Mirando a Miranda

Por Alberto del Río Legazpi (4 de febrero, 2011)

La histórica villa asturiana de Avilés comienza a estar cercada por bandas musicales, que preparan en los alrededores sus creaciones más recientes. Son buena gente que empieza a oler a fama, como los multirraciales “Morrigans”, unos avilesinos que ensayan en San Martín de Podes. O los que ya la tocaron -la fama, claro- como “La Sonrisa de Julia”, que preparan su próxima gira por España… en Miranda.
Recuerden que, a la música moderna, Miranda aportó aquel histórico grupo folk bautizado como “Madreselva”.
Hay unas cuantas Mirandas en España. Pero ninguna con las peculiaridades que reúne la avilesina, que catalogada como barrio o como parroquia, es un pozo sin fondo de singularidades mágicas. Tras su fachada rural hay un peregrinaje histórico sorprendente. Y esto hay que airearlo, por cuestión de higiene mental.
Desde hace siglos ha sido lugar de establecimiento de poderosos gremios artesanales. Los caldereros fabricaban en Miranda y vendían por Castilla o Galicia. Numerosos alfares proliferaban, también, por todo el pueblo y sus piezas de cerámica negra “se las arrebataban, en Vizcaya y en Galicia, de las manos a los fabricantes”, tiene escrito Jovellanos.
En la casona de La Lleda nació el pintor asturiano más famoso de todos los tiempos -Juan Carreño de Miranda- sucesor del gran Velázquez en la corte del rey Carlos II y cuyos cuadros se exhiben en los más importantes museos del mundo.
De aquí también es José Menéndez “El rey de la Patagonia” que llegó a poseer allí, en el cono sur americano, una de las mayores haciendas del mundo. El grupo escolar del pueblo es donación suya y en él aprendió a leer y escribir el dramaturgo Alejandro Casona, hijo de la maestra, Faustina Álvarez, que con el tiempo -es histórico- sería una de las primeras mujeres en ocupar un puesto de relevancia nacional.
En Miranda, por tener, tienen hasta dialecto propio: el bron. Jerga que utilizaban los caldereros y que hasta no hace mucho se difundía -didácticamente- por Radio Miranda, una de las emisoras pioneras de FM en la comarca de Avilés. Su parroquia fue la primera (creo que en el norte de España) en colgar una página en Internet. E informatizados están los archivos eclesiales. Mérito del párroco, José Manuel Feito (otra figura trascendental ligada a Miranda), etnógrafo, lingüista e impulsor de la historia mirandina. Y autor prolífico en prosa. Y en verso. Y académico del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA).
Miranda, gracias a sus emprendedores ciudadanos, viene, -a su paso y de muy lejos- atravesando por las culturas y los tiempos.
Que nadie lo olvide, nunca.

Categoría: En blanco y negro | Comentarios(51) | febrero 2011 |

Menéndez Camina, padre e hijo

Por Alberto del Río Legazpi (16 de enero, 2011)

No piensen que insto al guerrero Pedro Menéndez de Avilés, a bajar del pedestal de su conjunto escultórico que tiene plantado en el parque del Muelle de la ciudad asturiana.

Esta es una columna, rotundamente arquitectónica, y especialmente dedicada a cientos de corporaciones que se han sucedido en el Ayuntamiento de Avilés, desde hace más de un par de siglos hasta hoy mismo. Miles de ediles que han ignorado, en estos cientos de años, las obras de unos autores que han ennoblecido esta ciudad. Nacieron y vivieron en Avilés. Y aquí -y por Asturias- trabajaron.

Si ustedes visitan la catedral de Oviedo, la primera capilla según entran a la izquierda está dedicada a Santa Eulalia. La hicieron ellos. Si ustedes van a ver alguna expo al palacio de Revillagigedo de Gijón, sepan que ellos trabajaron su fachada, hoy gastada de salitre. Si se adentran por las Asturias podrán ver iglesias y capillas que ellos diseñaron.

Pero tampoco necesitan salir de Avilés para admirar obras que el tiempo ha conservado y en las que perdura su maestría: La fachada sur del palacio de Camposagrado (para muchos especialistas el mejor ejemplo del barroco asturiano), el palacio de Llano Ponte (hoy, desgraciadamente, destrozado su interior y transmutado en minicines) el pórtico de la iglesia de San Nicolás de Bari… En todos esos sitios han dejado música congelada en piedra, para admiración propia y de extraños, que parecen admirarlos más que los propios.

Aunque de un modo vago todo esto era conocido, pero es que hace unos años que enseñantes de la Universidad de Oviedo (como Germán Ramallo o Vidal De la Madrid) nos han puesto su ingente obra delante de las narices.

Pero sigue siendo inútil. No hay nada que los recuerde: ni la más desangelada calle, ni una alejada plaza, ni un decente centro docente que lleve el nombre de esta saga de arquitectos impagables.

Se llaman, porque con ellos hay que expresarse en presente, Francisco Menéndez Camina, padre e hijo. Y el futuro, también les pertenecerá, mientras sus obras arquitectónicas sigan perdurando.

Categoría: General | Comentarios(15) | enero 2011 |

Ciudadano Justo

Por Alberto del Río Legazpi (5 de enero, 2011)

(Ha fallecido Justo Ureña. Reproduzco mi artículo, publicado -en el diario La Nueva España, en la columna EN BLANCO Y NEGRO- el viernes, 19 de octubre de 2007, con motivo de la presentación del libro “Avilés en el pasado”, con fotos de Nardo Villaboy y textos de Justo Ureña)

Es un caballero singular, que vino al mundo en el marinero barrio avilesino de Sabugo. Cosa que ambos, personaje y lugar, se agradecen mutuamente.

Es la memoria viva y andante de esta ciudad. El sabio que busca y rebusca, que conoce y reconoce casi todo lo relacionado con Avilés. En determinadas materias es toda una autoridad nacional e internacional. Ejemplo de lo anterior es su exhaustivo estudio sobre la muralla medieval de la villa, labor a la que lleva dedicada más de sesenta años, o el de su conocimiento sobre la vida del marino y guerrero, Pedro Menéndez de Avilés, que tanto agradó a sus colegas americanos de San Agustín de La Florida.

Funcionario municipal jubilado es, desde hace 16 años, el Cronista Oficial de la Villa de Avilés. Ha publicado varios libros y numerosos trabajos relacionados con la historia avilesina y sus personajes más significativos. Habla por los codos y con mucha propiedad: unas 900 conferencias, más que menos.

Es amigo y maestro. O viceversa. El caso es que alegra la vida de cantidad de personas con sus conocimientos y anécdotas, envueltos en una prodigiosa facilidad de palabra. Tiene ese extraño don de hablar divirtiendo y enseñar polemizando.

También es pintor de exposiciones pictóricas y poeta de un par de libros publicados, cosa heroica ésta. Se acerca mucho a lo que se ha venido en llamar un hombre del Renacimiento, entendiendo por tal aquellos que son completos en casi todas las artes. Pero, a mí lo que más me importa es que, Justo el ciudadano, siga conservando y por mucho tiempo, ese carácter divertido y esa forma de ver la vida tan irónica y en ocasiones tan quevedesca. Eso si que son valores…

No es de extrañar, que con tanto bagaje, Justo Ureña y Hevia, ilustrado gentilhombre que tanto lustre da al panorama humano avilesino, fuera imprescindible para poner la prosa y el reconocimiento de paisajes y paisanajes anclados en el tiempo, que aparecen en el excelente libro de imágenes históricas de Nardo Villaboy, “Avilés en el pasado”, recién salido de la cocina editorial y que figura como menú del día en las librerías asturianas.

Justo, es de esos ciudadanos a los que apetece dar las gracias por su sola presencia y -como no- por su exquisito parlamento. Sería lo justo.

Categoría: General | Comentarios(12) | enero 2011 |

Lo que no pasó en Asturias, en 2010

Por Alberto del Río Legazpi (31 de diciembre, 2010)

En Asturias deberían de haber pasado cosas que, desgraciadamente, no ocurrieron.

Hay un refrán chino que dice que “aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta es un tonto para siempre”. Siguiendo la endiablada conseja asiática pregunto el porqué no pasaron, en el 2010, cosas que tenían que haber ocurrido.
Es el caso de las Baterías de coque de Arcelor-Avilés, que siguen contaminando -por aire y ría- de forma insultantemente constante y afectando seriamente a la salud de los ciudadanos. Y esto no debería de pasar, ya que esta empresa anunció, en 2008, la inversión, de 60 millones de euros, para reducir la contaminación y cumplir así el pacto medioambiental que le permitió prorrogar la actividad de sus Baterías hasta el año 2020. Y resulta inadmisible justificar la impunidad contaminante, bajo el chantaje de los puestos de trabajo, cuando la salud está en juego.
Hablando de salud: no debería haber pasado que el Principado de Asturias ignorase la ayuda mínima que pidió el doctor Vizoso, director de la excelente Unidad de Investigación del hospital gijonés de Jove, para continuar progresando en el trascendental descubrimiento de un tipo de células madre -procedentes del útero de mujeres en edad fértil- con posibles aplicaciones en el tratamiento del alzheimer, artritis y metástasis tumorales. Nunca debió ocurrir esta omisión de los poderes públicos, y dejar que fuera nos merienden el desarrollo de una investigación de tal magnitud. Cosa, que está por ocurrir.
Otra, que no pasó, fue la estabilidad de la arena en Salinas, playa famosa de la costa atlántica española, que había visto incrementado en un montón de toneladas, importadas del cabo Vidío, su arenal. Esa falta estabilidad volvió a quebrar su hermoso paseo marítimo. Y regresaron las dudas sobre aquello de ponerle puertas al mar, cosa tan de humanos. Ya lo dice el refrán húngaro: “Adán cogió la manzana y desde entonces nos vienen doliendo las muelas”.
No pasó que el Real Oviedo ascendiese de categoría, pero en esto tuvo mucho que ver la falta de categoría real de sus dirigentes.
Tampoco pasó lo de colocar un trampantojo en Avilés, en un solar vacío, en su monumental plaza de los tres palacios barrocos, a 56,82 metros de uno de ellos, sede del gobierno local, léase Ayuntamiento. Tal lunar, denigrante, apareció hasta en la CNN, como fondo de una entrevista a Woody Allen.
Por ello me permito cerrar el 2010 y abrir el 2011, con el refrán sudamericano de que: “al que se afloja lo afligen y al que se aflige lo aflojan”.
Oremus, salud y salu2. Que cada quien es cada cual.

Categoría: En blanco y negro | Comentarios(25) | diciembre 2010 |

La regeneración de Avilés

Por Alberto del Río Legazpi (26 de noviembre, 2010)

Una vistazo a los últimos treinta y cinco años nos revela la metamorfosis de la ciudad.

Hace unos días estuve paseando y charlando con un escritor, que no identificaré por expreso deseo suyo, encargado por un importante medio europeo, de analizar y calibrar “a esa ciudad que había sido elegida como sede del Niemeyer”. Se quedó asombrado, pues la imagen estereotipada que traía de Avilés, no se correspondía con la que pudo conocer.
Lo que viene ocurriendo en Avilés, entre el último tercio del siglo XX y comienzos del XXI, figurará algún día en los libros de historia, sociología, etc. Los textos podrían ser del siguiente talante descriptivo: “Fue por entonces cuando, la antigua ciudad asturiana de Avilés, inició un sorprendente renacimiento…”
Dado que lo estamos viviendo en riguroso directo, puede que no dispongamos de la perspectiva suficiente para poder apreciar en toda su dimensión este fenómeno de la transformación de Avilés, en el que cuenta la adquisición de nuevos valores, mientras se recuperan otros histórico-artísticos. Esta modernización se está efectuando a un ritmo vertiginoso, a pesar del enorme trauma que supuso la pérdida de miles de puestos de trabajo originados por el cierre de instalaciones siderúrgicas, aquí asentadas desde 1950.
A lo mejor hay que pensar que otra ciudad hubiese sucumbido a aquella tragedia empresarial. Puede que nos tengamos que mirar en espejo más fiables, para comprobar que en realidad somos un poco más guapos de lo que creíamos o nos hacían ver algunos. Hay que restarle mucho terreno al pesimismo.
A efectos de agitar memorias, acudimos a algunos hechos de calibre singular, que son los que sirven para medir el cambio:
Adquisición -para uso público- de terrenos que conforman el actual parque de Ferrera. Sus 92.000 metros cuadrados lo convierten en el mayor, entre los céntricos, de Asturias.
Rescate y rehabilitación de los monumentales palacios de Ferrera, como hotel de cinco estrellas (único en Asturias, junto con el Reconquista ovetense, de tal categoría) y el de Camposagrado como sede de la Escuela Superior de Arte del Principado, que ya otorga títulos universitarios.
Saneamiento integral de la Ría de Avilés. La mayor obra pública en la historia de la ciudad, complementada con la restauración, lenta pero continuada, de su casco histórico, totalmente peatonalizado.
La instalación de nuevas empresas que ya destacan internacionalmente por su tecnología punta. Capítulo al que se ha unido el Ayuntamiento, pionero en España a niveles informáticos, por la instalación gratuita, de la red wifi por amplias zonas de la ciudad.
Y la guinda del pastel, claro, es el Niemeyer.
Esta innegable regeneración de Avilés, está por calificar si como evolución o como revolución.
La Historia juzgará.

Categoría: En blanco y negro | Comentarios(43) | noviembre 2010 |

Una histórica merluza

Por Alberto del Río Legazpi (8 de noviembre, 2010)

Los laberintos de la historia son sigilosos, pero si coges un buen cabo de hilo y empiezas a tirar del ovillo te pueden llevar a madejas sorprendentes. Algo así como lo del sector inmobiliario y esta crisis del copón del mundo mundial.

El otro día le expliqué cuidadosamente a un amigo, que ha venido a mojarse aquí, la forma de condimentar la merluza a la avilesina, una de las originalidades culinarias locales. Y lo hice tal como Aurelio Fernández, el recordado “Aurelio, el de La Serrana”, me lo transmitió a mí en su día. Advertí al veraneante sobre el toque mágico que singulariza a este manjar marinero de otras merluzas cocinadas.

Cuando ayer le pregunté por el guiso, su respuesta fue sorprendente:

-Pues mira. No se si sabrás que las dos principales fiestas de Avilés tienen su origen en el estado norteamericano de Florida. Cuando Ponce de León descubrió, hace 488 años ese territorio fue el día de la festividad de la Pascua Florida y por ello lo bautizó como Florida. Y San Agustín es hoy la gran fiesta estival de aquí gracias a que Pedro Menéndez de Avilés le puso ese nombre al primer asentamiento europeo en los EE UU, porque arribó con su flota aquel día de agosto de hace 436 años. O sea, que tanto la fiesta de Pascua como la de San Agustín son un reflejo regalado de las Américas.

–Oye, oye… Que el fundador de las fiestas de Pascua avilesinas fue Claudio Luanco, hace poco mas de cien años.

–No olvides que era un médico erudito de Castropol, él selló científicamente la Pascua Florida con San Agustín. ¿No has leído nada sobre las tesis equidistantes de la escuela de Francfort?

–Pero hombre, ¿Qué demonios dices? San Agustín es patrono -y artificial- de Avilés desde el siglo XIX. El tradicional es San Nicolás.

–Elemental tío: San Nicolás es Santa Claus, el icono navideño de los norteamericanos. Y este debe ser el toque mágico al que tú te referías.

–Bueno, anda. Vale, vale… ¿Y que tal la merluza?

– ¡Jo, tío! Cogí una de campeonato. Fueron diez botellas de sidra, desde las diez de la noche hasta las dos de la madrugada, en una tasca de Sabugo, mientras leía un libro histórico sobre Avilés en el país de las maravillas. O algo así…

Las reflexiones históricas son, en ocasiones, inescrutables. El de la merluza a la avilesina, de mi amigo, debe ser una de ellas.

Categoría: En blanco y negro | Comentarios(62) | noviembre 2010 |

El fantasma del jamón astur-celta

Por Alberto del Río Legazpi (22 de octubre, 2010)

El jamón ibérico entra en crisis y agudiza la española, pero ¿y la reserva celta?

Hay un fenómeno que une a los españoles, como buenos cristianos: el jamón ibérico. Pero resulta que un hongo está arruinando las encinas y al cerdo no le llegan las bellotas y el jamón empezará a escasear. Y vaya por Dios.
El otro día estuvo en Avilés un equipo, de la cadena televisiva Cuatro, del programa de Iker Jiménez. Investigaban el misterio del fantasma que se dice habita en el musicado palacio Balsera, para emitirlo un domingo de estos. Y hablando del famoso comerciante, les comenté lo del jamón de Avilés, que en realidad no lo es, de igual forma que Sabugo no es Jabugo. Les sorprendió, pero el fantasma mandaba.
La importancia de lo que está pasando, ahora, lo refleja García Palacios, directivo del Foro Encinal español: “Si la dehesa es una empresa, el cochino es el presidente”. Y como no tiene bellotas suficientes -el presidente, claro- pues lo están alimentando con pienso, lo que reducirá drásticamente la producción de ibérico.
Ayer comenté este asunto con, Z. W. Palomero, un extravagante estudioso de la veterinaria teórica, que me espetó tajante: “¡Asturias tiene la solución!”. Según él somos la modernidad en lo que se refiere a fauna. Y cita lo del próximo caviar del río Piloña, la oveya electrónica (xalda) única continental de raíz celta, la cabra bermeya y la pita pinta…
-Pero hombre, Palomero, ¿Qué tiene que ver todo esto con lo del jamón ibérico?
-Pero ¡coño! ¿No han diseñado ustedes el gocho astur-celta? Pues ¡explótenlo! Encinas las tienen por Siero, pues sigan plantando por más sitios, pero en liso, porque los gochos tienen que pesar y no se pueden estresar.
-Pues Asturias está bastante arrugada…
-Tiene ustedes grandes superficies verdes desaprovechadas, como los parques públicos: el de San Francisco ovetense, el Ferrera avilesino y el de Isabel La Católica en Gijón. Ciérrenlos, planten encinas, y llénenlos de gochos astur-celtas. En cuestión de cuatro años, jamones a manta.
-Pero hombre, Palomero, eso es una burrada…
-Es una gochada. Es progreso. ¿No dinamitaron los hornos altos? ¿No cerraron ustedes las minas? Pues ahora cierren los parques…
-¿Y como se adapta el cerdo asturiano a un clima tan distinto al de la dehesa sureña?
-Porque es celta. Y además habrá que forzar la meteorología. Total, con lo miserable como está lo del cambio climático no creo que esto importe mucho…
Cuando le manifesté mi incredulidad a proposición tan descabellada, argumentó gritando: “¡Coño! ¡Llegó el momento de reinventar Asturias!”.
Sinceramente, a mí, esta marranada de Palomero, no me gusta un pelo. Y no de la dehesa, precisamente.

Categoría: En blanco y negro | Comentarios(49) | octubre 2010 |

La pasmosa historia de la bandera de Avilés

Por Alberto del Río Legazpi (10 de septiembre, 2010)

La enseña municipal avilesina no tiene sanción legal.

La bandera de Avilés, dos franjas azules y una blanca -en el centro- con el escudo municipal, y que se viene utilizando como enseña de la ciudad, no tiene sanción legal. Lo que ratifica Eduardo Panizo Gómez en su libro “Heráldica Institucional y Vexilología del Principado de Asturias”, editado por el Principado de Asturias.
El fútbol hizo posible la actual bandera de Avilés. Cosa que saben muy pocos exceptuando filósofos, que también los hay en esto del balompié, como Toni Fidalgo.
Todo empezó cuando el avilesino Eusebio Fernández Muñiz, que ejercía importantes labores de representación industrial en Barcelona, se aficionó a un nuevo juego deportivo, inglés (como no), conocido en España como fútbol. Llegó a formar parte de la junta directiva del Real Club Deportivo Español de Barcelona, donde alcanzó la vicepresidencia.
Cuando se casó con la avilesina Emilia Rodríguez Maribona, volvió a su ciudad natal, con amplia experiencia en el entorno del mundo futbolístico. Tanta que puso fin al caos de equipación que tenía el Stadium de Avilés (nombre, entonces, del primer club de fútbol de la ciudad): blanco, verdirrojo, azul, blanquirrojo… hasta que Eusebio Fernández (que con el tiempo sería presidente del club), ofreció una nueva equipación: azul y blanco, a rayas verticales. Eso fue en la temporada 1923-1924, y lo tienen escrito Jorge Valverde y Alberto Rendueles en su excelente “Avilés y su fútbol. Un siglo de historia”.
Eusebio Fernández lo que hizo fue gestionar similar equipación que la del Español de Barcelona. Conocía todos los resortes comerciales (entonces escasos) para hacerlo.
El club barcelonés, basó el diseño de sus camisetas en los colores de la enseña del almirante Roger de Lauria, marino italiano al servicio del reino de Aragón, que en 1285, defendió victoriosamente al mando de las tropas mañas, las costas de Cataluña, atacadas por los franceses.
Volviendo a Avilés: la bandera del Stadium, también era a franjas azules y blancas. Y el fútbol comenzó a hacerse tan popular que los confiteros de la ciudad comenzaron a colocar banderinas con las franjas azules y blanca, clavadas (utilizando un alfiler como asta) en los bollos que por Pascua se venden como rosquillas (es un decir).
Una bandera en el bollo pascual de Avilés (una de las singularidades gastronómicas de la ciudad) fue el acabóse, la señal definitiva. Y no pasó mucho tiempo sin que empezara a lucir en el balcón del Ayuntamiento. Y así hasta hoy.
Así que, institucionalmente, Avilés es blanquiazul gracias al pedegree cromático de un almirante italiano de armas tomar que, entre otras batallas y rifirrafes, derrotó e hizo prisionero a Carlos el Cojo en el golfo de Nápoles (no es coña, es historia) y que murió en Valencia.
-¡Que cosas! Toni.
-¡Que cosas! Fidalgo.

Categoría: En blanco y negro | Comentarios(80) | septiembre 2010 |

Asturias y sus animales turísticos

Por Alberto del Río Legazpi (27 de agosto, 2010)

Difícil que haya región española, en este aspecto, como la asturiana.

El lunes, un historiador argentino, me manifestó su sorpresa por el homenaje que dispensamos a los batracios en Asturias, bautizando al más grande de ellos con el nombre de Ranón. Tuve que deshacer los dos entuertos: Ranón es pueblo, pero nunca Aeropuerto Internacional de Asturias.
Pero el martes comprendí que llovía sobre mojado, al leer que en de Soto del Barco subrayan la gran importancia ecológica de un humedal, y que el croar de sus originales ranas, las de San Antón, podría ser utilizado con fines turísticos.
Sabemos que bastantes viajeros llegan a Asturias, principalmente, por ver -en directo- las coyundas entre el oso cántabro “Furaco” y las osas asturianas “Paca” y “Tola”. Fenómeno mediático que siguen alimentando las revistas rosas (“osas”, en este caso) y el periodismo amarillo.
El Principado, ya en 2006, contrató los servicios turísticos del famoso Oso Yogui y su inseparable Bubu. Asturias y sus “maravillosos paisajes, cultura y gastronomía asturiana” fueron esparcidos en las teles de la mano de estos animales.
En Colunga está el MUJA, museo jurásico que ha sembrado la controversia, amplificada por la revista “Quo”, que muestra dos esqueletos de tiranosaurio copulando, y que plantean al “ver dicha imagen es imposible evitar preguntarse: ¿cómo era la vida sexual de estos colosos antediluvianos asturianos?”. Histórico es que lo de la pasión es prehistórico.
Por otro lado tenemos la pesca de la trucha y salmón, como turismo activo. Y las visitas guiadas a la Rula de Avilés, como turismo pasivo.
Precisamente en Avilés los turistas se quedan pasmados cuando las señoritas que los guían, les muestran, entre capilla gótica y palacio barroco, la estatua -en el parque más clásico de la ciudad- de una foca. Y luego pueden ver multitud de réplicas, de este animal, artísticamente coloreadas (“Avilés’ Seal Parade”) en el colosal parque de Ferrera. Surrealismo bendito.
Ya no voy a hablar del acuario de Gijón, pero si del Aula del Mar de Luarca, que presume de ser el “museo de calamares gigantes más importante del mundo”. ¡Más madera!
Y sin embargo, de las aves nada. Y del AVE ni te digo.
Hasta estos días, en los que acaba de aterrizar en Gijón el famoso cuervo Rockefeller, personaje estrella del ventrílocuo José Luís Moreno, ahora productor de espectáculos, que quiere convertir la Laboral en una especie de “Zara cultural”, y hacer de ella “referencia turística mundial”.
Algunos maldicen y hablan de animalada con todas las de la ley. Bueno, legalmente, ha sido contratado por el Gobierno del Principado de Asturias.
Por todo ello, creo que esto de los animales (racionales e irracionales) y Asturias tiene mucha garambaina.

Categoría: En blanco y negro | Comentarios(30) | agosto 2010 |

Corridas, de toros, asturianas

Por Alberto del Río Legazpi (6 de agosto, 2010)

En Castrillón, antes que en Cataluña, ya hace dos años que están prohibidos los toros.

Menos lobos, los de aquellos que adjudican al Parlamento catalán la norma padre de la fiesta madre, con lo de la exclusión taurina en aquella autonomía española.
El Ayuntamiento asturiano de Castrillón, fue mucho más allá prohibiendo la utilización de “animales vivos en espectáculos, peleas y fiestas y otras actividades que impliquen tortura o sufrimiento”. Unos adelantados en lo del derecho de los animales (excluida raza humana, oiga).
Otros escriben que fue en la autonomía española del País Vasco, donde “se inventaron” los toros. Mentira podrida, también.
Porque aunque ahora, los asturianos conserven una escasa tradición taurina: Gijón, con una feria anual, y Oviedo ni media… fue en el reino de Asturias donde la “Crónica General” de Alfonso X, sitúa en el año 815 la primera mención de corrida de toros de la historia de España. ¡Pero si hasta toreó en Oviedo, en 1075, Rodrigo Díaz de Vivar, “el Cid Campeador”!
Los toros siempre fueron excusa para festejo y alimentación. Una corrida significaba abundante carne fresca.
Tomemos el ejemplo de Avilés, donde en su impagable Archivo Histórico están recogidas referencias a la llamada fiesta nacional. A comienzos del siglo XVII, las corridas tenían lugar en la plaza de “Fuera de la Villa” ”, hoy plaza de España, desnuda entonces del 90% de las edificaciones actuales. Carros y muralla perimetraban el coso, que ¡contaba hasta con servicios médicos! ya que el Hospital de San Juan estaba ubicado en el solar del inmueble donde hoy asienta Sabugo ¡Tate Quieto! (¡Tente Firme!) Una de las últimas corridas celebradas fue en una plaza portátil instalada, en 1953, exactamente donde ahora se levanta el Niemeyer. De tomar nota.
Y toreros asturianos: un par… de gijoneses: Severino Díaz “Praderito” al que no lo mató un toro, sino su apoderado de un tiro, que también manda calao, durante una discusión tabernaria, en 1920. Y Bernardo Casielles que palmó, el hombre, en un asilo de ancianos en 1983. O sea que de mitos, nada.
Algo escribieron de toros Gil de Jaz, David Arias, Evaristo Casariego y Pérez de Ayala del que recuerdo: “Si yo fuese dictador en España prohibiría las corridas de toros; como no lo soy, no me pierdo ni una”. El científico y escritor Adolfo Álvarez-Buylla era un detractor pertinaz del festejo. Como lo fue Jovellanos.
Hoy, los asturianos son más vacunos que taurinos.
Y sobre las medias verdades que circulan sobre las corridas: ¡toréelas! Parando, templando y mandando.
Porque manda muchos pitones, lo que escriben estos días, sobre las cosas del coso, una panda de bribones.
Hay más rimas, oiga.

Categoría: En blanco y negro | Comentarios(68) | agosto 2010 |

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