John Carpenter

Octubre 12, 09 por Tino Pertierra

John Carpenter tiene la manía de dejar siempre la cosa medio hecha. Suele plantear historias atractivas, las boceta con fuerza y durante un tiempo el tinglado se sostiene. Pero, de pronto, la desidia, las prisas, las claudicaciones y los vaivenes de la inspiración lo echan todo al suelo: y vaya frustración. Quizá por eso su mejor película siga siendo, además de un modélico telefilme sobre Elvis que en España vimos en pantalla grande, Asalto a la comisaría del distrito 13, construida sobre cimientos ajenos: es un homenaje perverso a Río Bravo, el clásico de Howard Hawks: un grupo de héroes sitiados se las ven y se las pelean contra una banda armada y peligrosa. Como la estructura de la película es prestada y sobre todo priman las escenas de acción, resueltas con imaginación encomiable (como cierto tiroteo con armas acalladas por el silenciador), Carpenter sale del paso con la cabeza bien alta: serie B bien conservada en la que Terror, Tiros y Tensión se engarzan con Talento.

En Halloween ya se empezó a angostar el valor de Carpenter. Un buen comienzo, un clima de angustia sólido y…plaf, una segunda parte facilona, manoseada y reiterativa. Comparada con los titulillos que ahora nos acosan con saña, Halloween brilla con sangre propia. Comparada con lo que podía haber sido si Carpenter la hubiera trabajado más, es una menudencia. La niebla es un caso especialmente sangrante: una de las ideas más sugerentes del cine de terror en muchos años con un comienzo poéticamente acongojante quedaba reducido a un penoso guiñol de fantasmitas ridículos, una pesadísima música del propio Carpenter y un final lastimoso.

En La cosa, Carpenter se dejaba maniatar por los efectos especiales. Lo que en la primera versión era sugerencia y virtud nacida de la necesidad (no tenían un euro), en planos carpenterianos se convirtió en una desagradable y mecánica sucesión de golpes de efecto. Autoparódico en la delirante y casposa Escape de Nueva York, chapucero en Christine o Pequeño golpe en la pequeña China y rutinario en Starman, Carpenter volvió a plantear ideas sabrosísimas (Están vivos, El príncipe de las tinieblas) que se quedaban sin interés a medida que los guiones se ahogan en sus propias lagunas y recurren al susto fácil para supurar las hemorragias de imaginación. Vampiros, En la boca del lobo, Fantasmas de Marte o la inoperante Memorias de un hombre invisible volvían a insistir en los errores carpenterianos de empezar con garbo y deshincharse poco a poco con fuegos artificiales que dejaban las historias reducidas a cenizas. En cualquier caso, los nueve años que llevamos sin una película de Carpenter son demasiados. Le echamos de menos, con sus virtudes y sus defectos.

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4 responses for this post

  1. SERPIENTE Says:

    No hace falta esperar mucho, porque el año que viene John Carpenter volverá a estrenar una película en cines (en la pequeña pantalla lo ha hecho a través de la minusvalorada serie “Masters of Horror”, con dos capítulos). Permítame que no esté de acuerdo con usted, nuevamente (ya no lo estuve con su opinión de mi “idolatrada” Los puentes de Madison, a la que injustamente tachó de ñoña), pero creo que entre los años 76 y 82, que hace “Asalto…”, “Halloween”, “La niebla”, “Escape…” y “La cosa”, son todo un lujo para un director de cine. Y puestos a comparar con Woody Allen (otro “arte-sano”), aún sabiendo que no es justo ni necesario, sí podemos decir que se le echa en falta esa “obra maestra”, si bien tiene pequeñas joyas, bien esparcidas por su filmografía. Para mí, “Halloween” es mucho mejor que la gran “Asalto…” por varios motivos, pero en concreto por uno: es una película que tiene varias lecturas y, dependiendo de la persona que hubiera tenido la posibilidad de dirigir ese guión, el resultado hubiera sido bien distinto. El ejemplo lo tenemos en la versión que de este clásico ha hecho Rob Zombie. Tienen en común el título y la pegadiza banda sonora.

    Del resto de su filmografía, es tontería profundizar, cuando el que estas palabras escribe es un fan incondicional. Pues eso, llámeme Serpiente.

  2. Tino Pertierra Says:

    Serpiente, me encanta la pasión con la que defiendes a Carpenter. Ciertamente, nuestros puntos de vista no pueden ser más opuestos en este caso (sobre todo si defiendes La niebla o Escape…) pero tampoco negaré que el viejo John me cae simpático, mucho más que otros con mucho más nombre “prestigioso”, como Abel Ferrara: él nunca ha ido de autor, aunque siga una línea de lo más coherente. Otra cosa son los resultados. De Zombie poco hay que decir… Más bien nada.

  3. Serpiente Says:

    Gracias por la respuesta!
    Es lo bueno que tiene el cine (aunque según pasan los años le veo menos cosas positivas); de dos puntos de vista distintos siempre se puede sacar conclusiones y una sana conversación. Estoy de acuerdo con su opinión sobre Ferrara, más cuando siendo admirador de “La invasión de los ladrones de cuerpos” (las dos primeras, olvidándonos de las lecturas socio-políticas de la primera y disfrutándolas, ambas, con sana locura) este “tipejo” hizo ese olvidable re-remake de tan sorprendente serie B.
    Sobre Zombie… puede ser cierto que no haya nada que decir, pero me intriga su visión sobre América; el lado podrido de una sociedad que, en otras películas, nos obliga a pensar que la gente “normal” siempre está perfectamente maquillada y vestida (no importa la situación). Y me viene a la mente el ejemplo de “Shakespeare enamorado”; el revuelo que se originó a raiz de que todos los protagonistas tuvieran los dientes torcidos y sucios, cuando a lo que nos tienen acostumbrados es a todo lo contrario.
    En fin, suelo recomendar “Los renegados del diablo”, pero solo para “ciertos” estómagos, pues tiene mucho de estudio sociológico y juega también (psicológicamente) con el espectador. Algo que me resulta siempre interesante.

  4. Serpiente Says:

    Por cierto, cuando escribe “En la boca del lobo” quiere decir “En la boca del miedo” (el título original es más concreto “En la boca de la locura”), ¿verdad? Igual estaba pensando en “En compañía de lobos”, que es una película muy recomendable, pero muy distinta a la obra de Carpenter.

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