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N´ALCORDANZA D´ÍGOR Y CARLOS

Por Alicia Álvarez (28 de junio, 2014)

No voy a hacer el cálculo. No sé la edad que tenía él pero sí la mía: 15 años. Y yo ya lo conocía. De verlo pasar por Paradiso, de verlo pasear por la calle, siempre con paso decidido, siempre yendo hacia a algún lado. Y también lo conocía, claro, de verlo sobre los escenarios. Sí, de verlo actuar en esos conciertos veraniegos al aire libre en los que todo el cartel era asturiano. Eso pasó una vez. Muchos no lo saben, pero una vez, en Gijón, el consistorio dio preferencia, voz y espacio a los grupos locales. No formaban parte de una programación más grande, sino que eran ellos mismos el reclamo. Y la gente iba.

Sí, seguro que muchos lo recuerdan. Que recuerdan Leer el resto de la entrada »

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(1) | junio 2014 |

NIVELÓN, NIVELÓN

Por Alicia Álvarez (17 de junio, 2014)

Un despropósito en toda regla. De verdad que sí, aunque al menos me reí. Con ganas. Es más, con lágrimas. Y era incapaz de cambiar de canal. No tenía ni idea de lo que estaba viendo, pero aun así era incapaz de cambiar. Casi la una de la mañana y ahí estaba yo desde hacía un buen rato en posición de “de esta me levanto”. Es decir, con un pie descalzo, reposando despistado aun sobre el sofá y el otro, a medio camino entre la zapatilla y la madera del suelo. “Espera, un premiado más y ya vamos, cari”. Pero es que merecía la pena.

La presentadora, toda ella sonrisa y clavícula, acababa de decir sin despeinarse en referencia a una de las asistentes que seguía la gala allí mismo en directo: “mírenla, si parece que está en formol”. Supongo que la idea -ya no sé si la intención- era alabar su imagen jovial. Nada más lejos de la realidad, porque aquella mujer de rasgos difuminados, es verdad, y edad incierta, no pudo si no abrir sus ojos en señal de sorpresa e indignación. “¿Qué hago yo ahora?”, supongo que pensó. “¿Sonrío, devuelvo el cumplido, me levanto y la cojo por los pelos?”. Y ahí es donde el especial televisivo me cazó. Un instante de gloria lo suficientemente delirante como para que una espectadora como yo quisiera saber si el resto del certamen iba a continuar en esa línea políticamente incorrecta. Y eso que seguía sin saber exactamente qué era lo que estaba viendo.

En efecto, no reconocía el lugar, ni el logotipo fijo que aparecía en la pantalla tras el escenario, ni el galardón en cuestión. Solo reconocía al otro presentador: Jaime Cantizano, todo él sonrisa y bronceado, partenaire de la rubia de clavículas prominentes, y que también había apuntado maneras al comienzo de la gala confundiendo los nombres y apellidos de algunos invitados sentados en las mesas y rebautizando de paso a Victoria Vera como Victoria Vega. Porque sí, la gala parecía celebrarse en una especie de salón de fiesta (que resultó ser el Gran Casino de Aranjuez) donde los asistentes se repartían en mesas redondas de tan desmesurado tamaño que cada comensal podía sin esfuerzo rascar su espalda con la del comensal de la mesa de al lado. No había pues, espacio entre ellos ni, en consecuencia, espacio para que pudieran salir de sus respectivos sitios los galardonados.

Así, cuando los sucesivos presentadores iban leyendo en las tarjetas con enorme torpeza los chistes y diálogos que iban desvelando a los premiados, éstos se las tenían que ver e ingeniar para poder pasar entre las mesas de canto y, además, sin pisar los manteles de la de al lado. Vamos, que para poder llegar a donde tenían que llegar, el estrado, los demás invitados se tenía que levantar e ir corriendo las sillas de lugar para así dejar paso al ganador o ganadora. Todo esto, además, registrado por una cámara al hombro en un imposible plano secuencia que ríase Lars von Trier del efecto de naturalidad. Vamos, que entre la mala iluminación, la falta de guión y la cámara sin travelling o grúa recogiendo la acción delirante, una hubiera jurado que estaba viendo por primera vez en la historia una gala de estilo DOGMA.

Sin embargo, lo más alucinante llegó cuando al rato de estar observando con detalle me di cuenta de que la gala no era otra que la de los premios anuales que otorga la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión. ¡Madre mía! Nivelón, nivelón.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(0) | junio 2014 |

COSAS QUE PASAN

Por Alicia Álvarez (8 de junio, 2014)

No se parece a ninguna otra. Es solo una ráfaga; una ráfaga de aire caliente. Los que han vivido o viven en una ciudad con metro saben de qué les hablo porque no existe en este mundo una sensación igual; solo los vagones en movimiento a varios metros bajo tierra son capaces de levantar ese aire denso y seco; aire estancado que parece que no ha corrido en años y que ahora se mueve bruscamente como una ráfaga que es todo menos fresca.

Y ahí está una de sus particularidades, porque Leer el resto de la entrada »

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(0) | junio 2014 |