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Archivo: junio, 2008

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Elogio de Murcia

junio 29, 2008

Espero que mañana mismo José Antonio Bron, presidente de la Asociación de la Prensa de Oviedo, presente una queja tan formal como enérgica ante quien corresponda -ante el Principado, que para eso una miembra del Gobiernín sale en la foto-, una queja, decía, porque entre los 44 profesionales del panel (?) que va a estudiar el cambio climático en Asturias no hay ningún periodista. ¿Por qué se margina de forma tan escandalosa a una profesión tan digna y útil de un chollo verdaderamente espectacular?

Menuda lotería. Los 44 multiespecialistas, multidisciplinares, multiconscientes y multisostenibles van a analizar a lo largo de todo un largo año un fenómeno del que conocen de mano el resultado.

Vamos, que, más que climatistas, son clarividentes, y como en estos tiempos de crisis la clarividencia está muy bien remunerada…

Mañana llegan los becarios de prácticas a todos los medios de comunicación. No se me ocurre mejor forma de ilusionarlos profesionalmente que la contemplación de un puñado de veteranos ingresando en el panel. Ah, espejo de virtudes, yo quiero ser como esos adelantados, quiero proclamar a los cuatro vientos que Asturias va a ser como Murcia, según han cantado a coro los 44 multimúltiples.

Anunciar, y encima vivir en una Asturias convertida en Murcia, Paraíso Natural -¿se acuerdan de la envidiosa polémica?-, que ya es el colmo de la suerte. Por ejemplo, me estoy comiendo estos días unos melocotones murcianos que me ha regalado un amigo que son de verdadera muerte. Ah, la hermosa y fértil campiña, la alegría de la huerta y el turismo a manta: los dedos se me hacen huéspedes a la espera de que Asturias se convierta en Murcia.

Gracias a los del panel ya conocemos nuestro destino aun antes de su sesudo estudio. Sabemos que la Laboral se sumergirá y en vez de pista de hielo y ópera microfónica acogerá naumaquias. Y entendemos por qué aquel capataz le dijo a Girón mucho antes de Mayo del 68: «¡Debajo de los adoquines está la playa!».

Queridos multicompañeros, ¿no necesitáis ni siquiera un solo periodista?

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Derecha afrancesada

junio 19, 2008

Qué fuerte: la Fundación Príncipe de Asturias celebra el bicentenario de la Guerra de la Independencia galardonando a uno de los actuales campeones de la Francia imperial disfrazada de europeísmo fabiano cuando, encima, Europa es pura ruina.

Todorov, nacido en Bulgaria, es semiólogo -no confundir con simiólogo- y como el jurado lo presidía Fraga hemos asistido a un ejemplo luminoso de profecía autocumplida porque mañana mismo se inicia en Valencia el Congreso búlgaro del PP apadrinado por el de Villalba.

Pero a lo que iba, un jurado con lo más granado del pensamiento liberal conservador español premia a un señor que inventó la alteridad como nueva edición de la leyenda negra: los españoles llegaron a América y, crueldades o perplejidades aparte, no se enteraron de nada hasta que los franceses ilustrados dieron forma a un acontecimiento mecánico-casual, hasta que Europa -o sea la Gran Francia menos España- inventó el descubrimiento del otro de manera que los indios descubrieron a los de aquí y… menudo galimatías para, como siempre, negar el papel de España e inventar uno capital para Francia. Por cierto, lo mismo que con Bernardo del Carpio. Los gabachos empezaron a decir que nunca existió -claro, echó abajo nada menos que el Imperio de Carlomagno- y los españoles, atacados por el habitual masoquismo agudo, hicimos propio ese discurso interesado y hasta aquí, hasta la nada, hemos llegado.

No sobra recordar que el último libro de Todorov, en el que arremete, cómo no, contra Bush, lo escribió con Ramonet, Sami Naïr y Susan George. Ah, les petits Chomsky.

Ya sabíamos que la izquierda española es puro afrancesamiento, ayer comprobamos que buena parte de la derecha intelectual también o no se entera de nada o padece un complejo de inferioridad insuperable.

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Patognómico

junio 15, 2008

En Medicina se habla de signo patognómico para denominar las señales inequívocas que delatan determinada enfermedad. Si se detecta tal signo es que el paciente tiene sin duda cierto padecimiento descrito por la ciencia.
Pues bien, la propia ciencia se ha convertido en un signo patognómico de una enfermedad social que está entre la soberbia, el fanatismo, el dictat y el gorroneo.
La patología brotó en el siglo XVII de la llamada ciencia moderna: pasó de hacer cosas útiles a explicar el mundo, desplazando de ese papel al cristianismo. No digo religiones en general porque solo el cristianismo tiene teología. Vamos que responde a un pensamiento crítico profundo.
Tres siglos lleva la ciencia explicando el mundo hasta que ha llegado a tener tal éxito que si hace trescientos años había mil preguntas sin respuesta ahora hay un millón. Esa es su gloria: por cada puerta que cierra abre diez.
Así las cosas aparecieron dos problemas que han ido a más y constituyen el signo patognómico de la gran enfermedad social de nuestro tiempo:
1) Al desplazar al cristianismo nos hemos quedado sin explicaciones del mundo.
2) El Estado moderno -ese coloso atiborrado de anfetaminas- ha secuestrado a la ciencia y a través de ella impone sus explicaciones, sus criterios de verdad y de bondad, sus supersticiones y su apetito insaciable.
Conviene recordar que apenas el filósofo Feyerabend ha criticado radicalmente tal estado de cosas llegando a proponer una nueva laicización: la separación total entre ciencia y Estado.
Feyerabend ha arremetido contra “los llamados pensadores que pueblan ahora nuestras universidades y marcan pautas a la humanidad” ya que “sus denominadas filosofías han envenenado nuestras vidas y torcido nuestras almas. Ya es hora de eliminar esta enfermedad de entre nosotros. Ya es hora de volver a apreciar la más amplia perspectiva de las visiones religiosas del mundo”. Amén.

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Ursofilia

junio 6, 2008

En un interesante artículo de la revista en internet «El Catoblepas» se expone y analiza la creciente ursofilia, término que, para las víctimas de la Logse, conviene aclarar: se trata del neologismo que nombra la pasión desmedida por los osos.

En la revista se recoge una amplia información sobre la ursofilia desatada en China en torno a los pandas, esos seres entre el peluche semoviente y la realidad carnal que son la mejor tarjeta de presentación, el vector más eficaz, de la dictadura posmaoísta.

El colmo de tal morbo ha corrido a cuenta del terrible terremoto que asoló la región de Sichuan, en el que han perecido decenas de miles de personas. Pues bien, y ahí está la documentación, buena parte de las informaciones se orientaron a indicar que no había muerto ni un solo oso de pseudo peluche.

En China tocan a un panda por cada millón de ciudadanos. Quizá sea el principio de escasez, el caso es que la preocupación social ha experimentado una gravísima desviación.

El artículo se completa con unas citas y fotos de la reciente y aguda ursofilia asturiana en las que se ve al presidente del Principado, Álvarez Areces; al presidente de la Fundación Oso, Suárez Pertierra -ex ministro nada menos que de Defensa y Educación-, y al presidente de Cantabria, Revilla, rindiendo culto a las cuitas de «Furaco», «Tola» y «Paca».

«El Catoblepas» es una publicación en internet del filósofo Gustavo Bueno, que, como se sabe, en su libro «El animal divino» sostiene que hay tres fases o niveles de religiosidad, el primero de los cuales se funda en la relación con los animales.

Pues ahí está ejercida la teoría de una forma abrumadora e incontestable. Y, como se indica en la revista, por personajes de lo más granado del laicismo español. ¿Se trata de acabar con la Iglesia católica para instaurar, vía la ursofilia acelerada, una nueva religión, la ursolatría fanática, la confesión de los ídolos plantígrados?

Cuánto más racional era aquello de «Perico» y «Petra».