Foto de Alicia &Acute;lvarez

Menú

Últimas noticias

EL INCREIBLE PISO MENGUANTE

Por Alicia Álvarez (16 de febrero, 2007)

No hace mucho un estudio de la unidad de Pediatría del hospital barcelonés Vall D’Hebron revelaba que en los últimos 20 años la estatura media de los españoles había aumentado 3,5 cm gracias a la mejora de la alimentación, la salud y el ejercicio; tres elementos que a su vez estarían relacionados con factores como el desarrollo económico, la estabilidad política y el bienestar social.
La pena es que este dato tan alentador en lo que a nuestra especie se refiere, no se haya tenido en cuenta por el Ministerio de Vivienda a la hora de elaborar el Programa de “Viviendas Universitarias”. Porque esta iniciativa que pretende construir 10.000 apartamentos para ser gestionados por las Universidades y alquilados a estudiantes, esconde de nuevo esa medida que tanto le gusta a la ministra Trujillo: los treinta y cinco metros cuadrados. Una cifra que a su vez podría servirnos para relacionar la estrechez de mente con la estrechez inmobiliaria.
El caso, que desde que escuché la información no me he podido quitar de la cabeza esa película de “Cómo ser John Malkovich”, donde el realizador Spike Jonze utilizaba la reducción del espacio como metáfora del opresivo sistema capitalista. Así, me imagino a esos futuros licenciados, ellos de 1,73 y ellas de 1,64 cm, agachados, semicurvos, sacando a relucir esa chepa que todos llevamos dentro para revolverse en los habitáculos que Trujillo ha ideado como solución, y son palabras textuales, “a una determinada etapa de la vida”.
Al parecer, el Ministerio de Vivienda cree, como también lo cree el Principado de Asturias al ofrecer 8.000 metros cuadrados de espacio en la Universidad Laboral para tales fines, que treinta y cinco metros cuadrados son suficientes para solucionar la papeleta a los que se ven obligados a irse a estudiar fuera de sus lugares de residencia.
Para colmo, a la propuesta hay que añadir la mala costumbre que tiene la prensa de inventarse nuevos términos, rebautizando tales espacios como “minipisos”. Que lo sepan, ya no hablamos de apartamentos, estudios o armarios empotrados. Ahora se llaman minipisos, que es más fácil de digerir y suena a minipimer, al coche mini o la mismísima novia del ratón Mickey Mouse.
Así, los cada vez más altos estudiantes españoles, podrán decorar su minipiso con la ayuda de alguna de esas cadenas comerciales que vende soluciones al menguante espacio en forma de sofá que se hace cama, silla que se hace mesa, mesa que se hace estantería y estantería que se hace cocina. Y los chavales se comunicarán con sus familias por un teléfono móvil cada vez más pequeño y tendrán sobre la mesa que se convierte en tabla de planchar una televisión extraplana y harán fotos de su tan aprovechado espacio en cámaras digitales que tienen el mismo tamaño que su último empaste. Todo para que los treinta y pico metros cuadrados parezcan quince y uno no tenga la sensación de que la expresión “estirar las piernas” es una ironía.
Pero estas visiones no parecen afectar a Trujillo, ya que los jóvenes sólo tendrán que pagar en esa “determinada etapa de la vida” entre 100 y 200 euros. Un alivio que sin duda facilitará su formación, no así su emancipación, ya que su futuro minisueldo no será sufiente para alquilar ese mismo espacio que en el mercado inmobiliario alcanza los 600 euros.
Se parchéa así el problema del suelo, de la especulación inmobiliaria y de todo eso que ya sabemos intentando apaciguar el único movimiento ciudadano que en los últimos tiempos se ha sentido en la calle sin la contaminación de partidismos u oscuras intenciones. Me refiero a ese que reclama el derecho a una vivienda digna.

Categoría: ARTÍCULOS EN LNE | Comentarios(0) | febrero 2007 |

Escribir comentario