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LA VOZ QUE NOS GUÍA

Por Alicia Álvarez (12 de octubre, 2013)

“Gire a la derecha”. Ayssss, es que es oírlo y pensar en esa chica. Sí, en esa chica de voluminoso busto y apretado canalillo. En esa, esa misma. La que se quitaba el casco de la moto, batía su melena al viento y bajaba la cremallera justo hasta donde el escote comienza a dejar de serlo. Sí, esa; esa que enfundada en un mono de plástico rojo imposible- imposible de poner y quitar, digo- buscaba por aquí y por allá a ese hombre misterioso y siempre ausente en los cortes publicitarios televisivos de finales de los años ochenta llamado Jacq´s.
Pues bien, es ella y solo ella en la que pienso cuando escucho la voz pregrabada que viene por defecto en la mayoría de los navegadores GPS. Y es que, no sé ustedes, pero a mí esa voz me parece todo menos robótica o deshumanizada. De hecho, cuanto más la oigo menos entiendo por qué demonios para llegar a la rotonda, girar a la derecha, seguir recto o tomar la primera salida tenemos que seguir las indicaciones de una mujer que, en vez de guiarnos por carretera, más bien pareciera que está a punto de alcanzar el clímax.
Y bueno, pensando pronto y, sobre todo, pensando mal, una diría que la elección de esa voz es todo menos fortuita y que, probablemente, responda a alguno de esos estudios de mercado que confeccionan grandes empresas para aún mayores compañías y que concluyen, por ejemplo, que como hay más conductores hombres que mujeres pues entonces es mejor que los navegadores GPS tengan una voz femenina picantona que los aliente, a su uso, se entiende. Vamos, una auténtica chorrada que promete mayores ventas.
Tienen que ser eso porque no puede ser coincidencia que todos los GPS que he llegado a escuchar en estos últimos años en taxis o coches particulares de amigos y conocidos tengan la misma voz melosa y sugerente. Aun así, sepan los disidentes que también hay otras opciones y gracias a algunas maravillosas aplicaciones ahora podemos elegir la voz con la que queremos ser guiados en nuestro camino rodado. Por ejemplo, un amigo mío tuvo, no sé si el atino, pero al menos sí la gracia de poner durante una temporada a su GPS la voz de Chiquito de la Calzada. Así, la maquinina le indicaba con alegría desde el salpicadero “gire a la derecha, jarrrr” o “tome la primera salida de la rotonda, jarrr”.
Y precisamente en eso, en cambiar la voz de quien nos guía, fue en lo que pensé estos días mientras escuchaba el discurso del presidente del Principado en el debate sobre el estado de la región. Y es que apenas habían pasado quince minutos desde que Javier Fernández iniciara su parlamento y fue sentir todo el peso del mundo sobre mis parpados; una especie de aletargamiento inducido por la cadencia plana de su voz, por esa falta de énfasis y acentuación, por ese tono monocorde denso y espeso como el chocolate caliente.
En definitiva, por ese “lo mismo te cuento esto que te leo un prospecto de medicamento” que, desde luego, solo se debería permitir en un GPS, pero nunca en un presidente. Y es que, a veces no solo es importante lo que te cuenten, sino también el cómo te lo cuenten.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(2) | octubre 2013 |

2 Respuestas a “LA VOZ QUE NOS GUÍA”

  1. Ocita Escribió:

    Me encanta el artículo y cómo ha hilado la autora un anuncio de colonia con un discurso político. Y estoy totalmente de acuerdo en eso de la voz picantosa que sale de los navegadores cuando estamos conduciendo,
    Tan es así, que mi esposa cambió la configuración del navegador para sustituir esta sugerente voz por la de hombre que venía en el GPS. Curiosamente, este no se expresa como si estuviera alcanzando la “petit morte”…DESDE ENTONCES, LA CONDUCCIÓN ES MUCHO MÁS SEGURA, PERO MUCHO MENOS “ENTRETENIDA”…
    si quieren un libro relacionado con este tema, no se pierdan “La Espantosa Intimidad de Maxwell Sim” de Jonathan Coe

  2. aliciaalvarez Escribió:

    Gracias! seguiré la recomendación 😉

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