Foto de Alicia &Acute;lvarez

Menú

Últimas noticias

QUÉ CASUALIDAD

Por Alicia Álvarez (9 de agosto, 2011)

Pensando mal y pronto, pero sobre todo pensando mal, barrer a los «indignados» que aún acampaban en la Puerta del Sol justo unos días antes de la visita del Papa, no parece una casualidad. Más bien, da la sensación de que la fecha elegida por el Gobierno para llevar a cabo el desalojo buscaba un efecto determinado. Y es que los «indignados», que son muchos más que los que acampan o asisten a las asambleas, no sólo se han sentido ofendidos, sino además agraviados al ser expulsados por un motivo que puede resultar tan frívolo, en comparación con sus protestas, como la visita papal, lo que ha regenerado en muchos de ellos las ganas de volver a acampar y hacerse visibles.
Sin embargo ¿por qué se buscaría este efecto? Pues, sencillamente, para reactivar a la izquierda con vistas a las elecciones generales adelantadas, evitar que se cumplan las encuestas que dan la victoria a Rajoy y aprovechar la buena valoración de la que goza ahora mismo Rubalcaba. Y es que el 15-M, ni muerto ni herido como algunos analistas se empeñaban en señalar, sí que estaba algo aletargado en los últimos tiempos. Vamos, que tras un intenso e inesperado nacimiento, el movimiento necesitaba, como poco, descansar. Resetear y purgar contenidos, también adeptos, para volver a aflorar, previsiblemente, en fechas cercanas a las elecciones, no se sabe si perjudicando o beneficiando al PSOE. De ahí que, ya en plena cuenta atrás hacia los comicios, sea difícil interpretar la limpieza de Sol como mero fruto de la casualidad. Lo mismito que cuesta imaginar a Zapatero sosteniendo el calendario entre sus manos y considerando la fecha del 20 de noviembre, aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco, como una fecha más, sin realizar ninguna de las asociaciones que el común de los mortales con un mínimo de conocimiento histórico hicimos al escuchar la efeméride.
Y aquí es donde también podemos empezar a conjeturar. Porque podemos creer que el día, efectivamente, fue elegido, como afirmó el propio presidente, sorteando los numerosos festivos que se celebran en esa época del año. Pero, también, que la fecha fue escogida por su enorme simbolismo social. Un valor impagable desde la óptica del «marketing», porque cualquiera que sea ahora el desenlace electoral, es decir, ganen o pierdan los socialistas, el resultado será para el PSOE una victoria moral. La idea es simple. Si finalmente Rajoy se hiciera con la mayoría en una fecha como esta festejada por la ultraderecha, muchos ciudadanos, también algunos medios de comunicación, analizarían el triunfo concluyendo que «vuelven los mismos que ganaron la guerra». Mientras que si Rajoy pierde de nuevo y Rubalcaba consigue renovar el apoyo popular, la lectura más probable será que la izquierda por fin acudió a las urnas para evitar el regreso de la derecha al poder. Es más, significará que el 20-N puede empezar a perder su significado, dejando de ser el aniversario de la muerte de Franco y pasando a convertirse en el día en que se levantó la izquierda. En cualquiera de los casos, lo dicho: se trata de un triunfo moral, que no necesariamente electoral, pero triunfo al fin y al cabo. Esto, claro, pensando mal.
Pensando sin tener en cuenta el «marketing», diseños publicitarios o asesores de campaña, supongo que la fecha nos tendría que dar igual y, como mucho, llevarnos a interpretar la elección del 20-N en clave de «qué casualidad». Sin embargo, cada vez resulta más difícil creer en las bondades de la política. Más si tenemos en cuenta que sólo unos días atrás los creadores de la campaña de Obama se habían dado una vuelta por Ferraz. La coincidencia resulta, cuando menos, sospechosa. Eso pensando mal y pronto. Aunque ya se sabe, piensa mal y acertarás.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(0) | agosto 2011 |

Escribir comentario