Foto de Alicia &Acute;lvarez

Menú

Últimas noticias

MEJOR NO HABLEMOS DE ESO

Por Alicia Álvarez (20 de julio, 2015)

Lo que daría yo ahora por una visera de esas de la Caja Rural que te regalan en la Feria de Muestras. Buffff, que calor. Asturias se derrite y ni siquiera hemos llegado a los 25 grados. Aun así, yo ya hace días que siento con dureza los efectos de la ola de calor. Y no. Ni me refresca la nevera abierta, ni esos reportajes chorras de tele y prensa tan de verano, ni desde luego, la media melena estilo bob que lució la reina Letizia este jueves en Oviedo dejando al aire su cuello regio. No, para mí su nuca es como su cara; vamos, que no me dice nada. Aunque ya sé que para otros no. Para otros ver de cerca a Letizia es todo un acontecimiento. “Guapa” le gritaban, “viva la Reina”, le decían. Y así lo recogían muchos medios asturianos que abrían sus ediciones testimoniando la algarabía de unos cuantos. Esa era la noticia del día. Los otros comentarios, los que no le rinden ni tributo ni pleitesía pero siempre se oyen a su paso, ya se sabe que suelen estar ahogados, así que esos no salían. Pero mejor no hablemos de eso. Es tiempo de alegría. Aunque Asturias se derrita con solo 25 grados.

Y unos cuantos más, me refiero a los grados, es lo que casi seguro hizo este fin de semana en el interior del Palacio de deportes de La Guía. Allí, con gradas para tener más asientos y sobre todo, con la sensación del lleno, que es lo que le interesaba al equipo de gobierno, se desarrollaron los dos grandes conciertos del verano gijonés que el PSOE ya ha estimado que dejarán unas pérdidas en la ciudad de 500.000 euros. Ayyyyy, lo que no debió de dar Lenny Kravitz -no digamos ya Elton John, que está más mayor-por una visera de esas con ventilador que te regalan en la Feria de Muestras. Probinos, tocando a techo en pleno mes estrella del soleado verano español. Pero bueno, mejor no hablemos de eso. Es tiempo de alegría. Aunque Asturias se derrita con solo 25 grados.

Y alegría es la que ha habido un año más en la “Semana negra”. 28 ediciones, las cuatro últimas en los antiguos terrenos de Naval Gijón, que han unido bocatas de calamares, chorizos criollos y escritores. Todos contentos menos los vecinos de la asociación Pando que siguen considerando Poniente a ese espacio de El Natahoyo y protestando por el eco del evento, que debe ser, les acerca el viento y les molesta en exceso. Pero no hay fuerza, ni vecinal ni institucional, que pueda con la empresa de la “Semana negra”. Que pueda con su fiereza y su arraigo a la ciudad. Que pueda luchar contra el caballito, el niño, el globo, el pulpo, las patatas fritas, la exposición, la noria, la novela, el gofre, el algodón, el poema, el concierto de… ¿cómo se llamaban estos?, el “bueno, bonito, barato” y finalmente, el garabato que te firmó aquel escritor que no conocías de nada y del que jamás leerás un renglón pero al que te acercaste tras ver esa enorme cola que aguardaba con ansia la estampa de su rúbrica en la primera página de la novela. Así que por si acaso compraste el ejemplar, no sea que se vaya a revalorizar, y esperaste paciente pensando, qué no darías tú en ese momento por una de esas viseras de la Caja Rural que regalan en la feria de Muestras. Pero mejor no hablemos de eso. Es tiempo de alegría. Aunque Asturias se derrita con solo 25 grados. Así que mejor, desenrollemos la toalla y tirémonos al sol.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(0) | julio 2015 |

Escribir comentario