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VERSIONES

Por Alicia Álvarez (25 de enero, 2014)

Un poco como esas parejas que hablan a la vez. Casi al unísono, pero no. Ella, dicharachera, casi anfetamínica, y él, monocorde, casi comatoso. Uno junto al otro, incluso rozando hombro y pernera y, aun así, absolutamente ajenos a lo que está diciendo el de al lado. No tratan, pues, de completar sus discursos o de ir añadiendo otros datos que enriquezcan el relato del otro, sino de que cada uno cuente su versión; que sea coincidente o no es algo secundario. Y es angustioso, de verdad que sí, porque aunque tú quieres ser educada -asentir como asientes cortésmente a cualquiera que te esté hablando-, lo cierto es que eres incapaz de no perder el hilo de la historia. No obstante, sonríes resignada con un “ajá” de vez en cuando, o incluso un “claro, claro” que te da un margen para escapar a la interrogación de sus ojos, porque sí, los dos te miran fijamente exigiendo que estés atenta a lo que te están contando. Y, claro, mientes por cuatro, porque tú tienes que corresponder no a dos, sino a cuatro ojos que reclaman que sigas la conversación. Pero no la sigues. Ni de coña la sigues, porque es físicamente imposible no perderse entre esas dos voces. Pero a ellos les da igual. De hecho, se la trae al pairo, porque lo verdaderamente importante no es que oigas sus relatos, sino que ellos puedan contarlos.Y fue en esas parejas, en esas que supongo que de años juntas se acaban olvidando de que son un binomio, en las que pensé esta semana, cuando Foro decidió responder con su propia versión al informe de IU sobre la incidencia de la crisis en los hábitos alimenticios de los escolares de la ciudad; un texto basado en las respuesta de 15 colegios de Gijón a una encuesta que concluía -siempre según la percepción del tutor de Primaria que era quien respondía al cuestionario- que cada vez eran más frecuente la ausencia de alimentos complementarios a media mañana entre los escolares, así como el uso del servicio de comedor o la adquisición de material escolar. Vamos, que la crisis pasa factura y los críos empiezan a pasar hambre, entre otras necesidades.Pues bien, lo que no pasaron fueron ni 48 horas para que Foro compareciera ante la prensa, y tanto la responsable de Bienestar Social como el de Educación afirmaron tajantes que no había ninguna realidad que constatara lo publicado en ese informe elaborado por el área de educación de la agrupación de izquierdas. Es más, añadieron Rubiera e Illán que en los dos años que llevan de mandato ni una sola vez han recibido notificación alguna que diera cuenta de esta situación: ni a través de los canales de comunicación que mantienen abiertos con asociaciones de padres y colegios, ni mediante el protocolo de actuación que tiene los centros ante problemáticas como ésta.Y ellos sí que hablaron casi como una misma voz. Que si que podía haber casos aislados, pero no generales; que sí que en 2013 dieron 1.964 becas de comedor; que sí que cuando un neño se guarda una fruta en el mandilón es porque no quiere comerla en el comedor, no porque pase fame y la quiera llevar a casa? En fin, toda una argumentación para evidenciar la inconsistencia de un informe que, sin embargo, y según dijeron sus responsables de IU, buscaba ser recogido por la Administración y que sirviera, al menos, para propiciar un análisis más detallado y no sólo basándose en la percepción de los profesores. Pero ¿qué más daba la intención? Los titulares de ese día dijeron que en Gijón los escolares sienten la crisis en su dieta, y los de dos días después que el gobierno municipal decía que no. Entonces, ¿con qué nos quedamos? ¿Quién miente? ¿Quién acierta? ¿Quién alarma? ¿Quién cuanta lo que más le convenga? ¿Existe una verdad ajena a cada versión? Pues eso, señores míos, es lo que deberíamos aclarar desde la prensa; ésa, ni más menos, es nuestra función.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(0) | enero 2014 |

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