Foto de Alicia &Acute;lvarez

Menú

Últimas noticias

EL HUEVO O LA GALLINA

Por Alicia Álvarez (8 de mayo, 2009)

2009-05-15_img_2009-05-08_01_40_47__2080276.jpg ¿Qué fue antes? ¿El huevo o la gallina? Hay muchas preguntas sobre el pasado que no tienen respuesta, sin embargo, el hecho de que otras muchas sí la tengan nos da una seguridad de la que carecemos totalmente cuando viramos nuestra mirada y enfrentamos lo que está por venir. Porque lo único que sabemos con certeza sobre el futuro es que éste es incierto. De ahí que cuando pensemos en él, lo más natural sea que nuestra imaginación eche a volar. Y aunque algunos siempre tiendan a ponerse en lo peor, lo cierto es que la cábala suele tener regusto a esperanza y «el mañana» una última dosis de optimismo. De ahí que las películas futuristas dibujen escenarios en los que a pesar de que la raza humana viva bajo tierra porque nos hemos cargado la capa de ozono o de estar esclavizados por un ejército de androides, siempre nos queda el consuelo de poder viajar interestelarmente, teletransportarnos, conducir coches voladores y haber acabado con la cocina precocinada alta en grasas saturadas.
No obstante, a punto de cumplir el primer decenio del siglo XXI, seguimos sin poder gozar de las virguerías conjeturadas en la ciencia ficción, mientras que por el contrario, ya hemos comenzando a padecer algunas de las peores previsiones de futuro. O al menos eso han dicho las portadas de algunos periódicos esta última semana.
Y es que la estrecha línea que separa la prevención del pánico general se hace aún más fina si la información implica un futurible, es decir, si el titular presenta un futuro condicionado, que no será con seguridad, sino que sería si se diese una condición determinada. Sirvan de ejemplo las siguientes noticias publicadas en las cabeceras nacionales: «La gripe porcina golpeará a cuatro de cada diez europeos”»; «El nivel 6 no sería el fin del mundo»; «Media Europa cogerá la nueva gripe de forma leve, según la UE» y «Contagios en EE UU y en España acercan al mundo a la pandemia».
La fórmula informativa es simple: Si se cumple la previsión, estábamos prevenidos, si no se cumple, al menos hemos sido advertidos. Pero, ¿cómo se justifica la alerta? Pues supuestamente por el servicio público que realizan los medios de comunicación. Es decir, por el cumplimiento de su razón de ser, que no es otra que informar. Pero ¿están cumpliendo esos titulares su objetivo informativo o responden a otros intereses?
Y es que aunque algunos medios, entre ellos este mismo periódico, hayan tenido la honestidad de hacer autocrítica y analizar el tratamiento mediático de esta enfermedad, siempre resulta más seductor pensar que determinadas informaciones tienen su origen en conspiraciones, en estrategias del despiste orquestadas por los gobiernos para tapar la crisis mundial. Sin embargo, y atendiendo al análisis realizado por estos medios, los supuestos intereses ocultos son mucho más mundanos que esas explicaciones. Sencillamente, la prensa ha de hacer atractivo su producto informativo. Porque un medio es ante todo es una empresa. Informativa, pero empresa. Lo que nos lleva a otra cuestión: ¿Tiene el receptor que tener en cuenta esta premisa a la hora de comprar la información?
Si el consumidor asume que el medio trata de vender más, entonces quizá deba dar por supuesto que la información que se le brinda no es necesariamente ajustada a la realidad. Es decir, que puede estar siendo exagerada, disfrazada, maquillada o revestida para ser más seductora. Lo malo es que si asumimos esto, si aceptamos que lo que consumimos no es información objetiva sino información atractiva, entonces estamos corroborando la máxima bajo la que otros medios justifican el tratamiento de sus noticias: «damos a la audiencia lo que quiere». Lo que nos lleva a la última de las preguntas: ¿Las audiencias existen o las crean los medios? Vamos, el cuento de siempre, el huevo y la gallina.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(1) | mayo 2009 |

1 Respuesta a “EL HUEVO O LA GALLINA”

  1. charli Escribió:

    A veces la paradoja del huevo y la gallina es un buen escudo o una buena excusa para muchas cosas. Pero en el fondo todo es más sencillo que eso. Las audiencias existirán siempre que haya medios de comunicación, si no los hubiera no habría audiencias, habría “necesidades de información” pero no audiencias. Por lo tanto los medios de comunicación deberían de dedicarse a eso, a comunicar, a informar de las cosas con la mayor calidad y objetividad posible. Pero no suele ocurrir así, la triste realidad es que los medios intentan manipular las noticias y las cuentan como mejor les viene para hacerlas tender a lo que ellos quieren que tiendan, porque son conscientes de que tienen una audiencia y tratan de manipularla para donde ellos quieren.

Escribir comentario