Mineros cautivos

Por Antonio Ochoa (24 de diciembre, 2008)

Si alguna vez temí que el alcalde de Tineo cediese al desaliento en la lucha por el aula de Los Semellones, debo rectificar. Dio la cara en todas las protestas y manifestaciones que hubo. No consiguió entonces su objetivo, pero mostró decisión y valor, y eso es muchísimo más de lo que puede decirse de la mayoría de los ediles cuando se trata de ir en contra del propio partido. Porque ése era el problema, como bien dijo el señor Bono, cuya frase sobre las cualidades morales de los correligionarios fue tan contundente como acertada. Sin embargo, todo lo anterior le va a parecer una simple novillada comparada con la alternativa que se le viene encima, porque ahora se enfrenta a todo un don Victorino Alonso. Espero de todo corazón que cuaje una buena faena y salga por la puerta grande con todos los trofeos.

Para aquellos que no hayan oído hablar de don Victorino (los que hayan vivido los últimos diez años en Nueva Zelanda o así), les contaré que es un empresario minero leonés que ha entrado en la minería asturiana con la misma prudencia, discreción y buenos modos con los que Atila llegó a las puertas de Roma. Claro que en aquel tiempo el Imperio romano se encontraba ya en fase terminal, como hoy nuestros sindicatos, porque cuando las legiones eran legiones y los sindicatos eran sindicatos ni los hunos ni el otro se hubieran atrevido a acercarse. Pero las decadencias son siempre amargas y atraen a los oportunistas.

Y no quiero decir con eso que nadie tenga la obligación de ser un héroe. Cuando cualquier acción reivindicativa, cualquier protesta o cualquier mirada mal interpretada pueden ser reprimidas de manera fulminante, es difícil atreverse a luchar contra las injusticias, como bien saben todos los que vivieron y viven bajo una dictadura. El que ha visto despedir a otros arbitrariamente sin que nadie levantase un dedo por ayudarles es lógico que tenga miedo. La lucha minera es ya una larga retirada, casi una desbandada, cuya última escaramuza se luchó y se perdió en los valles del Narcea y los altos de Ibias, cuando se permitió que varios obreros fueran despedidos por defender sus derechos. Ahora se abre un nuevo frente, posiblemente el último, en Tineo. Si éste también se pierde ya se puede ir entonando lo de «cautivo y desarmado?». Y ya sabemos lo que les queda después a los vencidos: represalias y delatores, humillaciones y pérdida de derechos, sindicatos verticales y jefecillos locales del Movimiento con derecho de pernada. Aquellos que ya soportan el yugo en los territorios ocupados pueden dar fe. Es curioso cómo se repite la historia cuando nos empeñamos en olvidarla.

Y eso es lo que les espera a los pobres mineros tinetenses, utilizados como carne de cañón, obligados a marchar al frente con arengas o amenazas y a soportar el fuego cruzado de unos y otros. Ellos no son los enemigos, sino las víctimas. Saben que en cualquier caso su futuro dista mucho de ser halagüeño. La experiencia de otros lugares ya se lo habrá enseñado. Nadie puede criticarlos por intentar conservar su puesto de trabajo y prejubilarse lo antes posible. Es la única salida digna que les queda, la única manera de salir indemne del costero que se les viene encima. No puedo estar a favor del cielo abierto, pero sí exigir que la Administración y, sobre todo, los sindicatos salten al ruedo e impidan este atropello, porque si no son capaces de defender la dignidad de los trabajadores, no sirven para nada y es preferible que desaparezcan.

Categoría: General | Comentarios(8) | diciembre 2008 |

8 Respuestas a “Mineros cautivos”

  1. Julio Escribió:

    Personalmente, creo que la minería en esa zona de Suroccidente, debe de tocar a su fin. Y puedo generalizar esta afirmación a todo el territorio asturiano. La minería es un cáncer que se ha hecho terminal a raíz de las cuantiosas y lujosas prejubilaciones (que sólo los más influyentes en el sindicaleo han recibido en su más alta extensión). La zona de Cangas del Narcea, es una zona cuyo futuro laboral queda en entredicho; no queda otra salida que retirarse hacia zonas más urbanizadas, y con expectativas laborales más ambiciosas.
    Hay que saber decir basta. Propondría, como ingeniero que soy, prestar más atención a la incomprendida industria, crear riqueza no a partir del carbón ni de los vinos consumidos (cada vez más caros), sino a partir de la industria, de las fábricas, de los recursos renovables y de la cura de humildad de muchos enriquecidos.
    Es deseable que se mejoren las comunicaciones con el Suroccidente, estimado Ochoa. La autovía vendrá como perlas a esa región, especialmente a Tineo. Aislarse en un nacionalismo Cangués injustificado, no es la mejor vía para abrirse al resto de Asturias, el futuro. Hay que enseñar a los jóvenes, que la clave en esta vida es ir hacia el lugar donde más oportunidades existan. Siempre quedará la posibilidad de pasar unos días de vacaciones, en el lugar que nos vió nacer.

    Saludos.

  2. Romanones Escribió:

    ¡Qué optimista es usted, don Julio!

  3. yano Escribió:

    Celebro que vuelva a aparecer en su blg, Sr. Ochoa, por una semana creí que nos habia abandonado a nuestra suerte, pero cuando la opinion mete el dedo en la llaga, y pone los puntos sobre las jotas, “manca” a los mandamases de siempre y “nos da que el asunto puede mejorarse”.
    Sr. Julio, me da que su título de Ingeniero, por otra parte muy respetable, es de reciente consecucion, y por lo tanto de una persona “nueva”, tanto en edad como en profesion, de lo contrario no hablaria tan a la ligera de la industria minera y de sus trabajadores.
    Sepa vd. que en la comarca del Narcea existen yacimientos carboníferos, que con la debida inversion pueden ser tan rentables y duraderos como cualquier otra industria, y que por supuesto pueden coexistir con ellas.No hay porque excluir unas por causa de otras.
    Y respecto a las ayudas obtenidas, para la reestructuracion de esta industria, debe de saber,y sinó se lo digo yo, que los fondos mineros son de procedencia europea, solo y exclusivamente para la mencionada reestructuracion, y que si no existiera esta, no habria tales fondos para ninguna otra cosa, simplemente no los habria. De ello tenemos que dar las gracias a Alemania, porque España por si sola tampoco los hubiera conseguido… En fin.
    Saludos.

  4. Julio Escribió:

    Estimado Yano,

    Tengo 48 años, y trabajo en el Departamento de Prospección de BP (British Petroleum). Marché a Inglaterra siendo un chaval, por el pésimo futuro que veía venir. Ahora estoy aquí en unas cálidas vacaciones con la poca familia que me queda. Me imagino que pueda suponer que tanto mi experiencia laboral como humana, me avalen para poder opinar sobre el asunto que estamos tratando.

    Saludos

  5. yano Escribió:

    Estimado Julio:
    Pudiera ser que tuviera lo que dice , pero es obvio que su estancia en el extranjero le dejó bastante desvinculado de esta tierra, y sin informacion fidedigna de la situacion acaecida durante estos ultimos años, es por ello o por otra circustancia por lo que pongo en duda su opinion al respecto.
    De todas formas le deseo que pase una feliz estancia en compañia de los suyos.
    Saludos

  6. yano Escribió:

    Sr, Ochoa, me extraña un poco que no publicara mi comentario, entiendo que no quiera que esto se convierta en foro de chateo, pero simplemente quería justificar mi opinion al sr. Julio y desearle feliz estancia en su tierra y con los suyos. En fin, sus razones tendrá, pero no me parece bien.

  7. antonioochoa Escribió:

    En general, publico todos los comentarios que recibo siempre que sean respetuosos con los demás y coherentes, cosa que si era el suyo como (por fortuna) la mayoria de los que me llegan. Desdichadamente, Internet no ha llegado aun a todas las zonas rurales y en mi pueblo, donde paso parte de las vacaciones, no puedo conectarme. Ese es el único motivo del retraso. Subsanado el asunto, aprovecho para desearles a todos que el nuevo año colme los deseos de sus sueños y los sueños de sus deseos.

  8. yano Escribió:

    Me parece bien, y subsanado el asunto,yo tambien le deseo lo mismo para Vd. y los suyos.
    Saludos.

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