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Garzones
Por Pepe Monteserín (18 de Marzo, 2010)
Durante un juicio en Llamaquique, el fiscal llamó al testigo, una anciana, que subió al estrado. “Señora, ¿sabe usted quién soy yo?”. “Sí, le conozco desde niño; usted resultó una gran decepción para sus padres; charlatán, sabelotodo, vil y manipulador; usted es un don nadie”. Desorientado, el leguleyo cambió el punto de mira y preguntó: “¿Conoce al abogado de la defensa?”. “¿A ese Arimán? Claro que sí; marrullero, corrupto y vago desde chiquillo. Hizo la carrera a golpe de chantajes y ahora es un borracho moriondo; lo huelo desde aquí; ¿ve cómo le brillan los ojos? Está pensando en su esposa de usted, con quien se embadurna los lunes. Lo conozco, y su mamá tampoco está orgullosa de él”. Así las cosas, el juez suspendió la vista por un momento, llamó a capítulo a los dos letrados y les previno: “¡Señorías, cuídense mucho de preguntar a la vieja si me conoce a mí!”.
Ira
Por Pepe Monteserín (17 de Marzo, 2010)
Como la ira es locura de corta duración, el movimiento Hamas, para alargarla, declaró el “día de la ira” y, como es natural, protestó airadamente ante la inauguración de una sinagoga en tierra santa; así hicieron cabildo la ira y el odio. Por otra parte, en Andalucía para ser exactos, el Tribunal Superior de Justicia declaró improcedente el despido de un trabajador; éste, al intuir que iban a darle puerta por bajo rendimiento, insultó y agredió a su jefe a patadas, viniendo a demostrar de tan airada manera, que era un empleado presto para batir el cobre y emprendedor, sensible a los estímulos. A la funcionaria M. R. A. la echó Migoya con cajas destempladas por lo contrario, por su ahínco y por no perder punto. Qué difícil es la libertad sin ira, lo cantaba Jarcha, y qué cerca está del desengaño. No digamos la libertad con IVA, con tanto IVA provocador.
Gocha
Por Pepe Monteserín (16 de Marzo, 2010)
Uno de La Calzada, a la vista de la poca higiene de su hijo, envió este sms a su ex: “Espero que me traigas mejor al guaje hoy, gocha”. Denunciado por la presunta gocha, fue encarcelado 24 horas, juzgado y puesto en libertad con una orden de localización. Poco fino el agresor gijonés. Más ingenioso era Carolo, de La Corredoria, que frecuentaba una barbería de la calle Pelayo, a pesar de que el barbero era un charlatán insufrible. En cierta ocasión, mientras lo afeitaba, le dijo: “Carolo, ¿ha oído usted lo que se anda diciendo por ahí? Afirman que estamos en vísperas del fin del mundo; es más, el día dos de enero desaparecerán todos los animales, y el cuatro ya no quedarán personas”. Carolo, hizo cuentas con los dedos y, afectando gran preocupación, exclamó: “Parece seria la cosa, porque fíjese usted, ¿quién va a afeitarme a mí el día tres?”.
Italia
Por Pepe Monteserín (15 de Marzo, 2010)
Iberia sopesa reducir sus vuelos a Madrid y el Gobierno Regional pretende facilitar el puente aéreo con Italia. Ya estoy impaciente. Fue una buena pena haber ido a la capital hace unos días, a resolver unos papeles, pudiendo esperar para resolverlos en Florencia, o en Venecia, ante un plato de rissotto, con el Adriático por los tobillos. En habiendo vuelos baratos, es preferible despachar en los Apeninos antes que en La Pedriza. Además, Madrid está demasiado cerca para un avión; puestos a descalzarse y a pasar bajo las horcas claudinas de los rayos equis, puestos a madrugar y a quitarnos las legañas en Ranón, ¿qué mejor que aterrizar en Fiumicino? ¿Tenemos los hijos en Madrid? Vayamos a Roma a pedir por ellos a Benedicto XVI. Además, hay que aprovechar que Italia tenga forma de bota porque si la tuviera de zapato no cabríamos tantos.
Prota
Por Pepe Monteserín (14 de Marzo, 2010)
Gabino de Lorenzo revienta la candidatura Oviedo-Gijón-Avilés a la capitalidad cultural europea (quién sabe lo que es eso, lo de cultural) y crea su propio club Astur, no es la primera vez, con la idea de meter más cartuchos al cañón, desde Cangas de Narcea, el concejo más grande, pasando por Pravia, el más importante, hasta Noreña, el más pequeño. Valle Inclán también sufría cuando lo relegaban a un segundo plano. Una vez, en el Bar Scar, en la Escandalera, antes de dar una charla en el Campoamor, como no veía forma de meter baza en la conversación, sacó una pistola que llevaba en la sobaquera y disparó un tiro por debajo de la mesa; todos los presentes, entre ellos Cienfuegos, el entonces alcalde de Oviedo, quedaron sorprendidos y tras hacerse un silencio dijo Valle Inclán, como si nada hubiera pasado: “Bueno, como quería decirles a ustedes…”.
Mariocarmismo
Por Pepe Monteserín (13 de Marzo, 2010)
Del cazador Delibes, q. e. p. d., dadme “Cinco horas con Mario”, donde Maricarmen se despacha ante el cadáver de su marido. En cambio, lejos de ensombrecer al difunto, echa tierra sobre ella, intransigente, tontita y vulgar, y sube al pedestal a Mario, bien preparado, intelectual con poca suerte y, a lo que se ve, poca salud. Ese monólogo de la viuda no es ironía, aunque dé a entender lo contrario de lo que dice, puesto que lo hace sin querer; no es asteísmo, que consiste en alabar con apariencia de reprensión, ironía al revés; tampoco carientismo, cuando, para burlarnos, usamos expresiones que parecen serias; ni cleuasmo, si se atribuyen a otro las buenas cualidades que nos convienen y a nosotros sus carencias. A ese efecto de retroceso, variante rastrera de escupir al cielo, llamo “mariocarmismo”. O sea, cuando sale el tiro por la culata.
Moriviví
Por Pepe Monteserín (12 de Marzo, 2010)
La moriviví, “mimosa pudica”, sensitiva y vergonzosa, a la vista de su alma a flor de piel, es más sensible al tacto que las estrellas. Me la presentó Nieves en el Jardín de los Aromas, en Pravia; si uno toca la moriviví, contrae sus hojas sobre el tallo, que se deja vencer por el peso, como si se echara a dormir, sintiera pudor de su desnudez y se marchitara. Ése gesto lo repite ante sus depredadores, el viento, el calor excesivo y durante la noche. Tampoco soporta el frío, y el humo le acorta la vida; si un fumador quiere relacionarse con ella, tiene que dejar el vicio. Su flor es pequeña, rosado malva, y la planta llega a cumplir cinco años cuidándola y sin sobarla a cada poco, pues, para plegarse, emplea más energía que la visera del Calatrava. Yo acaricio sus hojas cuando duerme, como haré con los libros de Delibes, así descansa en paz y la ayudo a morivivir.
Tren
Por Pepe Monteserín (11 de Marzo, 2010)
Me gustaba el traqueteo del tren, sus chiflidos y asomarme a la ventanilla, esquivando los postes-tes-tes y la carbonilla, pero, desde que las máquinas son eléctricas y las ventanas impracticables, paso. ¿Tienen miedo a que nos asomemos y se nos meta un voltio en el ojo? No obstante, el miércoles, para ir la capital, tomé el Alvia con la intención de leer y relajarme. Más allá de la calefacción agobiante, no bien iniciamos la marcha, comenzaron a sonar teléfonos hasta debajo del balasto, y los pasajeros, salvo Bellow y yo, comenzaron a gritar para que supiéramos cuan imprescindible era cada cual en su empresa, en su entorno, en el firmamento y hasta para el Real Madrí, al que esa noche comería el Lyon. Entre ida y vuelta, sufrí diez horas de teatro costumbrista, tan manido y pobre que con todos los monólogos juntos no me da hoy ni para un proverbio.
Gansos
Por Pepe Monteserín (9 de Marzo, 2010)
José Enrique Balbín Behrmann me contó una versión de la llamada imagen troquelada o teoría de Lorenz, en la que se da suma importancia a la primera imagen que ve un nacido. Conocemos el caso del patito que sale del huevo, ve al granjero y lo sigue, confundiéndolo con la madre pata; pero mi amigo, en genial vuelta de tuerca, me contó cómo en Salinas, cerca del Espartal, salió un ganso del cascarón, vio a un guardia civil y echó a andar tras él con ademán muy diferente al que le correspondía, puesto que, lejos de confundirlo con la madre gansa, se creyó bebé benemérito, ganso sapiens, de Castrillón. Distingo este “síndrome Behrmann” (así llamado en honor a su descubridor) en hijos de famosos e hijos de empresarios, jóvenes poco sapiens, que ejercen su primer empleo en la peana de su padre, con la autoridad de su padre, pero haciendo el ganso.
Paredes
Por Pepe Monteserín (9 de Marzo, 2010)
Hoy presenta Paredes su última colección y exorna incluso las paredes del Museo de Bellas Artes, donde expone. Amenaza con un “Olimpo de coprófagos”, pero ofrece un Limbo de redimidos. Dioses de estaño. Cuando nada queda por adorar, surge su arte pobre en miniatura, quemado y tumoroso, donde la anilla de una lata de cerveza es laurel oxidable de Zeus. El Olimpo por los suelos. Onírico, figurativo, filiforme, surrealista, reflexivo, iconoclasta, satírico, dramático… ¡Magnífico y breve! Paredes ennoblece al cardenillo y saca logaritmos de la basura. Denuncia el fracaso y, con restos del naufragio griego, arma cien chalanas sublimes. Pesca carbón y vende diamantes. A la legaña vuelve estalagmita, enreda en la caries y al pus troca en néctar; esculpe sal de Sodoma, tiñe al espanto de esperanza y da, como dio Conrad, con el corazón de la tiniebla.

