Tim Burton

Abril 20, 09 por Tino Pertierra

Los monstruos son amigos de Tim Burton. La mayoría de las personas teme a los fantasmas: Burton los invoca para celebrar un festín de sombras y niebla. El mundo se aparta de los seres raros que no admiten clasificación y rehuyen el cautiverio de la normalidad: Burton sale a su encuentro, escucha sus cuitas, amortaja sus sueños y cura sus heridas gangrenadas. Sus perdedores siempre están al otro lado de la ley o el orden: espíritus gamberros, payasos de sonrisa congelada, sastres de belleza fugaz, vampiros de la imagen zarraspastrosa, pinguinos azotados por la nostalgia de una infancia atroz que les ha hecho ricos en rencores. Ya sea en sus memorables cortometrajes de raros y malditos o en sus superproducciones forradas de delirio, Burton siempre se ha alineado con los más débiles, que a veces son también los más peligrosos. No es extraño que los héroes convencionales que aplaude el público sean tan poco interesantes en el cine de Burton: Batman, por ejemplo, es un mastuerzo antipático cuyas apariciones interesan muy poco en comparación con las de sus rivales, sobre todo si delante o debajo tiene a la añorada Catwoman (¿cuándo se decidirá Burton a retomar ese maravilloso personaje?).

Si los amigos de Burton son enemigos de la sociedad en general, sería injusto decir que la sociedad la tiene tomada con Burton. Al contrario: parece casi milagroso que en el Hollywood actual haya dinero para sus virtguerías. Con sus irrespetuosas películas, Burton se ha ganado el respeto de una industria poco acostumbrada a tener en su seno imaginaciones tan desbordadas.

Con Bitelchús, Burton redactó un endeble pero divertido borrador de su mundo aparte. En un arrebato incomprensible, los mandamases le pusieron en las manos el megajuguete de Batman, que él convirtió en un deslavazado, irregular y atractivo despliegue de imágenes tenebrosas y arrebatos histéricos. Para desatascar las neuronas tras el atracón de presiones y prisiones, Burton se desquitó con ese borbotón de ternura acosada que es Eduardo Manostijeras y corrigió algo el tiro en Batman vuelve, aunque seguía pesando, y mucho, la falta de entidad del hombre murciélago frente a unos enemigos mucho más interesantes. De nuevo en zonas más tranquilas, Burton rodó con precoz sabiduría Ed Wood antes de desmadrarse sin gracia en Mars attacks! y encadenar errores como El planeta de los simios, Charlie y la fábrica de chocolate o Sweeney Todd, con ocasionales hallazgos como La novia cadáver.

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