribuyentes españoles hacen la declaración de la renta, podrán descontar el impuesto pagado en ese otro país, en este caso del 21% en Sudáfrica (en la denominada deducción por doble imposición internacional). Por tanto, como en España se paga el 43% a esos niveles de renta, nuestras arcas podrían percibir finalmente el 22% y las sudafricanas ese 21%.

Por otro lado, los jugadores que están en otras ligas (como los casos de Torres, Cesc o Reina en el Reino Unido), no son contribuyentes en nuestro país ya que no tienen la residencia habitual en España y, por tanto, harán seguramente sus cuentas con el fisco inglés. Sin embargo, habrá que estudiar la posibilidad de practicar la retención oportuna y luego la descontarían del impuesto inglés. En estos casos la complejidad reside en que paga España, por una renta obtenida en Sudáfrica y el contribuyente reside en Reino Unido (quizás sea importante aclarar que lo relevante en el impuesto sobre la renta es ser residente habitual en España, no la nacionalidad española; sólo en el caso de cambios de domicilio a un paraíso fiscal se exige el pago del impuesto durante 4 años más).

En resumen, los éxitos deportivos de La Roja deberán tributar en España, al menos en una parte.

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¿IBI? Probablemente, pero así no

admin (13 de noviembre, 2010)

Durante estos días los ciudadanos tenemos una desagradable cita anual con el impuesto local más importante, la contribución o IBI, impuesto sobre bienes inmuebles, que representa aproximadamente la mitad de los impuestos de los ayuntamientos. Aunque ya ha sido tocado brevemente en este blog hace un año, su gran impopularidad, unida a su relevancia para las arcas públicas municipales y la crisis económica, justifican un análisis algo más profundo en estos momentos.
1. La vivienda habitual no puede ser tratada como los demás inmuebles.
 
En momentos de crisis como el actual, al contribuyente se le exige el pago de cantidades que pueden llegar a ser importantes (al menos respecto a la renta disponible de los ciudadanos en situaciones delicadas) simplemente por el hecho de ser propietarios de su vivienda, condición promovida en otros impuestos con importantes deducciones (renta).

En primer lugar, convendría diferenciar claramente la vivienda habitual de las demás. Así, se podrían dejar exentas las viviendas habituales, ya sea en su totalidad o en un importe razonable. Como referencia podría tomarse que en el impuesto sobre el patrimonio, en stand-by desde 2008, no se computaban los primeros 150.000 euros.

En cuanto a las demás viviendas (distinta de la habitual) sería necesario distinguir a su vez entre segundas residencias, inmuebles arrendados y otros, con la posibilidad de que sean algo superiores a los actuales en algunos de estos casos.
2. Los bienes de características especiales.

Se trata de bienes como carreteras, autopistas, puertos, aeropuertos, embalses, instalaciones de producción eléctrica o gas, parques eólicos, nucleares, etc. Por su alto valor, resultan muy jugosas para los municipios donde están instaladas.
3. Los valores catastrales.

Los procesos de revisión catastral (en teoría decenales) siempre son caldo de cultivo para usos electorales y queda casi a elección del alcalde de turno que se lleve a cabo, algo insólito en estas materias, provocando agravios comparativos entre ciudades; por ejemplo en Oviedo la última revisión data de 1996, en Gijón 2009 y Avilés 2000. (Madrid y Barcelona empatan, 2002).

En este sentido, el Ministerio de Economía y Hacienda a través del Catastro debería, de una vez por todas, poner en marcha los procedimientos de valoración que ya tienen contrastados para permitir tener completamente actualizados los valores catastrales, por ejemplo cada año, adaptándose a la evolución del mercado. Y así evitaríamos que los valores se actualicen anualmente por un coeficiente aprobado por el gobierno, 2% en casi todos los últimos años. Luego cada ayuntamiento establecería los tipos que considere oportunos dentro de sus competencias.
4. Entonces, ¿de dónde sacamos fondos para los maltrechos ayuntamientos?

Amén de la necesaria reestructuración de los municipios en nuestro país (unos 5.000 municipios tienen menos de 1.000 habitantes!) y de la aclaración definitiva de sus obligaciones-competencias, una opción sería establecer un pequeño recargo en el IRPF, pongamos con la elección de un tipo reducido en una pequeña horquilla para mantener cierta autonomía de decisión en el mundo local.

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Impuestos y expolios

admin (18 de octubre, 2010)

(Artículo publicado en la sección de Tribuna en La Nueva España del Domingo 17 de octubre de 2010)

 

 

Los impuestos son la principal fuente de financiación del sector público para poder desarrollar sus políticas de gasto. El pago siempre resulta doloroso si se contempla de forma aislada, en la medida en que supone una disminución de nuestra renta disponible, pero la visión cambia cuando lo contraponemos a la devolución al ciudadano en forma de servicios públicos e infraestructuras fundamentalmente. Es evidente que unos impuestos son más aceptados que otros. A saber, el impuesto sobre la renta y el IVA forman parte natural de nuestra rutina y los asumimos con cierta normalidad al obtener renta o gastarla, en este último caso además apenas somos conscientes y padecemos de cierta ilusión fiscal. Mientras que el IBI, vamos la “contribución”, el impuesto sobre vehículos de tracción mecánica, o sea la “viñeta”, y el impuesto a las herencias o sucesiones son bastante más incómodos.

 

Pero el centro de estas líneas es el impuesto sobre transmisiones patrimoniales, que grava como su nombre indica principalmente las transmisiones de elementos como vehículos usados y viviendas no nuevas. En el caso de los vehículos usados, para evitar que comprador y vendedor traten de engañar al erario público con un precio inferior al real, se establece que el pago del 4% se efectúe sobre el valor estimado por la administración según vehículo –marca y modelo- y antigüedad, siendo habitualmente cuantías inferiores a las entregadas y por tanto se preserva al contribuyente casi siempre.

 

El problema radica en la compra-venta de inmuebles, mercado éste bastante complicado, envuelto en el pasado reciente en una enorme burbuja que no tuvo más remedio que estallar y devolver al sector a una situación bien distinta de la experimentada en los años del milagro económico español. Pues bien, en sintonía con lo comentado anteriormente para el caso de los vehículos, algunas regiones han “inventado” un sistema de valoración general que puede desembocar en una auténtica barbaridad fiscal, un expolio, un atraco al contribuyente. Al esfuerzo de pagar la cantidad exigida por el comprador y los gastos-comisiones-intereses de la entidad que le financia, hay que añadir que el comprador debe enfrentarse a una administración pública regional que le reclama el pago del impuesto sobre el denominado valor comprobado, su valor de mercado, no el valor de mercado pactado en la transacción. El tipo que se aplica en Asturias, 7% hasta julio y 8-10% desde esa fecha, implica que las diferencias pueden llegar a ser muy notables, incluso de miles de euros. Decir asimismo que la normativa que se aplica (Decreto 63/2008 actualizado por el Decreto 148/2009) también se utiliza para la valoración de inmuebles en el caso de las herencias, con los consiguientes problemas que puede acarrear para el pago por parte del heredero del discutido impuesto sobre sucesiones.

 

Extrañamente, el valor real de los inmuebles no es el que realmente se paga, sino el que se inventa la administración en una suerte de observador perfecto del mercado, una lástima que sus actividades inmobiliarias no generen grandes beneficios para así poder reducir los impuestos que pagamos con sacrificio. Con cierto tecnicismo pero abusando claramente de la generalidad y olvidando por completo que la valoración debe ser específica e individual del inmueble transmitido, su valor se obtiene multiplicando el valor catastral por un coeficiente según el municipio en que se encuentre. Por ejemplo en Oviedo un 3,41 (2,73 para desarrollos urbanísticos posteriores a 1995), en Gijón 1,79, en Avilés 3,26, en Mieres 4,00, en Siero 3,41, etc. Las diferencias se deben en buena medida a la fecha de revisión de los valores catastrales.

 

Esta situación está afectando a un buen número de ciudadanos y de ella se están haciendo eco algunos blogs especializados (véase por ejemplo contencioso). No podemos otra cosa que animar a los afectados a presentar las alegaciones y recursos que sean pertinentes (existe el derecho a una tasación pericial contradictoria), y solicitar a la administración regional que no sea miope observando el mercado inmobiliario sui generis y exigiendo más impuestos de los debidos a sus contribuyentes. La normativa vigente que aplica está alejada del mercado y debe ser derogada o al menos profundamente revisada. Aún con la reducción de precios de los últimos tiempos, los precios actuales siguen estando sobre-dimensionados (hace unos días la Comisión Europea cifraba la sobrevaloración en España en un 17% todavía!) y a pesar de todo se mantiene este despropósito tan sólo con el objetivo de recaudar. Pero no se puede recaudar a cualquier precio. Si comprador y vendedor pactan pongamos en 300.000 euros, ¿quién es la administración para establecer que el “valor comprobado” es 400.000? Repito, si eso fuese cierto, podría hacer excelentes negocios en el sector. Los ciudadanos asumimos el pago de impuestos para poder recibir contraprestaciones públicas, pero en ningún caso podemos permitir que el legislador abuse de sus atribuciones y exija el pago por una supuesta capacidad contributiva que no se corresponde con la realidad. 

 

 

Tampoco debemos olvidar que el impuesto sobre transmisiones patrimoniales actúa de forma acumulativa, de tal modo que en cada transmisión se debe pagar por el importe total, en lugar de hacerlo sobre aquella parte del valor no gravada anteriormente al estilo del espíritu del IVA. Así se evitaría que los impuestos lleguen a representar un porcentaje tan alto del precio de las viviendas y contribuiría a su moderación, pero claro, las arcas se resentirían y no es momento de abordar mejoras en la fiscalidad, sólo de recaudar. 

 

 

Quejas tributarias al Defensor del Pueblo

admin (15 de octubre, 2010)

El Defensor del Pueblo ha presentado ante el Parlamento el preceptivo informe anual 2009 y las quejas ciudadanas en materia de impuestos están a la cabeza, por delante de temas tan delicados como justicia, urbanismo, policía, etc. Aquí se puede leer una noticia al respecto.

Liderar este ranking es preocupante. No obstante, hay que reconocer que son tantos los contribuyentes y tantas las veces que nos relacionamos con Hacienda en la multitud de impuestos vigentes que no es de extrañar tal volumen de reclamaciones, que quedarían relativizadas si se tiene en cuenta lo anterior. Sin embargo, los casos detectados han servido al Defensor para instar a acometer algunas reformas cada año, ojalá las quejas sirvan al menos para evitar que se repitan situaciones como las denunciadas.

En el mencionado informe, el apartado de impuestos destaca “las numerosas quejas por lo que los ciudadanos consideran un aumento exagerado del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI)”, fiel reflejo de la gran impopularidad de la contribución acrecentada en los procesos decenales de revisión catastral. El Defensor insiste en la propuesta de crear una bonificación para mayores de 65 años y personas con rentas mínimas cuyo único patrimonio sea la vivienda habitual, realizada en 2008 y rechazada entonces por el Gobierno.

En suma, las quejas se concentran en el campo de los impuestos y la administración debe tomar buena nota de ello y corregir lo que no funciona adecuadamente.

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Herencias desiguales

admin (4 de octubre, 2010)

Hoy nos vamos a ocupar de un tema polémico, el impuesto a las herencias o sucesiones. Para centrar la cuestión y ser fieles a la filosofía de este blog de entradas breves, este debate tiene dos puntos importantes: primero, si debe existir o no. Y segundo, si existe como ahora en nuestro país, si las diferencias entre regiones pueden ser tan abultadas.

Comenzando por su existencia, el impuesto a las herencias tiene defensores y detractores. En resumidas cuentas, la defensa del impuesto, además lógicamente de su recaudación -2.730 millones de euros en 2008-, descansa en un argumento redistributivo, de igualación de oportunidades, de equidad. El ataque al impuesto se basa en que esas rentas ya pagaron impuestos y por tanto volver a gravar su mera transmisión a los herederos es una clara doble imposición. En mi opinión este impuesto debe existir pero con unos mínimos exentos -fuera de gravamen- mucho más elevados que los actuales en los casos de padres a hijos.

El otro aspecto es la gran desigualdad que existe en nuestro país en el tramiento de las herencias. Ante la inmensa capacidad de las regiones para modificar aspectos esenciales del impuesto, incluso con reducciones del 100%, las diferencias entre comunidades son, a mi juicio, abismales e inaceptables (un resumen puede verse aquí). La bondad de la descentralización fiscal a las regiones tiene límites y grandes discrepancias provocan (sensación de) inequidad y cambios de residencia meramente por motivos tributarios. Dicho de otra forma, luchamos contra los paraísos fiscales internacionales y permitimos paraísos fiscales regionales.

En resumen, estoy de acuerdo con un impuesto a las (grandes) herencias, no demasiado agresivo, incluso casi testimonial, y con una mínima armonización para limitar las desigualdades entre regiones. Es una decisión política que deben consensuar los dos principales partidos y cuanto antes mejor.

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Presupuestos

admin (25 de septiembre, 2010)

Comienza el debate sobre la ley anual más importante que debe elaborar todo gobierno, el presupuesto, que recoge todos los ingresos y gastos y refleja sus orientaciones políticas, económicas y sociales.

En el contexto actual, cuadrar el presupuesto de 2011 no es tarea fácil. Ajustes de gastos, obras aparcadas, aumento de impuestos, más deuda, promesas incumplidas…

En cuanto a las reformas en los impuestos, tras la subida del IVA de julio, el debate había girado en torno al gravamen de los “más ricos” con diferentes opciones encima de la mesa: retocar el impuesto sobre la renta, resucitar el impuesto sobre el patrimonio, crear un nuevo impuesto a los ricos. Finalmente, las dos últimas opciones se han descartado y se apuesta por el IRPF. Tan sólo me gustaría aportar un dato: con la subida de este impuesto se espera recaudar unos 175 millones; el impuesto sobre patrimonio estaba recaudando 1.800 millones (aunque ciertamente requería profundas reformas y en nuestro entorno sólo se mantiene en Francia, es evidente que no fue el mejor momento para prescindir de sus ingresos).

Aún de acuerdo con una subida temporal del IRPF, es evidente que hay más ruido que nueces. Los españoles que declaran rentas superiores a los nuevos topes, 120.000 euros para el tipo del 44% y 175.000 para el 45%, son más bien escasos. Y el aumento es entonces del 1% o del 2% a los euros que traspasen esos límites. En suma, el efecto recaudatorio será muy limitado y puede interpretarse más en términos políticos que efectivos. Además, las afectadas son (como siempre) las rentas del trabajo, mientras que las rentas de capital siguen con su tratamiento privilegiado respecto a las otras, ya que tributan al 19% (21% si superan los 6.000 euros).

No obstante, la recaudación por este impuesto se verá aliviada por la eliminación de la deducción por vivienda para rentas medias y altas, por encima de unos 24.000 euros. Además, regiones como Asturias entre otras, han decidido subir su tramo autonómico, con lo que el efecto sería algo mayor. La crisis ha animado a las comunidades a ejercer su capacidad normativa, y así debe ser, pero habrá que confiar en que no suponga diferencias abismales como ocurre en el impuesto sobre sucesiones, tema que abordaremos en la próxima entrada de este blog.

Recapitulando las medidas aprobadas últimamente, el escenario fiscal es de un claro incremento impositivo, con subidas del IVA, de transmisiones patrimoniales, y ahora del IRPF. Si a eso unimos la reducción de salarios públicos, el elevado paro que castiga al sector privado, la inflación en torno al 2%, la notable subida de la luz de forma trimestral, etc. es fácil advertir de los sacrificios que debemos asumir para remontar esta crisis que nos salpica de continuas noticias sobre cierres, impagos, manifestaciones, huelgas y demás síntomas negativos. Y si la actividad no se recupera pronto, no descartemos más subidas de impuestos en los próximos meses, ya que la deuda se disparará hasta casi el 70% del PIB y sólo en 2011 habrá que destinar unos 27.000 millones de euros a pagar los intereses.

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Opiniones fiscales

admin (19 de septiembre, 2010)

Las encuestas fiscales evidencian ciertas pecualiaridades de los españoles. La más reciente fue publicada hace unas semanas por el Instituto de Estudios Fiscales (Ministerio de Economía y Hacienda) y hoy nos vamos en centrar en dos preguntas, una sobre el nivel de impuestos en España y otra sobre el fraude fiscal. No obstante, en futuras entradas haremos balance de otros apartados de esta interesante encuesta.

Respecto a cuántos impuestos pagamos en este país, un buen número piensa que son elevados y que pagamos más que la media europea. Por un lado, queremos resaltar que es una pregunta complicada, puesto que los impuestos serán altos o bajos en relación a los servicios públicos en los que se transforman. Pues bien, la sensación generalizada es que no son equivalentes, sino que se paga muy por encima de lo recibido. Además, la comparación con otros países no es más fácil para el ciudadano: el indicador más utilizado oficialmente es la denominada “presión fiscal” que expresa los impuestos respecto al producto del país, con el que estamos por debajo de la media. Sin embargo, existen otros indicadores más discutidos como el “esfuerzo fiscal” donde el ranking puede variar según la definición que utilicemos.

En relación al fraude, es llamativo que casi la mitad de los españoles, un 43%, justifica el fraude fiscal. Este dato está en consonancia con algunos otros como la impresionante caída de la recaudación por IVA en 2009, por encima del 30%, demasiado intensa para ser real. En la encuesta el 75% piensa que el fraude ha aumentado en los últimos años.

Otro dato relevante de la encuesta es que el 18% asegura que todo nos iría mejor sin impuestos, por lo que una gran mayoría, 82%, ve la necesidad de la Hacienda Pública, aunque como hemos visto anteriormente con muchas cosas que mejorar.

En suma, los españoles pensamos que pagamos demasiados impuestos y justificamos el fraude, ingredientes suficientes para que la administración (en su conjunto pero la tributaria y educativa especialmente) se ponga manos a la obra para soltar este lastre, la tarea se presenta difícil pero no del todo imposible.

La crisis reduce los impuestos que pagan las empresas

admin (27 de julio, 2010)

Se acaban de conocer los datos del impuesto sobre sociedades (2009) y las cifras revelan al menos un par de cuestiones importantes.

La recaudación ha caído drásticamente, muy por encima de las previsiones del presupuesto. La crisis y la caída de beneficios tienen buena parte de la culpa de que ya se recaude más por los impuestos especiales que por el impuesto a las empresas.

Además, el impuesto que finalmente pagan las empresas poco tiene que ver con el tipo del 30% o 25% (para las PYMES), ya que finalmente el impuesto medio es del 18% del beneficio obtenido. Este desfase pone de relieve la necesidad de revisar las deducciones empresariales para evitar, por ejemplo, que sean precisamente las grandes empresas las que más puedan reducir su factura fiscal. Es preciso analizar los efectos de estos beneficios fiscales, al igual que en el impuesto sobre la renta se discuten las deducciones por pensiones y vivienda. 

Pd. Llega agosto y con ello las vacaciones así que este blog se reactivará en septiembre. Confiemos que el positivo efecto mundial (unido al más reciente efecto tour) se prolongue estas semanas y no nos sorprendan nuevas medidas más o menos drásticas en un tiempo. Las diferentes citas electorales que se nos avecinan para el próximo curso deberían generar materiales de discusión para este blog. Desde aquí tan sólo resta desear a los lectores un estupendo mes y agradecer muy sinceramente la lectura de estas páginas de impuestos.

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