Breve Historia sobre el Orinal

admin (28 de octubre, 2009)

El orinal ha sido el compañero fiel del ser humano, cuando dejó el campo por la ciudad. En Roma, Petronio y Juvenal nos dan noticias, de que la matula o matella formaba parte del mobiliario, y generalmente era de bronce.

Aunque no tenemos noticias de que se utilizaran en Egipto, sí que se han encontrado en enterramientos de la China antigua, probablemente para el viaje “al más allá”.

San Clemente de Alejandría –que fue el cuarto Obispo de Roma después de Pedro, Lino y Cleto-, en el siglo I d.C., clamó contra los “refinados” que utilizaban recipientes de plata, pues para los vanidosos hasta el orinal llega a ser índice de despilfarro.

En Francia, Luis XIV contaba con al menos dos orinales de plata maciza, ornamentados con las armas reales, que se colocaban debajo de la cama, uno de los cuales fue robado allí mismo, sin que se haya sabido más de él.

Durante algún tiempo, fue habitual colocar un ojo pintado en el fondo del orinal, con la inscripción “¡Te veo”! o bien ¡”Lo que he de ver”! En 1939, durante la Segunda Guerra Mundial, una fábrica inglesa puso de moda un orinal con la inscripción en el borde: ¡”Hazlo sobre este viejo antipático”!, y en su fondo, la caricatura de Hitler. Cuando se levantaba del suelo sonaba el himno británico.

Al grito de ¡”Agua va”!, los orines eran lanzados a la calle, sin mirar muy bien sobre dónde o quién caían. Afortunadamente eran otros tiempos, y el progreso nos ha librado de estos riesgos.

En Madrid no hubo un excusado hasta 1760. Su Majestad, ordenó que el propietario de cada casa construyera un retrete. Los ciudadanos se resistieron a tal medida, ya que lo consideraban “una intromisión en los derechos comunes de la humanidad”. Finalmente accedieron a los deseos de su Alteza, y Madrid logró ser “tan limpia” como las principales ciudades europeas.

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