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Archivo: mayo, 2009

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Ludwig Van

mayo 17, 2009

Otra «Novena» y va apenas media docena escasa en este Oviedo, capital imperial y más si de música hablamos. Obliga a hacer memoria. La próxima vez, ya a estas alturas de la vida, quizás empuje a realizar un examen de conciencia, confesión general y amén.

Lástima de Unión Europea. La adopción del himno se ha cargado la sinfonía, convertida en fanfarria de esa Gran Alemania que nos engulle. Habrá que interpretarla sin el último movimiento. Otra incompleta. Buena rival, a fe, para Schubert. Lástima de Maazel, tan analítico unas veces, tan holístico otras.

Desde hace dos siglos, los músicos son crecientemente sabios y, claro, no pueden competir con las imperfecciones divinas de Beethoven, incluido ese himno tan raro, de una alegría tan extraña que acaba como misa de réquiem. De autorréquiem, claro.

Oviedo y la música: valga la redundancia. ¡Dios, qué buen público! La ovación, ocho minutos.

Beethoven, irresistible. Hasta el patán dionisiaco que pinta Kubrick en «La naranja mecánica» se ve arrastrado por su música -lo llama Ludwig Van, no sabe ni quién es- y desde su grado cero de humanidad sale a calle a la pura destrucción acomplejada.

¿Para qué sirve la música?, ¿qué sentido tiene?, ¿por qué dos mil personas escucharon ayer sin mover un músculo la «Novena»? Para gozar, para sufrir, para negar. Sobre todo, para olvidar.

Antonie von Birkenstock, Giulietta Giucciardi, Teresa de Bruswick, Amelia Sebald… todas lo despreciaron y quizá por eso ahí sigue en su camino sin final así que laberinto: Dédalo, Beethoven, Oviedo, te quiero.

Por admin

Recuerda

mayo 1, 2009

Tal día como hoy del año 1981 falleció la primera víctima de lo que inicialmente se conoció como neumonía atípica; después, síndrome tóxico, y finalmente, envenenamiento por aceite de colza adulterado.

La alarma se desató al instante. Las especulaciones siguen. Por ejemplo, en sus memorias -un libro impresionante- publicadas en 2005, el abogado Rafael Pérez Escolar relaciona, ¡atención!, la colza con la dimisión de Suárez, el 23-F y la entrada de España en la OTAN.

Pérez Escolar dice que ya en enero habían aparecido casos de afectados y recuerda lo que se afirmaba en aquel mayo. Por ejemplo, un titular del diario «El País» del día 28 rezaba así: «La agencia TASS, órgano oficial de la URSS, dice que el foco está en Torrejón». Citando fuentes de la OMS la agencia añadía que «el punto de partida de la epidemia se encontraba en la base de Torrejón» y exigía a EE UU que demostrase que había destruido sus armas biológicas y químicas. Hubo manifestaciones ante la base militar.

La investigación se acabó orientando-desviando hacia la colza. La principal fuente de Pérez Escolar es el doctor Antonio Muro, un destacadísimo investigador, que siempre sostuvo que el agente del envenenamiento era un compuesto muy característico de las armas químicas. En su lecho de muerte -por una enfermedad que nada tenía que ver con todo esto- Muro fue visitado por Pedro Sabando, médico asturiano, a la sazón consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que al ver que Muro insistía en su tesis le contestó: «Déjalo, Antonio, no le des más vueltas, este asunto es la CIA y el KGB juntos».

Dejo al avisado lector relacionar las armas químicas, la dimisión de Suárez, el 23-F y la relampagueante entrada de España en la OTAN: el nuevo presidente Calvo-Sotelo tomó la decisión el 20 de agosto de ese año. Se saltó incluso las vacaciones.

Ojo, no anoto este recordatorio a propósito de la gripe porcina. Ni por asomo.