1 de agosto, 2017

10 AÑOS

Por pesca

No sé si alguno se habrá dado cuenta, pero esta temporada hizo 10 años desde que comenzáramos esta andadura del blog.
¿Quién nos lo iba a decir?
Pues sí, han pasado ya 10 años y aunque no es tanto tiempo cronológicamente hablando, en asuntos de ríos y de pesca sí se ha notado el paso.
Aún no habían llegado por aquel entonces las fatídicas temporadas de 2009 y 2010 donde tocamos fondo en cuanto a capturas de salmón se refiere y aún no era tan evidente la disminución de truchas como a posteriori pudimos ver.
Aquella temporada se cerró en Asturias con 1.599 salmones precintados (Fuente: Real Asociación Asturiana de Pesca), repartidos de la siguiente manera: 517 el Narcea, 501 el Sella, 271 el Cares, 192 el Eo, 92 el Esva, 15 el Navia y 12 el Porcía.
Ningún año, desde entonces acá, se ha llegado a esa cifra.
Después, como comentaba, llegaron las temporadas de 2009 y 2010 en las que los números cayeron a plomo y se dispararon todas las alarmas; algo que según algunos no volvería a ocurrir pero apenas siete años después ha vuelto a pasar.
Esta campaña, para colmo, con el triste récord del Cares que ha firmado con 54 salmones la peor cifra de su historia.
Terminamos este 2017 con un total de 484 peces precintados, cifra que en aquel 2007 dos de nuestros grandes (por aquel entonces) ríos salmoneros superaron por sí solos.
Probablemente otros diez años más no los durará el blog porque pienso jubilarme primero, pero no quiero ni pensar, viendo hacia dónde va esto, lo que tendríamos que contar y de lo que habría que escribir en el caso de llegar a ello. Los que sean de matemáticas que nos lo adelanten.
Yo creo que por mi parte ya lo he dicho todo y estoy convencido de que todos sabemos lo que hay que hacer.
Pero lo malo es que tenemos voces más que interesadas, y si no ya lo veréis, en “contar” abondo y, llegado el caso, en hacer declaraciones en los medios del tipo “el desove está asegurado”.
Asegurado tal vez, pero suficiente va a ser que no, porque nunca lo ha sido y menos ahora.
En cuatro días se nos habrá olvidado todo porque solemos tener la memoria frágil, y la única preocupación será ver si nos dejan dar garroting (como dice alguno) en marzo en vez de abril.