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CONTRASTES

Por Alicia Álvarez (9 de enero, 2009)

La culpa de todo la tuvo el confeti. Bueno, el confeti y ese hombre de mediana edad cuyo cogote me impedía ver con claridad la cabalgata, y que lleno de ira comenzó a vociferar “¡ya está bien!” mirando al cielo. Se lo decía a unos probes guajes que apoltronados en la ventana de un segundo piso festejaban la llegada de los reyes magos con serpentinas, brillantina y, sí, toneladas de confeti. Una lluvia de minúsculos papeles multicolor que, hasta ese momento, yo sólo había percibido como parte del festejo sin darle más significado que la expresión de alegría y sin hacerme ninguna pregunta sobre su origen o procedencia.
Sin embargo, fue precisamente el gesto airado del “señor cogote” dirigido hacia lo alto lo que me hizo elevar la vista y reparar en los distintos balcones y ventanas en las que, al igual que en los de abajo, grupos de familias y amigos saludaban a sus majestades los reyes Magos de Oriente. Algunos de ellos aupando a los niños sobre el alfeizar en plan Michael Jackson y, otros, sólo sosteniendo copas de cava o sidra achampanada entre las manos. Pero todos por igual, apretujados. Todos, menos aquella mujer que hizo detener de golpe mi recorrido visual por las fachadas.
Porque en esa ventana de un primer piso, una señora mayor, temblorosa y resguardada del frío por un enorme chal de lana, observaba la cabalgata completamente sola. Y así, como en las películas, empecé a sentir que la algarabía navideña se iba alejando hasta hacerse eco, y que todo, incluso la disputa del “señor cogote” con los guajes del confeti se quedaba en un segundo plano. Porque esa mujer, de unos setenta años, no sólo observaba el séquito de pajes, altezas, cabras y carrozas, sino que los miraba con el mismo semblante serio de quien, sentado en un banco, mira aburrido a las palomas. Es decir, miraba con ojos de nada.
Y fue entonces cuando caí en la cuenta de que era la segunda vez en el día que pensaba en lo necesarios que son, a veces, algunos contrastes. La primera había sido esa misma mañana, en el trabajo, mientras abría la edición digital de LA NUEVA ESPAÑA y esperaba a que se fueran cargando los contenidos.
Y es que una de las muchas ventajas que ofrecen las ediciones digitales de la prensa escrita asturiana, es la posibilidad de conocer de un sólo vistazo a la portada lo más destacado del día, sin tener la necesidad de ir descubriendo la información de manera ordenada y compartimentada. Y además, de hacerlo sin tener que seguir el principio de cercanía que coloca, atendiendo al interés del lector o audiencia, lo local en un primer plano para ceremoniosamente ir pasando por nacional, internacional, economía, deportes, cultura, sociedad y terminar en espectáculos.
Pero ésta, como digo, es sólo una de sus muchas ventajas. Y es que lo más interesante de las versiones digitales de los medios es que te permiten ver con nitidez el contraste entre aquellos hechos que son considerados noticia. Y noticia, es un concepto muy amplio. Mucho más que la pantalla del ordenador, donde la jerarquía informativa tiene que organizarse en apenas 16 pulgadas. Un pequeño espacio donde uno, afortunadamente, no necesita tener que elevar la mirada para descubrir cómo convive la foto de la llegada de los Reyes Magos al Muelle con la que testimonia los últimos asesinatos de palestinos cometidos en Gaza.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(2) | enero 2009 |

2 Respuestas a “CONTRASTES”

  1. Pablo Escribió:

    Los contrastes también se dan en los blogs de la Nueva España. Mientras unos sabéis escribir, llevando de unos temas a otros a través de metáforas, otros/a (femenino singular pijo) sigue manteniendo el mismo artículo de preadolescente desde hace más de mes y medio, y toda crítica es eliminada, por lo que presumo que es el moderador y no ella quien más accede a su blog.
    Sigue escribiendo tan bien.

  2. luz Escribió:

    me gusta mucho tu forma de expresarte, sigo cada semana tus articulos.y si te escribo hoy es porque comparto totalmente ese pensamiento que deja perplejo ver como noticias tan diferentes se alinean en la prensa diariamente y que hay que mirar con ojos ausentes;ojos que dicen que todo da igual que nada importa .Si no es asi ¡Como podremos soportar en nuestra conciencia ,la mirada de los ojos negros penetrantes de un niño palestino en su dolor ,junto a las de un pequeño que grita su ilusion infantil a los reyes magos..y aun podemos dormir.Ciertamente tenemos los ojos en la nada…un beso

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