Empieza el espectáculo.

Por fin el domingo se abre la tan esperada temporada, aunque solamente se abre para salmón (las truchas habrán de esperar hasta el jueves santo).
No obstante la gente ya va cogiendo tono y ya empiezan las preguntas. ¿Viose algo? Dicen que si, que si en el Eo ya vieron bañarse ejemplares, que si en el Piloña hay dos juntos no se donde pero bien frescos, en el Esva alguien dijo aquí que ya había ejemplares etc., es decir, lo mismo que otros años.
Sin embargo se nota una cierta “preocupación”, así podría llamarlo. La gente tiene miedo y tiene miedo de que la cosa se ponga aún peor de lo que ya está.
Yo mismo, que tiendo a ser pesimista por naturaleza, ya he dicho en este blog que mucho me temo que lo peor está por llegar. Y cuanto más tiempo pasa mas se afianza en mí esa idea.
De todas maneras sería el hombre más feliz del mundo si llegado julio me dijeseis: Eduardo, metiste la pata hasta las orejas; y lo sería por todos, pero sobremanera por mi hijo, por mí y por mi negocio.
Como quiera que sea los pescadores llegamos al comienzo de temporada con los deberes hechos. Hemos apretado el cinturón hasta casi el último agujero; aunque empapizados, digerimos el galimatías de la normativa; hemos tragado como si de un gordo sapo se tratase los cotos de la vergüenza, pagado los cotos que, a modo de sobras, nos han dado; y hemos hecho todo lo que de nosotros se ha exigido.
Por el contrario, nuestra Consejería aún no ha terminado de abatir unos tristes pájaros y del resto nada de nada.
Hasta ahora la técnica utilizada ha sido la de prometer, prometer y prometer hasta meter, y después de haber metido, nada de lo prometido.
En fin, yo tengo algún asunto pendiente el domingo y también depende un poco del estado de la mar, pero si no cuadra nada de ello, tengo intención de acercarme al río a “lavar la chapa”.
Os deseo que tengáis una buena temporada y que disfrutéis de la pesca todo lo que podáis.
Y si por suerte hay salmones en abundancia, el uno de mayo habrá empezado efectivamente el espectáculo.





