De visita

pedro-olalla (14 de Mayo, 2013)

Como ya se sabe, el gobierno griego emitió el pasado sábado un decreto de movilización forzosa del profesorado (Y281/11.5.2013 ΦΕΚ 1139Β) para impedir que la Federación de Funcionarios de Enseñanza Media (OLME) llegase a convocar una huelga en época de examenes de acceso a la universidad y que los profesores llegasen a ejercer su derecho constitucional de secundarla.

Lo que quizás no sepan aún es que, desde ayer, agentes de la policía visitan los domicilios particulares de los docentes para entregarles en mano el requerimiento por el que, desde el mediodía del 15 de mayo y hasta nuevo aviso, se les obliga a prestar sus servicios con normalidad en su puesto de trabajo, bajo pena de prisión de al menos tres meses si se niegan a hacerlo o a dar por recibido el aviso.

Así de expedito. Así de democrático. El gobierno envía a la policía a casa de los ciudadanos para intimidarles y para disuadirles de ejercer su derecho a la huelga. Y no es que el gobierno dé mucha importancia a las huelgas, porque las varias generales y las más de tres mil movilizaciones que ha habido en los últimos tres años no han conseguido apartar ni un ápice la política gubernamental de la hoja de ruta señalada por la Troika. Las huelgas no le importan nada; sólo en el caso de que una circunstancia eventual –como la coincidencia con los exámenes de selectividad– pueda potenciar sensiblemente su efecto: entonces se prohiben por decreto y se envía a domicilio a la policía.

La razón que se esgrime, claro está, es la del interés común. Pero al pueblo corresponde valorar con firmeza y con responsabilidad si son los eventuales docentes huelguistas o es la política gubernamental de los últimos tiempos lo que amenaza realmente este sólido principio.

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GPS para deudores

pedro-olalla (12 de Mayo, 2013)

Pedro Olalla RADIO EUSKADI

Pedro Olalla RADIO EUSKADI

Entrevista en Radio Euskadi (11/5/2013)

Programa “Hágase la luz”, dirigido por Teresa Yusta

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Sólo esto

pedro-olalla (26 de Abril, 2013)

Últimamente, por el espeso silencio de los informativos europeos sobre la situación de la sociedad griega, se filtran de vez en cuando noticias alarmantes sobre familias sin electricidad y sin petróleo, hospitales sin medios ni medicamentos, colas ingentes en las cocinas de beneficencia, proselitismo nazista a cambio de alimento, violencia policial y ataques furibundos a los emigrantes. Desgraciadamente, todo esto es verdad, aunque a veces se cuente con sensacionalismo.

También es cierto que miles de personas duermen cada noche en las calles, que han cerrado más de cien mil empresas, que muchísima gente trabaja sin cobrar con la ilusión perversa de mantener su puesto un poco más, que se privatizan a precio de saldo recursos naturales y bienes comunes, que la soberanía nacional está pisoteada y que todo lo dicho sigue siendo negado y ocultado con el mayor cinismo.

Pero, al margen de esto, sólo hace falta un dato para tomar conciencia suficiente de la tragedia: en los últimos cuatro años, más de 2.500 personas se han quitado la vida. Que se sepa; porque muchas familias lo ocultan por cuestiones de fe, por dolor, por vergüenza. Desde que empezó la “crisis” hasta hoy, más de una persona se ha suicidado cada día. No han sido sólo el farmacéutico Dimitris Christoulas o el maestro Savvas Metikidis. Han sido cientos y cientos más, con nombres y apellidos, día tras día. Y hoy también habrá alguien que, privado de sentido y de esperanza, cogerá la escopeta, o la soga, o abrirá la ventana. Y mañana también, aunque no nos lo cuenten las noticias. Sólo esto, sólo esto debería bastar para demostrar y condenar el abominable fracaso.

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Entonces y ahora

pedro-olalla (25 de Abril, 2013)

Hace ya casi un año, escribí un artículo de contenido histórico sobre “Las deudas de Alemania” por el que recibí numerosos insultos y descalificaciones anónimas. Hoy, el informe sobre las indemnizaciones de guerra que Alemania adeuda a Grecia presentado por un grupo de expertos ante el gobierno heleno –y las noticias al respecto aparecidas en la prensa internacional– han hecho que el tema cobre de nuevo actualidad.

No hace falta volver a repetir lo dicho sobre las indemnizaciones por haber matado, saqueado y obligado al país a conceder un préstamo forzoso para el mantenimiento de las tropas de ocupación, pero la expectativa suscitada a partir de este informe aún “secreto” brinda sin embargo una ocasión propicia para comparar las condiciones que los aliados impusieron entonces a la Alemania derrotada con las que los “acreedores” extranjeros –orquestados por la Alemania actual– imponen hoy a una Grecia extenuada que aún se pregunta con asombro qué guerra ha provocado y ha perdido.

La situación de Grecia hoy no tiene parangón con la de la Alemania perdedora de la segunda guerra mundial. Entonces, los acreedores fueron indulgentes con la nación alemana, y eso que se trataba de indemnizaciones de guerra y no de una deuda derivada fundamentalmente de la especulación financiera y de la corrupción. El principio que en aquel momento orientaba la política de los acreedores era el de la viabilidad del pago; hoy la actitud es diametralmente opuesta, ¡y eso que estamos en el seno de la Unión Europea!

Entonces, Alemania debía pagar el grueso de su deuda en su moneda nacional, que podía acuñar a discreción; hoy, Grecia debe hacerlo en una moneda que no puede controlar. Entonces, los aliados aceptaron la reducción de sus exportaciones a Alemania para favorecer la producción interna de ésta y para estimular al mismo tiempo sus exportaciones; hoy, Grecia acomete el mayor plan de privatizaciones del mundo en beneficio de los acreedores, tiene prohibido subvencionar o proteger sus productos locales y está obligada por Alemania y Francia a no recortar el gasto militar que destina a comprar armamento a estos países. Entonces, el acuerdo suscrito contemplaba la posibilidad de suspender los pagos y de renegociar las condiciones, con competencia de los propios tribunales alemanes, si se presentaba un cambio sustancial que limitara la disponibilidad de recursos; hoy todos los «compromisos» que Grecia ha ido firmando hasta el momento han sido sucesivos pasos para garantizar los intereses de los acreedores, sin tener en cuenta los recursos e incluso por delante de las necesidades de la población, y adoptando medidas como la creación de una «cuenta cerrada» para el bloqueo del 63% de los ingresos del Estado con vistas a la atención preferente del pago de la deuda, como el proyecto de elevación de tal obligación deudora a norma constitucional, o como la vinculación de los acuerdos a «derechos de conveniencia para el acreedor» como el británico y el luxemburgués. Y por si todo esto fuera poco, basta recordar que entonces se estableció que Alemania no destinara al pago de sus deudas más de un 5% de sus ingresos por exportaciones, mientras que hoy, para Grecia, no se han fijado límites, y, siendo realistas, para sufragar esa supuesta deuda tendría que destinar a su amortización el 40% del PIB.

Que alguien responda a esta pregunta: ¿Qué guerra ha provocado y ha perdido el pueblo griego para que sus “representantes” firmen y sancionen una rendición de estas características ante esa camarilla de extorsionadores que aún sigue enarbolando la bandera de Europa?

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Violencia

pedro-olalla (10 de Febrero, 2013)

Hoy día, mientras en las calles arden contenedores y en los parlamentos arden conquistas democráticas, lo políticamente correcto es condenar la violencia.

Puede que la violencia sea siempre violencia, pero los motivos de su utilización no son siempre éticamente iguales. No es la misma la violencia que se utiliza para abusar y agredir que la que se utiliza para defenderse de la agresión y del abuso. No es la misma la violencia nacida del racismo y de la discriminación que la que nace de la lucha contra ambos. No es la misma la violencia que se ejerce para imponer los intereses propios que la que se utiliza para defender el interés común. No es la misma la violencia que condena a la necesidad extrema que la que lucha desesperadamente por salir de ella.

Pero de todas las violencias, la peor es la de guante blanco: la ejercida desde el poder en favor de intereses particulares y al amparo de una falaz legitimidad democrática. La de gobiernos que, lejos de garantizar el derecho a la manifestación pacífica, gasean sistemáticamente a quienes tratan de ejercerlo para no sentirse cómplices de la injusticia; la de “representantes” de oídos sordos que no se atreven a asomarse siquiera a la ventana de su parlamento para ver que, desde hace ya tiempo, gobiernan de espaldas a una ciudadanía cada vez más desesperada; la violencia de estar mintiendo reiteradamente a esa ciudadanía y de escamotearle un referéndum para pronunciarse sobre pactos que la comprometerán durante largos años y que están siendo firmados en su nombre por gobiernos colaboracionistas de muy dudosa legitimidad democrática; la violencia de haber dejado a 30.000 personas sin hogar durmiendo entre cartones otro invierno más; la violencia de haber situado ya al 21% de la población del país bajo el umbral de la pobreza; la violencia de condenar a una generación al paro, a la emigración, o a la miseria de ser contratado por 500 euros y acribillado a impuestos; la violencia de cortar el suministro eléctrico a las familias mientras se subvenciona a fondo perdido a la banca; la violencia de que para ver cumplido el derecho fundamental a la vivienda haya que hipotecarse de por vida con los lobbies de la ingeniería financiera; la violencia de estar desmantelando el Estado social y democrático para pagar la insensatez de los políticos y el descontrol de la especulación; la violencia de estar enajenando la riqueza y la soberanía nacional ante la sumisión y el miedo de sus verdaderos dueños.

Ésa es la violencia que hay que condenar, la impune violencia de guante blanco, la violencia impoluta de los hipócritas que callan sabiéndose cómplices de un sistema que produce a manos llenas miseria, explotación, desigualdad, colonialismo, guerra y muerte, y que, sin embargo, hacen un consternado gesto de repulsa cuando ven volar una piedra o arder un contenedor de basura.

La Violencia, en su sentido original y etimológico, es una fuerza vital, un ímpetu: la fuerza que sustenta una idea, un argumento, un acto, un cuerpo, un estado, incluso una virtud. Violencia (Βία) era en la antigua Grecia una divinidad primigenia, que en las laderas del Acrocorinto compartía santuario con Ananke, la Necesidad; “conciliando violencia y justicia” (“βίαν τε και δίκην συναρμόσας”) forjó Solón las leyes de la Democracia; y no olvidemos nunca que, en el fondo, la Justicia no es sino una violencia que trata de imponerse sobre el abuso y la desigualdad, una violencia que hay que hacerse a uno mismo para obrar conforme a la verdad y dando a cada cual lo que merece.

Es el uso de la fuerza, y no la fuerza misma, lo que la ética debe juzgar. Condenar la violencia siempre parecerá “políticamente correcto”, pero mucho cuidado con la demagogia.

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Entrevista RAC1

pedro-olalla (20 de Diciembre, 2012)

Entrevistas con el periodista Kostas Vaxevanis (caso “Lista Lagarde”) y con Pedro Olalla en el programa especial desde Atenas de RAC1 (18/12/12)

http://www.racalacarta.com/download.php?file=1218%2011h%20(Dimarts%2018-12-12)%20Entrevista%20(Kostas%20Vaxevanis%20i%20Pedro%20Olalla%20).mp3

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Atando cabos

pedro-olalla (15 de Diciembre, 2012)

En los casi tres años de “crisis” y “rescates” en Grecia, las únicas “medidas” que han conseguido realmente su “objetivo” son las encaminadas desde el primer momento a abaratar el mercado de trabajo, a desmantelar los servicios públicos, a hacer retroceder las conquistas sociales, a debilitar las estructuras democráticas y a favorecer el trasvase de los bienes comunes a manos privadas. No es ironía, es la triste realidad: es la evidencia de que todas las acciones de quienes hoy gestionan esta “crisis” no van encaminadas a ponerle fin sino a sacar de ella el máximo provecho en beneficio propio.

El resultado está siendo el expolio incesante e impune de un pueblo y un país en nombre de una controvertida “deuda”: en lo laboral –rebajando salarios y derechos y haciendo galopar el paro y la precariedad–, se ha conseguido ya que el “mercado” esté lleno de gente dispuesta a hacer cualquier cosa por un bocadillo; los servicios públicos –dinamitados premeditadamente por el clientelismo político y por una administración irresponsable– corren ahora a manos de corporaciones privadas ávidas de hacerse con su prometedora gestión; la pérdida de conquistas sociales arroja cotidianamente imágenes de despedidos sin derecho al subsidio, de jubilados hurgando en la basura, de hospitales sin gasas, de farmacias sin medicamentos y de desesperados quitándose la vida; la Democracia ha presenciado miles de movilizaciones en su nombre sofocadas con armas químicas y abultados dispositivos de represión antidisturbios, ha conocido un presidente de gobierno impuesto por los acreedores, está representada por diputados que no se atreven a circular entre los ciudadanos, y asiste cada día a un parlamento donde los “compromisos internacionales” marcan la pauta de gobierno por encima y en contra de los derechos y las necesidades del pueblo y faltando a los principios constitucionales; y, por último, el trasvase de bienes comunes a manos privadas sigue implacablemente su curso, orquestado desde el “Fondo Helénico de Desarrollo de Activos”, una sociedad anónima de derecho privado regida por tecnócratas del ámbito financiero y empresarial y encargada de ejecutar el mayor programa de privatizaciones que actualmente se realiza en el mundo.

Como telón de fondo, un informe titulado “Cretan Gas Fields – Α new perspective for Greece’s hydrocarbon resources”, elaborado por reconocidos expertos para el banco de inversión Pytheas, presenta evidencias científicas que apuntan a la existencia de enormes yacimientos de hidrocarbonos en aguas del sur de Creta. Según Petroleum Geo-Services, compañía noruega líder en la investigación de mercados petrolíferos, la cuenca del sur de Creta “es equivalente” a la llamada “Cuenca Levantina”, la cual, de acuerdo con los datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), contiene al menos 3,45 billones de m3 de gas natural y 1.700 millones de barriles de crudo. Sobre el tema de estas prometedoras reservas energéticas en territorio europeo pesa un discreto silencio, aunque, a finales del pasado mes de noviembre, el Deutsche Bank evaluaba la posibilidad de que las deudas de Grecia fueran cubiertas con los beneficios de las futuras extracciones.

¿A quién irá a parar esta riqueza? ¿Podrá un país vendido a sus acreedores mantenerla como su patrimonio? ¿No está siendo la deuda un arma de conquista y de sometimiento más poderosa que la propia guerra? A veces, una lectura de los hechos puede ser tan perfectamente coherente como perfectamente falsa. Ésta, de momento, parece coherente: ojalá los hechos lleguen a demostrar que es falsa.

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Entrevista en Radio Euskadi

pedro-olalla (2 de Diciembre, 2012)

El necesario despertar del sur de Europa

“Las condiciones que hoy se imponen a Grecia son mil veces más duras que las que se impusieron a la Alemania nazi”. Entrevista con la periodista Teresa Yusta en el programa “Hágase la luz” (1/12/2012)

http://www.eitb.com/es/audios/detalle/996448/audio-magazine–el-necesario-despertar-sur-europa/

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La voz de su amo

pedro-olalla (8 de Noviembre, 2012)

Ayer por la noche, mientras más de cien mil personas nos manifestábamos bajo la lluvia y los gases lacrimógenos frente al Parlamento griego en contra del “nuevo paquete de medidas”, el pleno parlamentario matenía el debate para su aprobación mediante procedimiento de urgencia. Si exceptuamos las acciones de un pequeño grupo de agitadores –fuertemente abucheados por la gran masa de manifestantes y “homenajeados” por las cadenas de televisión–, la protesta fue declaradamente pacífica. Fuera del Parlamento ardieron algunos contenedores de basura; pero dentro, ardieron, como vienen ardiendo en los últimos años, derechos, prestaciones, ahorros, bienes públicos y esperanzas vitales de los griegos.

Cerca de la medianoche, tras la votación nominal de los trescientos diputados, se procedió al recuento de los votos: 153 a favor, 128 en contra, 18 “presentes” y una ausencia. El “Marco de Estrategia Financiera a Medio Plazo” quedó aprobado. Acto seguido, mediante sendas notas manuscritas de Evangelos Venizelos y Antonis Samarás, se comunicó al presidente del Congreso que los diputados del PASOK y Nueva Democracia que, en el último momento, no habían votado a favor quedaban expulsados de sus respectivos grupos parlamentarios.

Toda una lección de democracia. Ni la nefasta marcha del país en los últimos años, ni el empobrecimiento progresivo de la sociedad griega, ni las más de cien mil empresas que han dado el cerrojazo, ni los miles de movilizaciones de protesta llevadas a cabo por los ciudadanos, ni el probado fracaso de las recetas aplicadas, ni las fundadas advertencias sobre su insconstitucionalidad, ni los coherentes argumentos presentados por voces discrepantes, ni las evidentes “fisuras” que empiezan a registrarse entre los más declarados defensores de la teología neoliberal, ni siquiera la honradez de cada diputado frente a su propia conciencia, pueden justificar ante este gobierno la “deslealtad al partido”. PASOK y Nueva Democracia –eternos rivales del tradicional bipartidismo– votan SÍ como un solo hombre y expulsan a los disidentes. La infidelidad a las promesas y a los electores siempre es excusable; lo que es sagrado es la fidelidad a los amos. Y así lo han demostrado.

Por su parte, Izquierda Democrática, el tercer componente de este gobierno al servicio de intereses privados, ha jugado también con especial patetismo su papel de bueno en la farsa. Fingiendo con nula credibilidad durante las “negociaciones” con la Troika su postura de defensor de los trabajadores y de paladín del bien común, a la hora de votar no dijo ni que SÍ ni que NO: salvos dos honrosas excepciones, los dieciocho diputados restantes se limitaron a gemir “presente”. No importa; Dante, que visitó el Infierno, nos dijo que a la entrada hay un sitio especial reservado a los medrosos y los tibios. “No hablemos de ellos: míralos y pasa”.

Así pues, por la mitad más tres de los votos, quedó aprobada la nueva fase del “rescate”. El plan para 2013 prevé nuevas “medidas de recorte” por importe de 13.500 millones de euros, cesación de 25.000 funcionarios más, mayor relajación de la legislación laboral, copago sanitario, nueva reducción de pensiones, incremento del índice de paro y aumento de la recesión. Del agresivo plan de privatización de bienes nacionales –que ya incluye hasta el agua–, el gobierno esperaba obtener 50.000 millones: ahora, se conforma con sacar 10.000, y repartidos a lo largo de los próximos cuatro años. Es decir, vendemos el país y el Estado a precio de ganga para obtener 2.500 millones al año; y entretanto, del préstamo de los 36.000 que vienen con el “nuevo paquete”, 26.000 se irán directamente a “capitalizar la banca”, sin pedirle siquiera garantías de que esos fondos se destinarán al crédito. Y suma y sigue.

La democracia sigue debilitándose, la política del establishment es tan sólo un negocio privado, y, tras la deplorable votación de ayer, Grecia da un paso más hacia una sociedad en ruinas a merced de sus acreedores.

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Educación recortable

pedro-olalla (31 de Octubre, 2012)

Aunque los gastos en educación no son en absoluto la causa de la “crisis”, los recortes en educación sí son, inexorablemente, su más inmediata consecuencia. ¿Cómo se justifica esto? De ningún modo que pueda resultar aceptable. En el caso de Grecia, el presupuesto anual de educación no llega siquiera para pagar los intereses de un par de meses de la supuesta “deuda”. Esto indica dos cosas; una: que, aunque se suprimiera por completo el presupuesto de educación, poco podría hacerse frente al pago; y dos: que el origen de esa abultada “deuda” no podrá nunca ser atribuido a los excesos en el presupuesto de educación. Sin embargo –tanto en Grecia como en España–, si hay que recortar, se recorta por educación; y si se recorta por educación, se empieza siempre por las humanidades.

Descartada la rentabilidad económica de esta medida, sólo queda pensar en la rentabilidad estratégica. Esa sí que está clara. En el actual plan de privatización de la riqueza nacional, de desmantelamiento del estado social y de debilitamiento progresivo del proyecto de la democracia, la educación de calidad sobra por completo. Basta con unos rudimentos de índole instrumental que permitan guardar las apariencias. Toda educación orientada al desarrollo integral de la persona y al potenciamiento de sus cualidades discursivas y críticas va en contra de los intereses dominantes. Por eso, sobra educación, y sobran especialmente las humanidades.

Así pues, ante esta situación de desatino, hace falta de nuevo salir en defensa de lo obvio, insistir una vez más en la necesidad profunda de las humanidades. Podrían aportarse numerosas razones para defender la presencia de estos conocimientos y esta actitud en el mundo, pero referiré tan sólo una que considero suficiente para que queden excusadas todas las demás. El cultivo de la actitud humanista es fundamental en toda sociedad, porque de esa actitud emana la ética; y sin ética, no hay conquistas ni progreso: sólo abuso, sólo caos. El ejercicio de la ética –que no tiene que ver con la acatación sumisa de un código moral establecido– nos faculta para elegir consciente y responsablemente entre un comportamiento y otro, es decir, nos faculta para la libertad. Sin ética no hay libertad posible; ni tampoco esperemos democracia, ni justicia, ni política, ni solidaridad. Nada de eso es posible sin las humanidades, sin una formación que dé profundidad y perspectiva a la voluntad humana, sin un adiestramiento en la argumentación y en el discurso, sin artes para defender el pensamiento.

Quien recorta lo sabe. ¿Qué es lo primero que se apresura a cercenar cualquier régimen totalitario?: la libertad de pensamiento y de expresión. ¿Cuáles son, en verdad, las intenciones de un sistema que abogue por dejar de cultivar esta actitud y esta potencia en los niños y en los hombres? ¿Sobre qué humanidad desea gobernar un sistema que tienda a limitar progresivamente ese espacio humanista? Renunciando a las humanidades dejamos vía libre a la ley del más fuerte, a que los más poderosos y menos escrupulosos manden sobre una masa ignara e impotente. Y esa perspectiva no carece de adeptos.

Día a día, en nombre de la “crisis”, retroceden la historia, la filosofía, la filología, las artes, la formación de la ciudadanía, y prospera un desprecio y una desafección particular por la cultura clásica, por el latín y el griego, las dos lenguas que, desde hace milenios, aportan sin fatiga la materia prima de nuestro pensamiento. Así pues, tengamos una cosa clara: los recortes en educación no son para economizar recursos, sino para atajar la disidencia.

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