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LO QUE LES ESTAMOS ENSEÑANDO

Por Alicia Álvarez (15 de agosto, 2015)

Por los pelos. Ya hace rato que cambié el canal de la tele, pero aun siento el corazón latiendo furioso en el pecho. El telediario es para estómagos adultos, y ni esos se libran algunos días del mal cuerpo que deja visionarlo. Pero ellos… ¡ay, ellos apenas están despertando a la vida! Y yo no quiero que lo vean. Será solo cuestión de tiempo, pero de momento, puedo evitarlo. Así que corro y agarro el mando de la tele y mientras cambio el programa, hablo por encima distrayéndolos para que no oigan al señor trajeado decir que la mataron en la calle, a plena luz del día y a puñaladas.

No es la noticia de apertura. Solo es uno de los titulares. No ha salido a hablar de ello el presidente ni los reyes. No ha salido nadie a decir que estamos en alerta roja porque la integridad de nuestra sociedad está gravemente amenazada. No hay ruedas de prensa urgentes ni gabinetes de crisis ni nada de nada. Solo dos minutos de imágenes con una voz plana diciendo que es la víctima número 24 en lo que va de año.

¿He llegado a tiempo?- me pregunto mientras los críos abren los ojos como platos al ver a Dora Exploradora saltando ahora en la pantalla. Efectivamente, mis hijos no han visto a ese hombre decir que la asesinaron. Que ella era de Castelldefels. Que fue su ex pareja. Que es la segunda mujer que muere por violencia machista en una semana en la misma localidad. No han visto eso. Pero ¿qué han estado viendo durante todo el día? ¿Qué otros aprendizajes han adquirido hoy?

Por ejemplo, han visto a mamá limpiando, comprando en el supermercado, recogiendo…algo que en sí mismo no es malo, pero que si mamá hace además de irse a trabajar, corriendo, con la lengua fuera y el pulso acelerado para que de tiempo a todo, para que todo quede hecho… entonces empezamos a hablar de otra cosa.

No. Tampoco quiero que vean eso. Ni el parque o las salas de espera de pediatras, dentistas o peluquerías ocupada solo por niños y mujeres. Mujeres que han hecho malabarismos y reducciones de jornada para estar también en casa. Porque ahora trabajamos fuera, pero no hemos dejado de hacerlo dentro. Esa es la trampa.

No. Tampoco quisiera que vieran eso. Ni a las periodistas de La Sexta, ellas guapas- ellos feos- dando noticias o datos supuestamente informativos con vestidos cortos, apretados y taconazos. Ni a las mujeres o niñas que salen en la publicidad. Las primeras siempre sexualizadas. Las segundas, siempre princesas, cuidando muñecos que se mean y hacen caca o peinando ponys de brillantes cabelleras.

No. Tampoco quisiera que vieran eso. Ni el amor que venden en la ficción. En Águila Roja, por ejemplo, los hombres vestidos de caballero cogen por el cuello a las mujeres en supuestas riñas amorosas con total impunidad. Es prime time, es la televisión pública y la agresividad se muestra como algo pasional. ¿Hay mayor irresponsabilidad?

Son, síntomas todos de una sociedad con roles absolutamente marcados, estereotipos sexistas y modelos sexualizados. Por eso asesinan a las mujeres. No, no son casos aislados. No son locos, ni enfermos. Son personas criadas y educadas en nuestra sociedad; una sociedad en la que ser mujer significa, sencillamente, no ser igual que los hombres.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(2) | agosto 2015 |

2 Respuestas a “LO QUE LES ESTAMOS ENSEÑANDO”

  1. Montse Escribió:

    Tampoco querrías ver como un tertuliano de la 1, esa televisión pública que pagamos todos, dice que los crímenes de Laura y Marina no son violencia de género que simplemente fue un asesinato pasional.

  2. Carlos Sánchez Escribió:

    Totalmente de acuerdo en la totalidad de lo que dices, menos en una cosa, el párrafo en el que hablas de que los niños han visto a mamá limpiando, comprando etc a toda velocidad antes de ir a trabajar para que todo quede hecho …
    Eso no es malo en sí, es normal. La pregunta, y la clave del tema es si esos mismos niños también ven a papá hacerlo, si ven a papa cocinar, recoger, comprar etc …
    Cuando la respuesta a esa pregunta es “No”, entonces ahí es donde está el verdadero problema y en ese problema, un porcentaje muy grande de responsabilidad lo tiene la propia mama, que permite que el papa no haga esas cosas y ella cargue con todo.

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