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LA VOZ DE LA EXPERIENCIA

Por Alicia Álvarez (3 de abril, 2009)

Pasa cuando menos te lo esperas. El día más tonto. En el momento más insospechado. Quizás al salir del cine, quizá tras comer en un restaurante caro, al ponerte las zapatillas o al preparar la ropa que llevarás en el viaje de Semana Santa. Pero sucede. Y sabes que ese momento ha llegado porque de repente, al abrir la boca, descubres como ajena la voz que estás emitiendo. No es la tuya, pero la reconoces al instante: es la voz de tu madre. Mismo tono, misma cadencia y exacta tesitura que ahora, con total naturalidad, sale de tu propia boca: “Llámame cuando llegues”, “mándame un mensaje a mitad de camino”, “no vayas muy rápido”, “abrígate”, “ponte las zapatillas que vas a coger frío”, “¿llamaste ya al dentista”?, “no has comido nada”, y un sinfin de frases que has oído miles de veces a tus progenitores, pero que ahora, sin previo aviso, pronuncias con total convicción desde tu propia garganta.
Y aunque la primera reacción es incómoda, similar a la presión que ejerce en tu cuerpo un jersey cuello cisne recién estrenado, lo cierto es que a los pocos minutos empiezas a sentirte a gusto. Porque en efecto, es la voz de tu padre o de tu madre, pero sobre todo, es la voz de la experiencia la que ahora habla por tu boca, lo que quiere decir que ya conoces los efectos adversos de la vida, pero lo que es más importante, que ya conoces las causas que los producen. Sabes detectarlas y además evitarlas. Aunque no todas. Porque la voz de la experiencia no sólo previene, también se lamenta.
Prueba de ello es la frase que tan sólo hace unos días le dije a mi pareja de la que salíamos de Gijón por la autovía minera: “acuérdome yo cuando esto eren too praos”. Lo que, todo hay que decirlo, no resulta muy difícil decir en esta ciudad donde la construcción ha crecido de forma trepidante en los últimos años. Una ciudad, donde ni siquiera hace falta irse muy lejos del centro para que nuestra memoria más reciente empiece a ver hormigón donde antes sólo había verde.
Por ejemplo, la zona que me hizo exclamar esa frase que tantas veces había escuchado en boca de otros fue la de Roces, donde ahora, grúas y obreros se afanan en construir enormes bloques de pisos bajo el supuesto pretexto de solucionar el problema de acceso a la vivienda.
El caso, que mientras dejábamos atrás la tierra rota por esos enormes pozos cuadrados que acogerán enseguida los cimientos de las nuevas casas, me vino a la cabeza un reportaje que vi no hace mucho en el programa de TELEMADRID “Mi cámara y yo”, y en el que una reportera se dedicaba a visitar diferentes castillos de España en compañía de sus actuales dueños. Y aunque muchos de ellos eran sólo nuevos ricos que se dedicaba a comprar las ruinas por capricho o con el fin de especular, la mayoría de los propietarios eran herederos. Todos ellos angustiados por los altos costes que requería el mantenimiento de las edificaciones, pero todos por igual conscientes de la responsabilidad que suponía mantener en buen estado lo que había llegado de igual modo a sus manos, gracias al esfuerzo de cientos de generaciones que no sólo habían pensado en su disfrute personal, sino en garantizar el de los que estaban por venir.
Y supongo que pensé en ello al pasar por Roces, porque para los que no tenemos castillos el entorno que nos acoge es el legado que vamos a dejar a los que están por llegar. Y es de ley mantener en buen estado lo que ha llegado a nuestras manos de igual modo, porque si no nuestra herencia será sólo el lamento de la voz de la experiencia.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(4) | abril 2009 |

4 Respuestas a “LA VOZ DE LA EXPERIENCIA”

  1. Lydia Escribió:

    Hola,

    Lo de Roces una auténtica pena.
    (tremendo también lo de la Manjoya, paralizado a causa de la quiebra de Urazca, después de habérselo cargado todo..).

    La gente de Roces sufrió mucho a causa del despropósito, es fácil imaginar lo que se siente cuando tiran tu casa (en algunos casos de reciente construcción), para construir pisos.

    http://www.defensarural.org/

  2. Lydia Escribió:

    http://www.defensarural.org/index.php?option=com_akogallery&Itemid=26&func=viewcategory&catid=69

  3. PIPA Escribió:

    Mucho peor que tiren la casa recién construida debe de ser que, a los 70 años, tiren la casa donde naciste y viviste y, además, a precio de risa. Los sentimientos no se valoran.

  4. Javitxu Escribió:

    Alicia, (permíteme tutearte) eres un encanto de mujer:
    Déjame ver lo que dices desde un lado positivo, y de no valorar lo menos bueno de este “progreso” en el que estamos inmersos.
    La primera vez que leí algo tuyo fue por pura casualidad, me llamó la atención tu cara angelical, es lo primero que vemos cuando “conocemos” a alguien, después he leído unos cuantos artículos tuyos, llegué a este siguiendo ya la costumbre de leerte cada vez que entro en la página web de lne.
    Ahora voy a lo que me ha impulsado a escribirte… con lo de decirle a tu pareja lo que nos han dicho tantas veces nuestros progenitores y con lo ir dejando legado a los que nos sigan… intuyo que te has enamorado, así que solo me queda enviarte mi más sincera felicitación y desearte que seas igualmente correspondida.
    Javitxu, un fan incondicional.

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