El estado de la región
LA RECESIÓN ECONÓMICA EN ASTURIAS
(Resúmenes de artículos publicados en la edición de papel de La Nueva España de Gijón)
Mejor tener un plan que no tener ninguno, lo de “E” se supone que será más por lo de fomento de la Economía y el Empleo que por España, palabra que hasta ahora a muchos acomplejados les daba alergia, reacios a reconocer que a mayores mercados y comercio suele haber mayor crecimiento económico, empleo y prosperidad. Afirman ha permitido la creación en Asturias de 8.120 empleos: ¿precarios o estables? Al cabo más vale poco que nada y todo lo que suma, bienvenido.
Está teniendo lugar el debate sobre el estado de la región con la polémica en torno a si el presupuesto para 2010 debe ser contenido o expansivo. Los teóricos economistas suelen estar muy preparados doctrinalmente para superar las crisis anteriores. Otro gallo canta cuando se desinflan las siguientes burbujas, en el caso español financiera y sobre todo inmobiliaria, que si bien a la atlántica Asturias le afectan relativamente menos que a las grandes ciudades y el Mediterráneo, se ve arrastrada por el contexto recesivo.
Se habla del “plan A” para Asturias en 2010, -y que la A no se refiera a un nombre propio sino a la primera opción-, con 100 millones de euros a cofinanciar por los ayuntamientos, se trata de tener las ideas claras para fomentar la economía productiva y relanzar el crecimiento del PIB y del empleo: una carretera, un centro de salud, una escuela, un parque, un polígono industrial conllevan progreso económico y social; cambiar baldosas sería un brindis al sol.

QUE NO SALEN LAS CUENTAS
Resulta que todos los partidos vienen a coincidir en ser partidarios de frenar el gasto público y el déficit presupuestario, y aumentar el gasto social y la inversión productiva: ¿cómo se puede gastar más y gastar menos a la vez?. Hace tiempo, tras el fracaso histórico en el siglo XX de la derecha conservadora y la izquierda marxista, que funciona de hecho un modelo mixto, -llámese socialdemocracia o liberalismo progresista- de economía social de libre mercado, que no debería ser monopolio estatal ni libertinaje financiero.
Hay que invertir en infraestructuras y liberalizaciones que a su vez impulsen la actividad económica y la competitividad. El endeudamiento excesivo sin embargo puede convertirse en un círculo vicioso: a más deuda, más intereses a pagar a medio plazo y menos dinero para invertir en crear riqueza y por tanto empleo y prosperidad. Quitándole el disfraz de dogmas y tópicos ideológicos, la política social más progresista es la más eficaz para el crecimiento económico.

