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LA FLEXIBILIDAD DE GIJÓN (Semana Grande 2009)

Por Alicia Álvarez (17 de agosto, 2009)

Al final va a ser verdad eso de que todo depende de los ojos con los que se mira. Va a ser verdad, digo, porque en mi caso, este año, la Semana Grande ha coincidido con la visita de unos viejos amigos madrileños, lo que de alguna manera me ha obligado a tomar distancia con la fiesta y mirarla por primera vez con ojos de anfitriona y guía turística.
Así, desde que el pasado lunes la tormenta inaugurara la Semanona, no ceso de hacer una revisión de la algarabía local, con el fin de que mis invitados no se queden exclusivamente en la superficie y se lleven consigo una imagen más profunda que la mera fiesta. Porque sí, la Semana Grande es una celebración popular, pero también es la expresión de una íntima comunión gijonesa en torno a una fecha.
Y eso que cada uno vive la Semana Grande a su manera. En mi caso, y dado que mis amigos vienen acompañados por su hijo de 2 años, yo este verano la he estado viviendo en sesión mañanera. Es decir, que más que participar en el festejo nocturno, me dedico a reconstruir los hechos en las primeras horas del día a través de los manguerazos del servicio municipal de limpieza que cada mañana forman pequeños ríos de agua, sidra y cristales de botellas en los pavimentos de la plaza Mayor, el Fomento o Cimavilla.
Y es que ver el jolgorio gijonés a través de los ojos «foriatos» está resultando realmente revelador. Así, mis amigos madrileños no dejan de maravillarse ante tanto bullicio, ante la huella palpable de ese desmadre que cada nuevo día hace amanecer la ciudad como si la noche anterior hubiera pasado un vendaval; como si una enorme despedida de solteros se hubiera hecho con el control de la tierra por unos días. Y de hecho, en cierto sentido, lo ha hecho. Porque ahora, la Semanona no sólo coincide en fechas con la feria taurina de Begoña y la Feria Internacional de Muestras, sino que ha de compartir espacio con las innumerables convenciones que desde hace unos años han elegido Gijón como destino para despedir su soltería. Y es que es tal la afluencia de estos grupos que cualquier visitante poco instruido en las costumbres asturianas podría llegar a pensar que las viseras con formas genitales o los disfraces de enfermera forman parte: 1) de los regalos que dan en la Feria de Muestras, o 2) del traje regional. De ahí mi afán por explicarles la verdadera esencia de esta semana mostrando, programa en mano, la riqueza musical del cartel.
Y funciona, porque lo cierto es que mis amigos, los madrileños, aún están asombrados por la calidad de los artistas y hasta me han llegado a sugerir que no estaría mal que algún gijonés se fuera unos días a la capital a enseñar cómo se confecciona una buena programación. Y, la verdad, mentiría si dijese que al escuchar su comentario no sentí cierto regocijo. En fin, que por mucho que nos guste hacerlo, los gijoneses no nos podemos quejar. Y miren que así, en un primer vistazo al programa, las actuaciones son difíciles de conciliar entre sí.
Y es que la Semanona cada vez tiene un aire más «kitsch». Me refiero a esa mezcla imposible entre «Los Chichos» y grupos underground como «Spiritualized». Combinaciones de alto riesgo que cada día nos regalan peculiares estampas en las que conciertos que bien podrían estar en la programación de cualquier festival independiente, léase Benicàssim, acontecen ante una concurrida audiencia en la que jóvenes con gafas de pasta comparten el empedrando de la plaza Mayor con niños aupados a hombros de sus padres. En definitiva, una miscelánea de estilos musicales que, por alguna razón, satisface al gijonés.
Y supongo que ésta es la esencia última de la Semanona y también lo que más me ha costado explicar a mis amigos madrileños. Por qué funciona tan arriesgada heterogeneidad. Y sólo hay una respuesta: la flexibilidad de la ciudad. Porque siempre que llega la segunda semana de agosto, Gijón aumenta su tamaño. Se hace flexible, se vuelve más grande. Tanto, como para que puedan caber en ella todos los públicos, todos los estilos musicales y todas las formas de vivir la fiesta. Tan grande como para que en una semana nos quepan diez días de fiesta.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(2) | agosto 2009 |

2 Respuestas a “LA FLEXIBILIDAD DE GIJÓN (Semana Grande 2009)”

  1. ludi Escribió:

    tienes toda la razon en tu comentario , yo con casi 60 soy la primera en la Plaza Mayor que se apunta a un bombardeo que nuestra concejalia tuviera a bien traer a Gijon en esta Semanona y es que para ver de todo ,hay que pasar estos dias en la ciudad,disfrutarlos y que sean inolvidables,variados, si vemos todo podremos avanzar con los tiempos en nuestros gustos y estar al dia ,.opinar…GIJON ES ASI..Besos a tus Madrileños,y BIENVENIDOS

  2. pilar Escribió:

    me encanta gijon vivo en oviedo y ya quisiera yo queen oviedo copiaran un poco algo de gijon y se olvidaran de tanto cerco a oviedo que ya es una obsesion aupa gijon

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