Foto de Alicia &Acute;lvarez

Menú

Últimas noticias

MI CONSTELACIÓN EDUCATIVA

Por Alicia Álvarez (7 de octubre, 2011)

Fue esta semana, mientras escarbaba en esas cajas en las que una no debería meter el focicu más de tres veces a lo largo de una vida, cuando entre pendientes, pulseras y servilletas que ni recordaba recogí, para mi sorpresa, un buen número de pedazos de papel con pequeños poemas, reflexiones o simples monigotes. Eran esos escritos que hacía en los márgenes de las libretas escolares, de las cuales no quedaban ni las tapas ni las espirales. Ni rastro del resto de páginas con ecuaciones, fórmulas, redacciones y dictados. Ni rastro de la historia de España, de los mapas y sus ríos, de las primeras sumas o restas. Ni rastro de ellas. Se ve que en su día esas anotaciones fue lo único que quise rescatar de esas libretas; pequeños dibujos, corazones, miniensayos o haikus que, no obstante, sé a ciencia cierta que no pertenecían a los cuadernos de las clases de Vicky, Ángeles, Luis, Javi, Nolla o Togores.
Y lo sé porque ésos, justo ésos, son los nombres de los profesores que han marcado mi formación académica; las figuras que, entre todos los docentes que me dieron clase, brillan hoy en mi memoria formando mi propia y personal constelación educativa. La que me dio luz y guía a lo largo de mis años de estudios. La que confirmó que un buen profesor puede ser el responsable de más de un viraje o avance en el camino vital de una persona. La que me corroboró que dar clase es una labor que merece algo más que un «Día mundial del docente». Por eso, este miércoles pasado, cuando ningún medio de información resaltó la fecha (5 de octubre) que celebra la función esencial del profesorado en la prestación de una enseñanza de calidad en todos los niveles, yo quise a modo de homenaje dedicar unos minutos a recordarlos.
Y así, rememorando, recordé a Vicky, mi profesora de lengua en EGB. La responsable de la única libreta que conservo íntegra de mi paso por el colegio. Toda ella puro nervio, dando saltos sobre la tarima y explicando las normas de una lengua que no sólo servía para expresar lo que queríamos decir, sino que, gracias a Vicky, nos sirvió para contar lo que sólo imaginamos en nuestra cabeza.
La recuerdo a ella y también a Luis, en tecnología. Debía de ser un chaval, pero ya saben lo cruel que es la perspectiva infantil. Lo recuerdo tranquilo, apacible, colocando los planetas de esos móviles que no sobrevivían ni con cola más de un día. Y justo en la clase de encima, Javi, enseñándonos en artística a conquistar el espacio con nuestro cuerpo, con el compañero y hasta con calcetines que cobraban vida mutando a marionetas. Sería, sin saberlo, mi primer acercamiento al teatro, aunque el definitivo llegaría más tarde, con Ángeles, que aunque daba Historia, gastaba sus tardes en el salón de actos montando con toda una clase de primero de Bachillerato una tragedia griega.
Nunca las sombras tuvieron tanto significado. A ella le debo mi gusto por la Historia y que en mi estantería haya una buen parte de libros dedicados a la cultura grecolatina.
Y ya en Madrid, Togores, que hasta en una clase sacó una bayoneta para ilustrar la crueldad de la guerra. Él fue quien me hizo sentir que estaba en la Universidad, quien compartió conmigo documentales, libros y reflexiones en un despacho fuera de clase. Como en el despacho fragüé con Nolla mi trabajo de fin de carrera. El mismo profesor que dedicó 55 minutos de una clase a leer en voz alta simples estadísticas: «Uno de cada cinco españoles cree que los extraterrestres viven entre nosotros»; «El 38% de los españoles hace el amor una o dos veces por semana». «El 87 por ciento de los españoles respira aire contaminado». Eso fue lo que hizo ese día, solo leer las cifras, la reflexión era nuestra. Creo que por ahí anda, en alguno de los márgenes de la libreta.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(1) | octubre 2011 |

1 Respuesta a “MI CONSTELACIÓN EDUCATIVA”

  1. Victoria Escribió:

    Es la tercera vez que lo intento.Podría hacerlo infinitas veces y mi agradecimiento nunca estaría a la altura de tu generoso reconocimiento.
    GRACIAS, Alicia.
    Un fuerte abrazo
    Vicky

Escribir comentario