5 de noviembre, 2016

Con Gobierno y todo

Por pesca


Como por fin tenemos Gobierno, seguimos.
Hemos aprovechado estos días de vacaciones de escritura (que no de lectura) bloguera para hacer lo de siempre, es decir, ir a pescar y al monte, porque también nos gusta la montaña que es otra de nuestras aficiones. Y es que no solo de “jilar” cebos vive el hombre.
Ahora con la llegada de noviembre y todos o casi todos bien situados para escoger los cotos, con el alumbramiento de la nueva normativa y con la llegada de las lluvias, vemos que todo sigue igual.
Lo de redactar la normativa no parece que sea un excesivo trabajo para los encargados de hacerla: se utiliza el corta-pega y listo.Y para cambiar algo, porque algo siempre hay que cambiar, que no se diga que no se trabaja, en menos de lo que se tarda en tomar un café en el bar de la esquina se hace.
En fin, que llevamos todo el año debatiendo en el blog (y en otros sitios) que si sería bueno esto, aquello o lo de más allá y resulta que tenemos quien lo soluciona en un plis plas y sin despeinarse un pelo.
Este año igual sí tiene más disculpa lo de no atender para la normativa, y es que además de la habitual desidia por los temas de la pesca, están muy ocupados tratando de esquivar a los jabalíes que les corretean entre las piernas y, lo que es peor, la consejera anda mirando de continuo de reojo por si le muerde un lobo la culera. Y es que así de cruda anda la cosa.
Y digo yo ¿para qué sirve entonces el Consejo de Pesca? Es claro y evidente que ahora mismo para nada. Tal vez si algún día no acudiera nadie al citado Consejo de Pesca, ese día valdría para algo.
La foto es el nacimiento del río Ponga, allá en el Puerto de Ventaniella.
Aunque hubo alguna persona ilustre, creo que fue Jovellanos, que dijo que ese era el verdadero nacimiento del Sella.