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QUERIDOS REYES MAGOS

Por Alicia Álvarez (15 de diciembre, 2007)

Queridos Reyes Magos: Quizás sea demasiado pronto para escribirles esta carta, pero entre que ahora el verano dura hasta octubre y los escaparates navideños se adelantan a noviembre, lo cierto es que a una le cuesta ubicarse. No obstante, vaya por delante que esta misiva sólo tiene una pretensión, y no es precisamente la de pedirles algo.
Sí, queridas altezas, aunque este año me he portado muy bien, lo cierto es que a punto de iniciar la cuenta atrás para el 2008 no echo ninguna cosa en falta. Una suerte que, además, tengo el privilegio de compartir con toda una generación de jóvenes recién ingresados, o a punto de ingresar, en las filas de la población activa.
No obstante, si no percibimos carencias evidentes, es por algo que deberían saber: y es que desde hace un tiempo, ustedes, sus majestades, cuentan con una gran competencia. Y no, no es ese tipo vestido de rojo que anda por ahí diciendo que vuela en un trineo tirado por renos. Afortunadamente para él y para su familia, en este 2007 se han creado unas suculentas ayudas a la dependencia. Claro, que si luego no hay suficiente inversión en investigación, ni centros de día, ni verdadera inserción social y laboral, las ayudas económicas sólo sirven para aligerar el peso que supone que uno (o uno de los tuyos) crea que vuela en trineo.
Pero como digo, no es esa la competencia. Como no lo son las ofertas de los grandes centros comerciales que cada día se instalan más cerca de la ciudad arrasando parte del pequeño comercio. Al parecer, cargarse el paisaje y la naturaleza con enormes naves industriales es fabuloso porque crea un montón de empleo. Claro, que estos puestos de trabajo no son precisamente estables, y, en su mayoría, ni siquiera están bien remunerados.
Pero no, altezas, no es esa la fuerza a la que sus majestades se enfrentan. Como tampoco lo es el cambio climático, que cada día está más presente en los medios de comunicación, y que por dar, hasta le ha dado un premio nobel a un ex político y un nuevo uso al género de la tele-predicación. No es competencia, porque la amenaza del calentamiento global, deshielo y demás calamidades están dando la vida a un montón de empresas que ahora se dedican a rentabilizar el temor ante una catástrofe convirtiendo productos menos tóxicos, es decir, que simplemente contaminan menos de lo que lo hacían antes, en ecológicos. Así, un montón de consumidores cada vez más concienciados, se compran balletas ecológicas, aspiradoras ecológicas, y hasta coches ecológicos, que es el colmo de los colmos. Así que no se preocupen, porque ni la amenaza al medio ambiente escapa a la oferta y demanda, lo que significa que ustedes seguirán repartiendo regalos.
La competencia real a la que se enfrentan sus altezas, al menos, en lo que se refiere a mi generación, son esas suculentas ayudas o subvenciones que ofertan gobierno autonómico y gobierno central. Esas por las que un joven ya puede tener un ordenador, aunque no tenga un sueldo que le garantice el poder terminar de pagarlo. Esas por las que un joven ya puede tener un piso, aunque para optar a la ayuda se le exija llevar empleado seis meses o tener perspectivas de estarlo, algo bastante difícil cuando la duración de los primeros contratos laborales no suele exceder el medio año. Pero tales subvenciones dan esa sensación de apariencia, un poco parecida a la del coche ecológico o la ley de dependencia. Uno tiene casa y ordenador, aunque no sean suyos y no sepa ni si podrá pagarlos.
Así que, queridos reyes Magos, ¿para qué pedirles si quiera un videojuego cuando ya vivimos en Secod Life?

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(0) | diciembre 2007 |

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