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Archivo: noviembre, 2007

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Cae la gran mentira

noviembre 30, 2007

Al fin se han desvelado todas las trampas autonómicas: la contable, la política, la victimista, la identitaria, la gansteril…

Me refiero al estudio del BBVA que se acaba de publicar, aunque supongo que la contra, que ha convertido el atraco a España en un negocio fantástico, saldrá en seguida con mil cuentos para apantallar lo evidente.

En dos palabras, el estudio dice que:

1) Cuatro autonomías dan más de lo que reciben: Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares.

2) Madrid entrega el doble que Cataluña, adiós al mito del centralismo opresor sobre el que se han montado los últimos 40 años de vida pública española.

3) País Vasco y Navarra reciben más de lo que dan, aunque sean riquísimas, confirmando que el régimen foral es inaceptable. La Unión Europea tendrá que anularlo antes que después.

4) Asturias es, tras Extremadura, la comunidad más agraciada, lo que explica que aquí no haya nacionalistas. Ni un diputado autonómico. Ni siquiera regionalista. Dependemos tanto de la solidaridad del resto de España que ser nacionalista y asturiano es el mayor disparate posible. Apenas una alucinación de adolescentes. Por eso tanto Vicente Álvarez Areces como Ovidio Sánchez o Javier Fernández son rabiosamente españolistas, no quieren suicidios.

Tal es el cuadro. Como España va no ya bien, sino extraordinariamente bien, no hay mayores problemas a la hora de los repartos, salvo la voracidad cínica de los que siendo privilegiados encima se declaran agraviados. Pero ¿qué ocurrirá cuando la fiesta termine, como todo indica que está a punto de suceder?

Sólo se me ocurre gritar ¡sálvese quien pueda! Yo personalmente voy a seguir con extraordinaria atención la nueva sección semanal de Laudelino Vázquez sobre la Bolsa. Hoy es viernes, a ver que tal sus recomendaciones del pasado lunes. Sospecho que en sólo unas semanas será la estrella de la prensa asturiana.

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Censura

noviembre 28, 2007

El penúltimo o el antepenúltimo libro de Gustavo Bueno -nunca se sabe, saca dos o tres al año- tuvo un éxito extraordinario. Me refiero, claro, a «Zapatero y el pensamiento Alicia».

Su visión de un ZP alucinado y, aun peor, malintencionado sentó cátedra: llevamos un año largo de comentarios, glosas, citas y reelaboraciones por parte de decenas de periodistas, escritores, exégetas y comentaristas varios.

Demasiado para la izquierda plural unida jamás será vencida: el Ayuntamiento de Gijón acaba de anular los fondos que cada año dedicaba a los Encuentros de Filosofía, que, organizados por la Fundación Gustavo Bueno, se desarrollan todos los veranos -y van doce- en la colegiata del palacio de Revillagigedo.

Así lo ha denunciado el PP gijonés. Es de cajón conociendo cómo se las gasta la progresía cantonal.

Este verano asistí a un coloquio dentro de los encuentros, dedicados a «Filosofía de las instituciones empresariales». En la mesa, tres empresarios con ideas de cursillo de fin de semana: vender, vender y vender como se hace en el mundo anglosajón y no en la católica y secularmente atrasada España.

Desde el público, Bueno replicó recordando que, por ejemplo, la mayor empresa mundial del siglo XVI fue la muy española y archicatólica Compañía de Jesús.

Tras un descanso, Bueno dio su conferencia, ¡pero los jóvenes aunque sobradamente preparados empresarios se habían ido! Menuda descortesía, menuda falta de interés por el fondo del asunto.

En contraste, hay que reseñar que un empresario de tanto éxito y experiencia como José Cosmen Adelaida siguió muy interesado toda la lección magistral.

A lo que iba. Los mandarines del emperador ZP sólo consienten la cultura como bocata de chorizo de la «Semana negra», como sarta de topicazos de manual de empresario o como horteroide ludicotemático de la Laboral. Pero si es crítica -si es cultura de verdad-, salta al instante la censura política.

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Admirados

noviembre 27, 2007

El pasado viernes, lectura de «Yo tenía un camarada», de César Alonso de los Ríos; el sábado, «Una rebelión cívica», de Francisco José Alcaraz; ayer, «Cartas a un joven español», de José María Aznar; antes, durante y por unos cuantos días más, «La fe del ateo», de Gustavo Bueno, que tiene otro calado; para hoy mismo o mañana, «La ciudad que fue», de Federico Jiménez Losantos; a punto de salir y en nada, «Garzón: juez o parte», de José Díaz Herrera.

Lecturas apresuradas y muy incompletas, claro. Además hay que sacar tiempo para las gambas: ¡venga, otra ración! Sólo los que apenas leen presumen de leer y dicen siempre eso de «devoro los libros», vamos, que los comen en vez de leerlos, o «leo todo lo que me echen», señal de que sólo leen tonterías. Ítem más, cualquier lector de verdad sabe que un libro al mes marca una buena media.

Es un placer insuperable leer a gente que se admira. Que se admira por lo que escribe y en ocasiones por lo que ha hecho o hace. ¿Qué tienen en común los citados? Ciertamente son muy distintos, pero iguales en su pasión por la libertad. Ya, ya sé que es una palabra confusa, pero en estas líneas no caben circunloquios. ¿Y qué más? Su pasión por España.

Libertad y España: pura redundancia.

De unos años a esta parte el aluvión de libros a favor de la libertad y de España -insisto: valga la redundancia- es abrumador. Conclusión: no hay más intelectualidad que la liberal. Ocurre lo mismo en todos los países del primer mundo -Francia incluida, que ya es decir-, pero aquí hasta finales de los noventa no empezó a ser un hecho. Y va a más.

¿Qué libertad?, ¿por qué?, ¿para qué? Lo explica Aznar: «Cualquier régimen político que niega la naturaleza racional y libre del ser humano está llamado a fracasar». Cualquier régimen que niegue España, añadiría yo, está llamado a fracasar.

(Para la terapia de esta semana se recomienda vivamente la «Obertura sobre una marcha española», de Balakirev).

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A mandar

noviembre 22, 2007

El SOMA ya no pinta nada, ni siquiera en el PSOE -Villa, el antaño hiperpoderoso jefe de las Asturias, recibió el finiquito de manos de Javier Fernández y ni rechistó-, pero sigue mandando, y cómo, en el Ayuntamiento de Oviedo, que aparentemente gobierna el PP. Ahí está, como prueba, la emergente Comisión de la Memoria Histórica para cambiar nombres de algunas calles.

1) Aún no se ha aprobado la ley y ya tiene el PP ovetense su comisión: a eso se llama ser ultrasumiso.

2) De los 4.000 municipios que gobierna el PP en España, ¿alguno ha formado semejante comisión?, ¿por qué pioneros en recular?

3) Para dar nombre a una calle, ¿se forman habitualmente comisiones de notables?, ¿por qué en este caso?

De los 11 nombrados 9 son de izquierdas y aún la izquierda se ha levantado con una catarata de insultos. Lógico, detectan la debilidad y se crecen. En este caso, una debilidad extrema: en apenas dos días el PP carbayón ha sido devorado.

Así las cosas, la única solución ante el desastre autoprovocado es que los notables se den calles unos a otros: Fernández Conde propondría la calle José Girón y viceversa; Conde, la calle Carmen Ruiz-Tilve y recíprocamente; Laso, la calle Susana Pérez-Alonso y sería correspondido; Ávila, la calle Esteban Greciet con devolución del favor; Bueno, la calle Josefina Martínez como frontón, y Caicoya, sin calle porque tiene que dar fe.

O ad libitum, según filias y fobias. Fernández Conde, la calle Obispo Gutierre de Toledo; Conde, la calle Campos; Laso, la calle Lukács; Pérez-Alonso, la calle Juan Luis Rodríguez-Vigil; Carmen Ruiz-Tilve, la calle Pliegos de Cordel; Ávila, la calle Fablistán; Greciet, la calle Clave de Sol; Bueno, la calle Santo Domingo de la Calzada; Josefina Martínez, la calle Habla de San Claudio, y Caicoya, la calle San Ginés, notario y mártir.

Supongo que la comisión decidirá, por las buenas o por las malas -las minorías que se preparen-, dar la calle Uría cum laude a Josiángel.

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¡Oviedoooooo!

noviembre 17, 2007

La ópera «Lucia de Lammermoor», que se está ofreciendo estos días en el teatro Campoamor de Oviedo, fue presentada por primera vez en la ciudad y en ese mismo foro en el año 1893. Y desde entonces, en otras 19 ocasiones. La tradición operística de Oviedo es impresionante, sólo tiene par nacional en el Liceo. Y es que «Lucia» ha sido cantada en el Campoamor, entre otros, por Mantovani, Filippeschi, Raimondi, Aragall, Pavarotti, Bergonzi y Devia. En esta ocasión dirigió la escena Sagi, otro grande entre los grandes, con un movimiento como si de piezas de ajedrez empujadas por Karpov se tratase y un efecto repetido de manos que ordenan alto -una suerte de «Noli me tangere»- y marcan toda la representación.

Un siglo y cuarto después el Campoamor ha agotado sus posibles, urge construir un nuevo teatro, siquiera sea porque el nuevo Palacio de Congresos asegura público para una función por semana durante todo el año.

Oviedo no es un avión, es un cohete, como ha dicho el alcalde, Gabino de Lorenzo. Y si no lo ha dicho debería empezar a repetirlo.

Tiene tal fuerza que empuja sobre la voluntad de instituciones y ciudadanos.

El futuro inmediato no engaña con, por ejemplo, una torre a la entrada de la ciudad de cincuenta pisos. Eso espero fervientemente. Si nos encantan en Nueva York, Londres y Madrid, ¿por qué no en Oviedo?

Más arriba, el centro histórico.

Más aun, el nuevo teatro de la ópera.

Y allá, el Palacio de Congresos, a punto de remate.

En el extremo este, la Vega, cargada de promesas, y al oeste final, los terrenos hospitalarios, pronto libres.

Un eje de cuatro kilómetros, superior incluso al de Valencia porque está más integrado en la ciudad.

Una revolución que convertirá a Oviedo en una ciudad destacadísima y envidiada aun en el conjunto europeo, presidiendo un área urbana -nada de esa cursi Ciudad Astur- cercana al millón de habitantes.

Menudo ridículo para los acomplejados agentes del cerco de Oviedo.

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Glaciar Areces

noviembre 14, 2007

Pasó San Martín con su veranín y, claro, para hoy -que encima es martes y 13- anuncian lluvia y bajada de los termómetros. Y aún los climatistas siguen con su murga impenitente y desnortada.
Para colmo de ironías, el Gobierno astur va de cabeza a la hiperglaciación -a esa parálisis total, propia de temperaturas cercanas al cero absoluto: ya se sabe, -273,15 grados centígrados, equivalentes a 0 grados Kelvin-, a una helada terrible que los gobernados no nos merecemos. Un repaso:

1) Tras las elecciones, el proyecto de Llaneragrado, un macrotinglado urbanístico en el corazón de la comunidad autónoma, se esfumó sin que nadie haya vuelto a oír hablar de tal y eso que había plusvalías latentes por encima de 50.000 millones de pesetas.

2) Ya en el otoño, la ampliación de El Musel amaneció con un sobrecoste del 40 por ciento.

3) Estábamos en ésas y saltan los socialistas astures negando la construcción del AVE del Cantábrico, al menos en nuestro solar, cuando lo pretenden gallegos, cántabros y vascos.

4) Y, para colmo, resulta que el nuevo edificio del HUCA, del Hospital Universitario Central de Asturias -que por cierto no tendrá Facultad de Medicina, así que ya me dirán por qué lo llaman universitario-, costará otro 40 por ciento más.

El urbanismo orgulloso se volatiliza, el puerto magnífico se sumerge por el peso del coste, el AVE del Cantábrico descarrila antes de ponerse sobre las vías, el Hospital Universitario -incluso sin Universidad- puede salir por un ojo de la cara y en nada el Gobierno del Principado se va a quedar sin apoyos, salvo milagro de última hora, para aprobar los Presupuestos del año que viene.

¿No debería meditar el presidente Areces sobre su futuro político, aunque sea sólo por piedad hacia el conjunto de los asturianos?
¿Quiere acaso que nos muramos todos de frío, allá por el paralizante cero absoluto?
Ay, presidente Areces Kelvin, ¡cómo han caído los termómetros!

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Camino de la Laboral

noviembre 12, 2007

Iba Cueto en moto camino de la Laboral cuando de pronto una gran luz lo derribó del biciclo y se oyó una voz que desde los cielos tronaba: «Juanín, Juanín, ¿por qué me persigues?». Era Milton Friedman.

Tras semejante episodio resulta que la izquierda española es rancia, hay liberalismos potables, el antiamericanismo primario es ridículo…

Recordaba el otro día Arcadi Espada la famosa sentencia de Churchill: «El que a los 20 años no es de izquierdas es que no tiene corazón; pero el que sigue siéndolo a los 40 es que no tiene cabeza». Y citaba algunos tránsitos gloriosos: Hayek, Popper, Glucksmann o Vargas Llosa. Pero ¿por qué sucede así?

Como el psicologismo es siempre inútil, a mí se me ocurre que todo depende de la información-ignorancia.

A los 20 años se han leído, digamos, 50 libros. Y a los 40 años, 250. Con cinco veces más información -libros o la Universidad de la vida, da igual- la superioridad de la derecha sobre la izquierda se vuelve evidente.

Entonces, ¿qué pensar de nuestro héroe camino de la Laboral? Sospecho que a los 20 años había leído más de 50 libros, a los 40, bastantes más de 250, y a sus 65 actuales, muy por encima de mil. Conclusión: juegan otros factores.

Quizá por eso es inútil cualquier debate como sostiene Gustavo Bueno.

Claro que, bien mirado, el socialismo democrático es ya sólo una etapa fugaz con dos destinos posibles: la frontera liberal, que ha alcanzado Blair, o la meta dictatorial, que goza el Gorila Rojo.

Tras la caída del Muro, la madre Rusia y la India fabiana se han convertido al liberalismo y China está en ello; la humanidad, de hoz y coz en el hipercapitalismo, crece al 5 por ciento y hay más obesos que hambrientos. El socialismo alienta apenas en los países católicos: ah, qué gran tema para meditar camino de la Laboral.

(Para la terapia de esta semana se recomienda vivamente el «Réquiem por una libertad imaginada», de Cristóbal Halffter).

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¡Calla, bobo!

noviembre 11, 2007

San Martín y su veranín, como siempre. A ver cuándo los climatistas dejan de timar a los patanes y sacarles euros a manta -en el vídeo del otro día sobre la subida de las aguas sólo faltaba el oso Yogui exclamando «¡calla Bubu!» para completar un cuadro desternillante- y, también como siempre desde que ZP duerme en la Moncloa, España anda como el gochín de adviento, a punto de sacrificio.

A fin de cuentas, Chávez -el Gorila Rojo: gorila por golpista y rojo porque así se pinta- ha hecho lo mismo que practican aquí sus amigotes -iba a decir congéneres, pero, ojo, que me la pueden armar los del proyecto Gran Simio-, sí, exactamente lo mismo, llamar fascista, con la insistencia de los loros, a Aznar y a cuantos desde la orilla de la libertad se atreven a llevarles la contraria.

No está solo el matón en tal faena, el Coma Andante se ha hartado de insultar a Aznar, de llamarlo fascista y nazi, lo que no ha impedido que, después, ZP y los suyos lo hayan abrazado de forma emocionada. Visto así, ¿por qué ayer el Gorila Rojo, también conocido como el Bobo Feroz, no iba a decir lo que dijo?

Ante un golpista no caben las monsergas de ZP. Ademas, insisto, ¿por qué esta vez no y otras sí?

El Rey ha estado inmenso. Como en Ceuta. Como en Melilla. Hizo lo que hay que hacer con semejante tipo, espetarle «¿por qué no te callas?», que recordaba aquello de «¡que te calles Karmele!» o el «¡calla Bubu!» de Yogui -¡«calla bobo!» para el caso-, y es que aun dentro de la gravedad la escena también tenía su punto cómico.

A mi juicio, lo peor ha sido que cuando el Rey se fue ZP se quedó con el Gorila, el vice Coma Andante, Evo, los Perones, Ortega y toda la banda liberticida. Pobre España en tales compañías mientras en el mundo libre Bush, Merkel y Sarkozy se abrazan con sabia complicidad.

No podíamos haber caído más bajo. Si al menos el clima ofreciese una esperanza de cambio…

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Nos odian

noviembre 8, 2007

Durante unos años la pregunta elemental era ¿por qué los socialistas, incluidos los asturianos, odian tanto a Asturias? No había respuesta para el sistemático abandono de las obras públicas. Se podía ir por autopista desde Polonia a Unquera y ni un metro más. Por cierto, así siguen las cosas.

La explicación común negaba la mayor. No, no odian a Asturias, es que a la hora del reparto de los dineros nacionales se llevan tanto la minería, el pozo sin fondo del carbón ultrasubvencionado ya que ruinoso, y las jubilaciones a los 40 años -auténtico récord planetario-, que no hay pasta para más.

Nos tocan 100. En buena cuenta, con eso estaríamos a la altura de otras comunidades, pero como de esos 100 una parte muy importante va al pozo sin fondo, el resto nos retrasa sin remedio respecto a otras autonomías.

Una explicación, sin embargo, inconsistente como se acaba de ver. Porque sí, porque les da la gana, porque son más prepotentes que nadie, en fin, porque odian a Asturias, los socialistas se niegan a construir el tramo asturiano del AVE del Cantábrico, aunque lo vayan a tener País Vasco y Cantabria. Aquí no porque no les da la gana. O para ahorrar dineros destinados a los AVE de otras comunidades.

Así las cosas, se desmorona la teoría benevolente: cuando en su día y por dos veces votaron en las Cortes en contra de construir la variante ferroviaria del Pajares, no era porque los dineros se iban al pozo sin fondo, sino porque odiaban a Asturias. Y siguen. Y encima la desprecian, ya que saben que como ovejas masoquistas muchos astures les seguirán incondicionales.

¿Alguien tiene alguna explicación alternativa?

Mientras no aparezca, hay que darla por buena, aunque resulte terrible vivir en una región gobernada por gente que la odia. Y encima en una nación cuyo Presidente duda que exista.

Qué amarga condición la nuestra: sumar a la de españoles cuestionados por los pretores de la Moncloa la de asturianos odiados por los mandarines de la Laboral.

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¿Y Ladreda?

noviembre 5, 2007

La Universidad de Oviedo celebra los 399 años de su fundación -de cuatro siglos, nada- a palo limpio.

1) El presidente Areces y su visir Riopedre tienen una visión bolchevique de la institución, apenas un tentáculo de su gigantesco aparato de agitación y propaganda, así que sólo piensan en humillar al rector Vázquez.

2) El rector Vázquez -más humillado aún que el incapaz ZP por la estrella Sarkozy- anda escaldado porque, dicen, acaba de fracasar en su intento de auparse a la presidencia de la Fundación Príncipe de Asturias. O a la dirección. O a las dos. Se quedará para vestir santos en Santander. O en el Banco Santander. O en los dos.

3) El Partido Progresista (PP) con cinco candidatos, cinco, para suceder a Vázquez, planea convocar primarias, pero una de las «lideresas» de tal Pentágono, Paz Andrés, no apoyará a Santos González si gana porque considera que es un batiscafo de la derecha. Toma democracia. Encima critica a un Vázquez metido a cruzado anticolectivista cuando ganaría votos ayudándolo, aunque le produzca arcadas su risa artificial. Ojo, está apoyada por Gabino de Lorenzo.

4) El Partido Católico (PC) encarnado en Vicente Gotor, también multidespistado, critica a Vázquez en su pelea con Areces -¡en la Universidad hay más goxa que huevos!- y error sobre error pide votar ya al Rectorado sin advertir que quizá en marzo gane Rajoy para su bien.
Tercian unos estudiantes gubernamentales como no se veía similar desde el SEU -para mí que han salido de la Laboral de Girón-, un profesor tipo Superagente 86 -responde a las siglas PT: mis fuentes no quieren darme más datos- que espía a los de Gotor, haciéndoles fotos -¿PT de Paesa Torrente?- y también Ovidio Sánchez, que vive por Gotor, vamos que lo puede dejar sin un voto.
Final provisional: los cenizos afirman que, como estamos en vísperas de otra guerra de Marruecos, hay que pensar en un catedrático general tal que Ladreda.

(Para la terapia de esta semana se recomienda vivamente el himno de aquellos estudiantes soldados).