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FUERA DE LO NORMAL

Por Alicia Álvarez (5 de febrero, 2010)

Leía está semana, no sin asombro, que al parecer estos días de atrás Gijón ha registrado descensos históricos de la marea. La culpable, según la información que daba este mismo diario el pasado miércoles, ha sido la coincidencia de las altas presiones atmosféricas y las mareas equinocciales, lo que ha hecho que el reflujo de la marea, que aunque suene a algo gástrico no es más que la bajamar, alcance su máximo punto de retroceso. Y decía que leía la noticia con asombro, porque cuando yo era guaja y vivía mirando al mar, no era ni mucho menos extraño que el muelle se quedara en paños, o aguas menores, enseñando montañas de ocle y restos de bicicletas oxidados junto a los barcos que, ya sin agua, reposaban de un costado sobre la arena de la dársena. Y de aquella eso era habitual y por tanto, lo normal; una cualidad que se suele atribuir a cosas que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano. Sin embargo, si esas normas cambian también se puede alterar la percepción que tenemos de esa realidad. Algo que parecen haber aprendido pronto los medios de comunicación, cada vez más afanados en encontrar lo excepcional.
Y es que si existe una rara avis en la sociedad del espectáculo, esa es la normalidad. Tanto, como para acudir al Instituto Oceanográfico en busca de respuestas, de datos que expliquen y aclaren por qué estos días la playa parece más grande. Y la verdad, yo que trabajo junto a San Lorenzo, que bordeo el arenal gijonés varias veces al día, he de confesar que solo tras leer el periódico reparé en tal situación. Hasta ese momento, que hubiera mareas muy bajas a mí no me había llamado la atención ni, desde luego, me parecía un hecho noticiable. Como mucho, tema de conversación para salvar un silencio incómodo en algún que otro ascensor que, ya se sabe, es templo de la conversación intrascendente donde el tiempo o el estado del portal del edificio adquiere enromes dimensiones. Las mismas que los medios han sabido explotar con el filón de la climatología, protagonista en Asturias este mes, en el que hemos conocido casi minuto a minuto el color de la alerta en la que estaba la comunidad, el número de litros de lluvia que habían caído por metro cuadrado y demás datos atmosféricos, claramente vitales para saber qué calzado debíamos ponernos al día siguiente. Y aunque los expertos se afanaban en decir que era lo normal, que simplemente estábamos en invierno, el solo hecho de verlo reflejado en los medios de comunicación nos daba esa sensación de estar viviendo algo extraordinario.
Por eso me llama la atención que estos días en los que el Gobierno, oposición y socios perennes están debatiendo la necesidad de retrasar dos años la edad de jubilación, aún no haya encontrado una noticia que dé cuenta de reacciones fuera de lo normal. Y eso sí que me produce reflujos gástricos y otras molestias, porque, la verdad, aun estoy asombrada de que no hayan salido a la calle a quejarse hordas de casi jubilados, jubilados y jóvenes becarios, de esos de 40 años envejecidos y eternizados en masters, postmásters, doctorados y diferentes grados de inglés, que tratan de insertarse sin éxito en el mercado laboral. Porque sí, sólo se está hablando de retrasar la edad de la jubilación, pero nada de la edad a la que se empieza a trabajar. Y es que ahora lo excepcional es terminar la carrera y comenzar a cotizar. Pero eso no es noticia, porque ya es algo normal.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(2) | febrero 2010 |

2 Respuestas a “FUERA DE LO NORMAL”

  1. Sancho Panza Escribió:

    A mi lo de la jubilación me da igual; siempre estudie mal y poco; tenia pocas confianzas en mis posibilidades y menos en las de los fray gerundios de campazas que me enseñaban en el instituto asi que cuando acabe el bachiller en vez de masters e inglés me fui a la mili obligatoria, después aprobé un examen en un golpe de fortuna que me permitio meterme como interino en una empresa pública, luego racanenado pues pasaba de estudiar en una oposición fácil para meter a la gente que como yo llevaba casi 20 años trabajando -se llama ope extraordinaria- logré sacar por fin la plaza.
    Y heme aquí pasando abundántemente de los mil euros porque aún siendo incapaz de ascender tanto por mi falta de motivación como por que tampoco hay prácticamente posibilidades; el eterno tiempo que llevo trabajando me permite acumular una pila de trienios.
    Entonces a mi, ¿siendo fiel a mi tradicional filosofía que me importa que quieran jubilarme a los 67 que a los 80 si yo cuando ya no quiera trabajar mas, me cojo una baja y Santas Pascuas?.
    Todo esto se lo cuento porque a muchos muchachos los han engañado con esa patraña y cantinela de estudios y contraestudios y masters e inglés y patatín y patatero. ¡Hay que andar listos amigos!
    Bueno, ahora paso al cambio climático.
    Otra mentira; yo diria que este y el anterior han sido dos inviernos de órdago, mucho frio, mucha humedad, nieve y agua constante y yo les digo a Vds que en Asturias hasta los gatos llevan paraguas y que todo eso del cambio climático es como lo del inglés y los masters y las preparaciones ¡un cuento chino! y hablando de cuentos voy a contarles uno con su permiso.
    En una ocasión un gato cazó a un ratón y este empezó a chillar diciendo ¡no me comas! ¡no me comas! que estoy muy flacu, el gato le dijo: Sí, estás muy flaco pero ya que te cogí voy a zamparte mas el ratón suplicando logró que le soltara prometiéndole engordar para que le aprovechase mas tarde.
    El gato se olvidó del ratón pero un buen dia le vino a la cabeza y se puso a esperarle en su furaco; el ratón que le habia controlado no salia por mas que el otro con paciencia gatuna esperaba hora tras hora.
    Entonces, cansado de esperar le dice al ratón:
    ¡Oye! ¿no sales? y el ratón le dice: no, no, que está muy frío.
    Entonces le dice el gato ¿pero no sales ni siquiera a mexar? y el ratón le dice: ¡No,No! hoy mexo en casa.
    Queridos amigos; mexen Vds en casa y déjense de másters ni de inglés ni de ahora chino ni de cuentos chinos; hagan como yo: atéchense y ¡a vivir que son cuatro dias!

  2. VanMomo Escribió:

    Recuerdo hace unos años, 10 aproximadamente, que me visitó un amigo de andalucia y asombrado me comento que cuando habia llegado a Candas, las barcas flotaban en el puerto, y al salir del hotel unas horas mas tarde los barcas estaban posadas sobre la arena. Supongo que el periodista que ha dado esa gran noticia no habria nacido por aquel entonces, o era emasiado pequeño para darse cuenta del tal hecho. tampoco estaria provablemente cuando aquellas grandes Nevadas que hacian que disfrutasemos de la nieve con plasticos en los prados que nos rodeaban, y hoy, apenas hay Nieve para aguantar en una estacion que se dedica precisamente a eso, a la Nieve.
    en fin.. que si hoy en dia nos ponen colorines para decirnos que el tiempo esta malo. ¿como se arreglarian hace unos años?.

    Respecto a las jubilaciones, que cada palo aguante su vela y obre en consecuencia, pero me parece absurdo que aumenten la edad cuando hay jovenes mas capacitados y con ganas pero eso es otra historia..

    Gracias.. y mi enhorabuena Alicia.

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