Inmaculada Constitución monárquica

Por Luis Arias

Purísima Constitución ahora venerada por algunos que la recibieron con reticencia. Purísima Constitución monárquica para una izquierda de siglas cada vez más cortesana. Purísima Constitución monárquica a la que muchos consideran nuestro estreno democrático en la historia, al tiempo que hicieron y hacen lo posible por sepultar la memoria de otros tiempos en los que la apuesta por transformar el país fue mucho más que retórica. Purísima Constitución monárquica que hasta ahora fue incapaz de resolver la vertebración territorial de España. Purísima Constitución monárquica cuya fecha de celebración haría las delicias de Ganivet, quien sostenía la inexistencia histórica de un periodo español puro, tesis que trituró Azaña en un ensayo demoledor.

¿Sería irrelevante preguntarse si esta cercanía a la Inmaculada Concepción no simboliza un deseo de punto final a la memoria de un tiempo y un país? De otro lado, la actualidad que pone de relieve que aquí no hay nada puro, ni siquiera la Institución más venerada.

Categoría: 1 Comentarios(0) Enero 2012

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