¿Malos tiempos para la monarquía?

Por Luis Arias

Y ahora que la República nos tenga, nos contenga y nos retenga y detenga, si es preciso para que se asegure el régimen del Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, con libertad absoluta. No tengo más que decir” (Unamuno)

Poco antes de que se produjera el flujo informativo sobre las filantrópicas actividades del yerno del actual Jefe del Estado, una encuesta del CIS arrojaba el dato de que la institución monárquica no pasaba por su mejor momento en cuanto a popularidad. Por tanto, es de suponer que su desprestigio haya ido a más. Hasta tal extremo es ello así que por parte de la opinión publicada más cortesana se pone de manifiesto por vez primera una cierta inquietud, si bien queda amortiguada ante la certeza de que no constatan la existencia de una figura pública capaz de encauzar ese descontento hacia el republicanismo y de erigirse en referencia para una ciudadanía que no sólo está sufriendo las consecuencias de la crisis, sino que además manifiesta su desapego hacia la política con intensidad creciente. Con respecto al republicanismo, lo cierto es que no sólo hay una derecha monárquica, sino que el PSOE es a día de hoy un partido cortesano. De hecho, los dos partidos turnantes siempre se pusieron de acuerdo para frenar iniciativas parlamentarias encaminadas a la transparencia de los dineros públicos que recibe la casa real. Y, en cuanto a IU, como tengo escrito muchas veces, hora va siendo ya de que defina su republicanismo, porque la tricolor y la hoz y el martillo son simbologías muy diferentes. Y, en todo caso, ninguna fuerza política con implantación parlamentaria parece dispuesta a abrir el debate sobre la forma de Gobierno, que no de Estado, es decir, sobre monarquía o república.

Pero, más allá de todo esto, el mayor hándicap que sufre a día de hoy el republicanismo no es la monarquía, ni tampoco lo constituyen los machacones y contumaces mensajes que van en la línea del fracaso histórico de las dos repúblicas que hasta ahora hemos tenido. Cuando se habla de la poca duración de la 1ª, soslayan aquel “Ministerio Relámpago” en tiempos de Isabel II que tuvo 24 horas de vida. Cuando se habla del desenlace de la II República, no sólo obvian el momento histórico de España y Europa, sino también las guerras causadas por la dinastía borbónica desde Fernando VII hasta su bisnieto Alfonso XIII.

El principal problema que tiene ante sí el republicanismo consiste en la escasa, por no decir nula, fiabilidad que la mal llamada clase política tiene entre la ciudadanía. Estoy completamente persuadido de que, ante la hipótesis de una 3ª República presidida por un Felipe González o por un Aznar, los entusiasmos republicanos que pueda haber se marchitan y se arrugan, se debilitan y se quedan exangües.

Y es que el republicanismo sólo tendría viabilidad desde un discurso de rechazo a la actual clase política, a esta suerte de Canovismo en el que -mutatis mutandis- vino a dar la España actual. Le toca al PP administrar una victoria tan contundente como poco entusiasta. Le toca al PSOE reinventarse en su discurso, en sus propuestas y en sus dirigentes. Le toca a IU aclarar su republicanismo y, de paso, demostrar que no se venden tan baratos al PSOE como vinieron haciendo donde se les dio la oportunidad, empezando por Asturias. Les tocaría a los nacionalismos periféricos, especialmente a ERC, (la del nacionalismo vasco es otra historia muy distinta sin arraigo republicano), apostar por un republicanismo que está en sus raíces históricas y del que parecen haberse olvidado hace mucho tiempo; pero tampoco están por esa labor y también demostraron cuando tocaron poder estar muy lejos de eso que genéricamente se denomina como “valores republicanos”.

En cualquier caso, la monarquía, a pesar de vivir en horas bajas, no tiene ante sí el peligro de ningún republicanismo incipiente en la medida en que todos los partidos que hasta ahora gobernaron se encargaron de convencer a los ciudadanos de que, salvo pequeños matices, “todos los políticos son iguales”. Y este topicazo tan arraigado es el mayor enemigo del republicanismo español, cuya tradición está ahí, aunque desde el 82 a esta parte nadie haya demostrado voluntad hasta el momento de incorporarla a su discurso. Sea como fuere, la vida pública se deterioró hasta el extremo de que la monarquía no se ve forzada a convencer de sus supuestas ventajas, pues no se las tiene que ver con un republicanismo que rivalice con ella, un republicanismo que en una país tan cortesano como éste no sólo no tiene quien le escriba, sino que ni siquiera cuenta con figuras públicas que lo encaucen.

Cierto es que hasta ahora en España las dos Repúblicas que hubo se proclamaron ante la sorpresa de todos, republicanos incluidos. Así las cosas, yo, si fuera monárquico, aunque sin dramatismos, me preocuparía.

Categoría: Opinión Comentarios(0) Enero 2012

Familia

Por Luis Arias

Alguien dijo que la enfermedad de transmisión sexual más incurable es la familia. Ana Karenina, de Tolstoi, arranca hablando de las familias dichosas semejantes entre sí, frente a aquellas otras que son infelices cada una a su manera. Pensemos en la familia socialista tras la debacle electoral. Se culpan los unos a los otros a través de unos manifiestos sin discurso donde no están ausentes los intereses de quienes no tienen destino laboral al que regresar, como los antiguos cesantes de la época canovista tan admirablemente plasmados por Galdós. Leer el resto de la entrada »

Categoría: Opinión Comentarios(0) Enero 2012

15 canonjías en la TPA

Por Luis Arias

Son 15 los consejeros de la TPA, todos con etiqueta de partidos políticos, salvoconducto para cobrar sinecuras que no están al alcance del resto de la ciudadanía, con independencia del grado de preparación. No discutamos, por una vez, si es necesario que los políticos estén en el Consejo de una televisión pública cobrando su porqué. Pero nos permitimos al menos la licencia de preguntarnos si de verdad hacen falta tantos. ¿Qué tal uno por partido, y el dinero que con ello se ahorrase fuese a parar al erario público? Leer el resto de la entrada »

Categoría: Opinión Comentarios(2) Octubre 2011

La Asturias más paradójica

Por Luis Arias

Cuando los partidos representan comunidad de ideas y unión activa de los que pretenden llevarlas a la práctica, lo que debe procurarse no es la exaltación de un individuo, sino la armonía en el pensamiento y en la conducta de todos” (Clarín).

La derecha asturiana es goyesca. En poco más de diez años, protagonizó dos rupturas tremebundas. Primero, fue el marquesado. Después, hubo quien pasó de llamar a Cascos candidato “galáctico” a tildarlo de sexagenario acabado para la política. La derecha asturiana se comporta como una familia numerosa en la que muchos pasan sin despeinarse de las alianzas más fieles (y serviles) a las disputas más enconadas. Leer el resto de la entrada »

Categoría: Opinión Comentarios(1) Octubre 2011

Durán i Lleida y los jornaleros andaluces

Por Luis Arias

Los topicazos me levantan sarpullidos por obvias razones de higiene mental. Sólo sirven para nutrir la vulgaridad ambiente de la que andamos muy sobrados. Si estos lugares comunes provienen de un político, todavía me ofenden más, en la medida en que incrementan la vulgaridad ambiente que ya es bastante insufrible sin necesidad de nutrirla más. Y, si además de todo ello, resulta que avivan la rivalidad pueblerina entre distintos territorios, la cosa se vuelve vomitiva. Tan rancio y tan injusto como el anticatalanismo es el sambenito que se les atribuye a los andaluces sobre su supuesta vagancia. Leer el resto de la entrada »

Categoría: Opinión Comentarios(0) Octubre 2011

Hablemos del Niemeyer

Por Luis Arias

En el paisaje de Avilés se advierte ya su sino equilibrador y moderador de los extremos; no está a la orilla de un río ni del mar sino donde los extremos se tocan: la ría, y al margen de esas aguas que están entre mar y río, un núcleo urbano que estaba entre la ciudad y villa, en el justo equilibrio entre dos extremos. Pero en el esquema típico avilesino había, además del equilibrio, la selección depuradora. Avilés era la alquitara donde Asturias se refinaba y depuraba”. (Valentín Andrés Álvarez)

Hablemos de Avilés, de una ciudad con menos de cien mil habitantes que, sin embargo, cuenta desde hace años con una programación teatral que es toda una referencia. Añadamos a ello el elenco de actividades de la Casa de Cultura, admirablemente gestionada. Y sumémosle, en fin, el emplazamiento del Niemeyer en un espacio tan importante en la historia de Asturias. En realidad, se trata de algo con un enorme potencial que puede contribuir decisivamente al futuro de esta ciudad. Por eso, es desolador el ambiente tan agrio que se está generando.

De entrada, cuesta entender que se haya formado una tremenda escandalera en el momento mismo en el que se habló de la necesidad de transparencia de una gestión que recibe dinero público. La comparecencia del consejero Marcos Vallaure en la que se criticó con dureza la programación cultural del Centro añadió más leña al fuego, hasta el extremo de que se consideró que con esas embestidas se estaba perjudicando claramente a una ciudad que tiene muchas expectativas puestas en lo mucho que puede dar de sí el Centro Niemeyer.

Dicho todo ello, hay que insistir en que nadie debe rasgarse las vestiduras por el hecho de que se pidan rigor y claridad en la gestión de los dineros públicos. Y, de otro lado, hay una perogrullada que no parece tenerse en cuenta, y es que toda programación cultural está sujeta a la crítica; distinta cosa es que el tono y las formas del Consejero acaso no hayan sido pertinentes.

Le sobra razón al Consejero cuando señala que nuestro patrimonio artístico merece un tratamiento mucho más cuidadoso del que se vino haciendo por parte de los últimos gobiernos de Areces, pero ello no significa necesariamente que, para ello, haya que desatender las necesidades de una de nuestras principales apuestas de futuro como es el centro Niemeyer. Y, por otro lado, no sería admisible considerar que las cosas se hicieron a la perfección y que cualquier crítica que se haga a la gestión del Centro Niemeyer es un ataque al futuro de Avilés.

Convendría, por una vez, mirar hacia delante. El Niemeyer es el futuro, pero Areces es el pasado. El actual Gobierno, por su parte, está obligado a incluir el Niemeyer en su proyecto político para Avilés y para Asturias, en lugar de ver en ello una especie de mausoleo en el que el anterior presidente quiso, a su modo y manera, hacerse omnipresente. La ciudadanía avilesina y, con ella, la asturiana, es mucho más importante que los enfrentamientos entre los políticos de turno.

Creo que nadie debe discutir la importancia del Centro Niemeyer. Creo también que nadie es intocable ni pluscuamperfecto, hasta el extremo de considerarse atacado por unos desacuerdos que se pueden argumentar con fundamento y mesura.

Una vez más, la crispación. Una vez más, el ruido y la furia. Una vez más, el espectáculo de políticos que se desdicen de lo que en su momento manifestaron. Una vez más, tonos improcedentes. Una vez más, estamos ensordecidos en medio de tensiones y broncas.

¿Tenemos que resignarnos a esto? ¿Es pedir lo imposible un esfuerzo de claridad para que se le saque partido a la garantía de futuro que representa el Niemeyer que va mucho más allá de los que se sienten intocables e imprescindibles, que va mucho más allá de ajustes de cuentas entre los unos y los otros, que va mucho más allá de un afán de perpetuidad por parte de políticos que, a día de hoy, son el pasado?

El emplazamiento del Niemeyer atestigua no pequeña parte de la historia que nos hizo tal como somos y, a su vez, representa una posibilidad de despegue que sería imperdonable que se malograse por cortedad de miras, por vanidades fuera de lugar, por no partir de la base de que, ante todo, lo que importa es el futuro de una ciudad que no se merece la asfixia a la que se ve sometida por unos discursos en los que las triquiñuelas ocupan un espacio tan impresentable como nocivo.

Categoría: Opinión Comentarios(0) Octubre 2011

Jugando a la lotería

Por Luis Arias

No deja de ser ilustrativo que un Gobierno que se caracteriza por ir de ocurrencia en ocurrencia, de bandazo en bandazo, haya decidido, en el último momento, suspender la salida a bolsa de las loterías del Estado. Y digo esto porque los hechos parecen demostrar que la mayor parte de las medidas que se vinieron aprobando en los últimos años fueron, por parte de los gobiernos de Zapatero, un lanzamiento de dados a ver si salía un buen número y la cosa tomaba buen cariz. O sea, que se jugó, de la manera más frívola que cabe concebir, a la lotería. El actual jefe del Ejecutivo pasará a la historia como el político más alegre y confiado que hemos tenido desde la transición a esta parte. Leer el resto de la entrada »

Categoría: Opinión Comentarios(0) Octubre 2011

La yenka política asturiana

Por Luis Arias

“Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”. (Ortega)

Convendrán conmigo en que el ceremonial de la confusión política que vivimos en Asturias tiene su lado hilarante. Resulta que, según la encuesta del CIS a propósito de las elecciones del 22 de mayo, el electorado consideró que el partido de Cascos era el que estaba más a la derecha entre los principales concurrentes. Además, la mayor parte de los votantes de la formación política que gobierna esta tierra no se declara muy entusiasta del Estado autonómico. Todo ello a pesar de que nuestro actual Presidente definió Asturias como país desde que dio el paso de crear un partido y concurrir a las elecciones. Todo ello a pesar de que Cascos acudió en plena campaña al acto inaugural de la exposición sobre don José Maldonado, que fue el último presidente de la República en el exilio, y, por allí, que se sepa, no se dejaron ver los líderes de la izquierda plural y transformadora. Leer el resto de la entrada »

Categoría: Opinión Comentarios(0) Octubre 2011

Dietario de un lector de prensa en Asturias

Por Luis Arias

“Hablas de perlas, pero las perlas no hacen el collar: es el hilo”. (Louise Colet a Flaubert)

Nuestro hombre lee, como cada mañana, el periódico mientras desayuna en el bar de costumbre. Su gesto de desaprobación es manifiesto cuando se encuentra en portada con las declaraciones cruzadas de nuestros políticos llariegos. Hace una pausa, como quien busca aire para respirar, y se toma el café tras haberse despachado un pincho de tortilla. Ya en el coche, camino del trabajo, enciende la radio y sintoniza un informativo territorial. Su malestar va in crescendo. Leer el resto de la entrada »

Categoría: Opinión Comentarios(0) Septiembre 2011

Clamores nocturnos

Por Luis Arias

Cuando sentimos que se rompe el cerebro y se quiebra en grito el salmo en la garganta, comenzamos a comprender. Un día averiguamos que en nuestra casa no hay ventanas. Entonces abrimos un gran boquete en la pared y nos escapamos a buscar la luz desnudos, locos y mudos, sin discurso y sin canción” (León Felipe).

Llegará el momento en el que los estudiosos de la literatura caigamos en la cuenta de que muy probablemente Amiel escribiría hoy su Diario Íntimo en un blog de Internet? Si alguien se toma la molestia de transitar algunos de los infinitos blogs que circulan por la llamada Red de redes, tendrá ante sí la prueba más palpable de que, en efecto, nunca la soledad fue tan global, de que, en efecto, lo íntimo arrincona todo pudor y se manifiesta en ese universo virtual que está sirviendo de asidero mayor de las angustias que a día de hoy se padecen. Leer el resto de la entrada »

Categoría: Opinión Comentarios(0) Septiembre 2011

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