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UNA NUEVA FORMA DE VIAJAR

Por Alicia Álvarez (11 de febrero, 2011)

No es coña. Los trenes Alvia de la línea Asturias-Madrid tendrán que salir marcha atrás de la estación provisional del AVE de León. Al parecer, y según la información que publicaba LA NUEVA ESPAÑA este miércoles, la ubicación de la nueva terminal es la responsable de que los trenes vayan a tener que hacer esta maniobra. La parada, en las inmediaciones de la actual, se encuentra situada en un pequeño desvío que concluye en vía muerta, así que los convoyes que accedan a la estación leonesa para recoger o dejar viajeros tendrán que ir literalmente «de culo» para poder salir hasta enlazar con las vías de la línea actual. La otra solución, y eso es lo que decidirán los usuarios en una encuesta, según manifestó el director general de Viajeros de Renfe, Enrique Urkijo, sería perder unos ocho minutos de tiempo para que el tren haga la maniobra necesaria para evitar esa situación.
Y bueno, supongo que poco habría que decir, aparte de lamentar la incomodidad, si no fuera porque la información se suma, y sigue, a la polémica decisión de Renfe de sustituir los trenes Alvia de Talgo por el modelo 120.050 de CAF, que según los sindicatos y maquinistas son más incómodos y tienen menor capacidad, y que según Urkijo son igual de buenos que los Talgo S-130 que circulan actualmente. De todas maneras, e interpretaciones aparte, el anuncio no deja de ser una piedrecita más en el camino de esos asturianos que por trabajo, ocio, turisteo o simple placer viajero, de vez en cuando, queremos salir de aquí.
Y es que entre las escasas conexiones aéreas que ofrece Santiago del Monte, el previsible encarecimiento de los billetes aéreos cuando se privatice AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea), el sistema de lanzaderas de la nueva estación intermodal y lo caro que sigue saliendo el trayecto en coche o en autobús a la capital española, lo cierto es que dejar Asturias atrás o transitar por ella se está convirtiendo en una gimkhana en toda regla. Vamos, que, como dice mi hermana, no les extrañe si en el intervalo de alguno de estos trayectos les atan la pierna a otro pasajero y les ponen una cuchara con un huevo en la boca.
Y vale, ya sabemos que «esto ye lo más guapo», que Asturias es un «paraíso natural», que «lo dice todo el mundo», que «tiene sal», que cuántos sitios tienen montaña y mar y bla, bla, bla, pero, seamos sinceros, no hay tanta belleza en el Principado como para no desear marcharse aunque sea unos días a espoxigar. Sin embargo, parece que esa pulsión exploradora, la misma que los políticos quieren captar con tanto eslogan para que otros visiten nuestra comunidad, no está siendo tenida en cuenta lo suficiente por los consistorios ni el Gobierno asturiano. Lo cual me lleva a pensar que, de no mejorar las cosas, muchos de los que viven en Asturias se van a ver en la obligación de diseñar maneras individuales de autopropulsión. No sé, pequeños aparatos que no dependan de un conductor, menos aún de una empresa en particular, para poder abandonar la tierrina a nuestro antojo. Sí, se me ocurren parapentes, globos, catapultas, cañones o torpedos que permitan nuestro impulso, por ejemplo, a Madrid, a Barcelona o a cualquiera de esas ciudades con múltiple oferta de conexiones.
He ahí una solución, aunque no tan barata ni fácil como la evasión, que ya se sabe, sigue siendo la forma más sencilla de viajar. No es coña. Es que esto empieza a ser un pitorreo.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(0) | febrero 2011 |

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