En el 50 aniversario de la muerte de Albert Camus

Por Luis Arias

Ligero de equipaje iba en el accidente que le costó la vida el 4 de enero de 1960. En la guantera del coche en el que viajaba como copiloto se encontraban el manuscrito de su libro inconcluso, «El primer hombre», que se publicaría en 1994, así como el ensayo de María Zambrano «El hombre y lo divino», que se había editado en 1953, pero que Camus pretendía que Gallimard lo incorporase a su prestigioso catálogo. Así, pues, un manuscrito y un libro, este último, ¡ay!, perteneciente al exilio español. Y es que a Camus también le dolió España: «Por España hemos aprendido que puede tenerse toda la razón y ser vencidos, que la fuerza puede derrotar al espíritu y que hay tiempos en que el valor no es su propia recompensa». Y sobre la derrota de la República dejó escrito en el 20.º aniversario de la Guerra Civil: «El 19 de julio de 1936 comenzó en España la Segunda Guerra Mundial. Esta guerra ha terminado en todas partes, salvo, precisamente, en España. (…) La República española, en consecuencia, no ha cesado de ser traicionada o cínicamente utilizada. Por esto es quizá vano dirigirse, como lo hemos hecho otras veces, al espíritu de justicia y de libertad, a la conciencia de los gobiernos. Un Gobierno, por definición, no tiene conciencia. Tiene, a veces, una política, y eso es todo».

Camus y España, cuya relación literaria comenzó con la Revolución del 34 en Asturias. Camus y España, de la que procedía una de sus ramas familiares. Camus y la II República española en su relación con una de las grandes actrices del siglo XX, María Casares, personaje fascinante cuyas memorias son lectura obligada para quienes deseen comprender una de las muchas peripecias de aquel legado desterrado, trasterrado y exiliado.

Su hija Catherine define la peripecia de Camus con un título que no puede ser más sugestivo: solitario y solidario. En efecto, solitario con respecto a los cenáculos literarios en los que sufrió marginación y rechazo por parte de un gran contemporáneo suyo. Sartre lo calificó de ingenuo por oponerse a la violencia, así como por su heterodoxia hacia el comunismo. Y solidario no sólo con España, sino con el dolor humano en un tiempo de barbarie como el que le tocó vivir.

Un combatiente literario contra el sufrimiento y la crueldad, también contra las bombas atómicas que se lanzaron cuando finalizaba la II Guerra Mundial. Un combatiente literario contra el oprobio, la injusticia y los totalitarismos.

Aquel hombre sobrio, aquel escritor de raza; la gabardina y el pitillo que llevaron a considerarle una especie de Bogart de la literatura. Sus pasiones literarias. Siempre tuvo presente a Dostoievski, en especial, su obra «Los demonios», de la que llegó a hacer una adaptación teatral. Y, por otro lado, hablamos también un gran lector de Nietzsche y de Kierkegaard.

Nacido en 1913, fue, además de otras muchas cosas, un escritor precoz, y su vida, hasta 1960, estuvo marcada por el horror de los dos grandes conflictos mundiales. Así, el protagonista de «El extranjero» habla con una frialdad heladora de la muerte de su madre y sobrecoge la indiferencia con que asume el absurdo asesinato que comete. Así, llega a plantearse, sin concesiones de ningún tipo, el significado del suicidio en su obra «El mito de Sísifo». Así, pone sobre las tablas el despotismo y los abusos del poder en su versión teatral de Calígula.

La novela y el teatro. El relato y la escena. Con ellos y junto a ellos, el periodismo más combativo, que no renunció nunca a la voluntad de estilo.

Un solitario solidario cuyo aniversario de muerte no puede hacernos pasar por alto la tremenda orfandad que, en lo literario y en lo filosófico, vivimos en el momento presente.

¿Dónde está la gran obra literaria de nuestros días que, como «El extranjero», haga una radiografía tan exacta de lo que le ocurre al hombre de nuestro tiempo? ¿Dónde están esos pensadores, además de inteligentes y lúcidos, con la suficiente independencia de criterio, lejos de todo pesebre, para analizar lo que sucede en el presente que estamos viviendo?

Francia, aquella Francia en la que un literato de origen humilde, nacido en Argelia, se convirtió en uno de los grandes escritores de su tiempo, en un momento en el que destacaban también figuras como Sartre y Malraux, entre otros muchos.

Francia, aquella Francia que, a la muerte de Camus, iniciaba una década que ocho años después marcaría la historia del siglo XX. ¿Cómo no imaginarse la voz de Camus, crítica e independiente, durante aquellos sucesos y posteriormente a ellos?

Hoy, el presidente de la República quiere que los restos de Camus vayan a parar al Panteón de Hombres Ilustres. En cualquier caso, ese gran país tiene que sentir aflicción ante la ausencia del autor de «La peste», ante la ausencia de grandes literatos como él, ante la ausencia, en fin, de referentes éticos.

¿Qué ha pasado, qué nos ha pasado, para sufrir tanta orfandad, para sobrevivir sin gigantes literarios, para sobrellevar el día a día sin pensadores que den buena cuenta de lo que nos está sucediendo? El mundo de hoy es, sin duda, mucho menos desgarrador que el que le tocó sufrir a Camus, pero es también mucho más mediocre.

Cerramos los ojos y rescatamos su pasión por un mundo más libre y más justo, por la dignidad humana; de ahí que su obra sea zozobra y desazón de principio a fin.

Aquella gabardina, aquel pitillo que hacia de compañero y confidente, aquella forma de amar, hasta con delirio, a las mujeres que formaron parte también de sus pasiones más encendidas.

Acercarse a la obra de Camus supone conmoverse y angustiarse, pero conlleva también un clamor por la vida digna y por la libertad. Clamores desde el desengaño y desde la angustia que afrontan y enfrentan la vida con el frenesí que nos provocan las grandes pasiones y la belleza.

Categoría: Libros Enero 2010

25 Respuestas a “En el 50 aniversario de la muerte de Albert Camus”

  1. Lliteratu Says:

    El artículo es muy bueno. Usted no sólo es un gran lector, sino que maneja muy bien el difícil arte de contar con maestría sus lecturas.
    Al artículo, sin embargo, le falta algo, y es haber dicho que la unanimidad que hay ahora en torno a Camus no significa que la crítica actual se más ecuánime en la actualidad, sino que, una vez más, sigue la corriente.

  2. Libresco Says:

    Totalmente de acuerdo con lo que dice Lliteratu. Camus fue un guerrilero de la literatura, no un gregario ni un miembro de nada. Los que hoy lo halagan le hubieran dado la espalda en su momento.

  3. Sartriano Says:

    La mayoría de los comentaristas de este cincuenta aniversario de Camus se dedican a cargar las tintas contra Sartre. Es cierto que hubo polémicas entre ellos. Es cierto que Sartre se excedió en su prepotencia. Pero sería bueno que nadie olvidase que es más lo que tienen en común que las polémicas que mantuvieron.
    Pero, para caer en la cuenta de eso, hay que haberlos leído a los dos. Sé que no es su caso, pero sí el de unos cuantos necrologistas de ocasión.

  4. Elena de Goya Says:

    Precioso artículo, Luis. Tus lecturas son vivencias que sabes transmitir con complicidad. Consigues que al lector le tiente leer o releer a Camus. Y eso es mucho.

  5. Abrumada en Brumario Says:

    Sí, es una prosa excelente que responde a una lectura profunda y clarificadora. Me parece un gran artículo.

  6. Ex existencialista Says:

    Entre las muchas cosas paradójicas en apariencia es que Camus, siendo autor de una novela como “El Extranjero” se hubiese desmarcado en el plano teórico del existencialismo.

  7. Jorge Patallo Says:

    Camus y España es un asunto tan importante que está aún por desarrollar, con rigor, en un libro que tendría que escribirse.

  8. Ayalino Says:

    En lo que estoy del todo de acuerdo con usted es que la literatura actual está a años luz de autores como Camus; lo que hay es mercado, sólo eso, aunque no hay que perder la esperanza de que pueda colarse algo que valga la pena.

  9. Feijooniano Says:

    Para la intelectualidá vetustense que estaba matriculada en Filosofía y Letras, Sartre y Camus eran pareja de hecho; es decir, que casi nunca se les citaba por separado. De cómo pronunciaban sus nombres, que nos diga algo Gracia Noriega.

  10. Estupefacta Says:

    Perpleja me quedo leyendo artículos sobre Camus que no tienen en cuenta su defensa de la Repúblca y los republicanos españoles. Su artículo, como me esperaba, es una excepción que agradezco.

  11. Observador Says:

    Estupefacto quedaría D. Albert, si hubiese vivido un poco más para diseccionar propagandas, al ver que los republicanos españoles habían dinamitado la democracia en 1934 y Franco la salvó, orgánicamente al estilo del socialista Mendes France o del laborismo ingles, de la revolución proletaria estalinista que tanto le gustaba a Sartre.
    Buenas y blancas tardes.

  12. Armando Cocaña Says:

    Lo suyo, señor Observador, es tremendo. Camus murió en 1960, y, por tanto, conoció bien lo que fue la 2ª República. Y llamar salvador de la democracia aun general que ganó una guerra con la ayuda de Hitler y Mussolini tiene mérito.
    Rece por nosotros. Por Franco y Hitler no hace falta que lo haga, seguro que están en su cielo.

  13. Balbino Says:

    ¡Cuánto les cuesta a algunos ver la realidad! Mire, Observador, en el siglo XX hubo dos grandes horrores que fueron el nazismo y el estalinismo. Usted sigue teniéndole pánico al último, mientras glorifica el prinero en la persona del dictador Franco. Allá usted, pero, al menos en este mundo, no logrará redimir a su héroe.

  14. Aquiles Says:

    Como alguien dijo aquí, a un intelectual que cuidó rabiosamente de su independencia, los años venideros a su prematura muerte, no sólo no le hubieran gustado, sino que además hubiera seguido estando solo, denunciando en solitario las traiciones que le hubiese tocado ver con su sagacidad.
    Buen artículo el suyo sobre Camus, que demuestra un conocimiento sobre el autor más allá de la urgencia del 50 aniversario de su muerte.

  15. Madame Hazañas Says:

    Un hombre moral en un mundo que no lo era,
    el que dijo lo que nadie quería oír en la arena política y en los salones, que se enfrentó a las ideologías que no tenían en cuenta el contexto humano, el que con austeridad, sensibilidad y voluntad quería hablar por los que no pueden hacerlo, alguien que empezó a pensar desde las palabras y las sensaciones, el que dijo “Lo que me interesa es ser un hombre” y también que “un escritor no puede estar al servicio de los que hacen la Historia. Está al servicio de los que la sufren”. Tremenda orfandad, sí. Pero, fíjese, me recuerda a alguien…

  16. Pilar Says:

    No hay ninguna duda de que Camus fue un hombre excepcional y un escritor extraordinario. Lo que sucede es que el mundo de hoy, tan contrario a sus postulados, no tiene inconveniente en enaltecerlo porque, según creen, al estar muerto, no supone molestia alguna. Y en eso, como en casi todo, se equivocan.

  17. Selene3000 Says:

    Camus, la oveja descarriada, alejada del rebaño.
    Qué bien que lo haya recordado. Hace tiempo que no leo nada de él, este artículo (como otros suyos) me servirá para repescarlo.
    En lo que discrepo un poco con usted, es en decir, que hoy día no hay escritores de esa talla. Quizá todavía no los veamos, pero creo que sí, que se está gestando una buena literatura. Lo que ocurre (pienso) es que el exceso de edición comercial, basado en lecturas faciolonas de distracción de usar y tirar, no nos deja apreciarla.
    Ahí mismo en Asturies y aquí en Barcelona (que es lo que más conozco) hay buenos escritores.
    Ocurre a veces, que en la literatura como en la educación, el resultado suele verse a largo plazo.

  18. Gertrudis de Ablaneda Says:

    Selene tiene razón: es un clásico que resulte difícil captar la buena literatura que en un momento se esté haciendo, al tiempo que es fácil percatarse de la importancia de los clásicos, porque Camus ya es un clásico.
    Dicho lo cual, lo que es cierto por completo es que hoy un autor como Camus no sería ensalzado, ni en Francia, ni en Cataluña, ni en Asturias.
    Y, ante todo y sobre todo, don Luis, su artículo es excelente y, como siempre, alejado de lo fácil.
    Usted está en él, es decir, su lectura de Camus.

  19. Observador Says:

    No tan tremenda sería su estupefacción sobre nuestra república pues creo que no la pudo conocer serenamente en plena Guerra Fria. Ahora estamos conociendo nuevas fuentes, por ejemplo el archivo de Largo Caballero de la Fundación Pablo Iglesias, los archivos de Rusia… De eso surgen nuevos planteamientos que nadie refuta con pruebas fehacientes. Se salen por la tangente como ustedes, Armando y Balbino. Por ejemplo los que digo en mi comentario. Y claro para mi en estos casos los que callan otorgan.
    En cuanto a mi pánico Balbino lea usted, por ejemplo, “El hombre que amaba a los perros” de Leonardo Padura (Tusquets Editores) y ya me contará. Cambie usted “burgues” por “judio” y ya me dirá el origen de la estrategia.
    Para mi las cosas ocurren por algo, por ejemplo que Franco tuviera que contribuir a salvar la legalidad republicana en el 34 y que se levantara en armas en el 36…, ¿había ya legalidad? ¿para qué sirve el ejército?. Buenas preguntas, ¿verdad?. ¿El fin justifica los medios?. Que los justifique, ¿es de demócratas?. Lo que hizo, dijo y escribió, Largo Caballero debe ser interesante, digo yo.
    Buenos días.
    Pdata.: Cuando digo velocidad no digo tocino, ¿me explico?.

  20. Balbino Says:

    Indocto, Observador:
    Camus escribió sobre la Revolución del 34 en Asturias, aquel acontecimiento que toman como coartada tantos ahora como prueba de lo poco demócratas que eran entonces las izquierdas. No eran muy demócratas y no acepataron el resultado electoral del 33. ¿Pero eran demócratas las derechas de entonces en España y en Europa? ¿Pero era demócrata Sanjurjo en su intentona golpista del 32?
    Sí, aparecen libros, de acuerdo. ¿Y esos libros pueden negar que Franco fue un dictador, que la represión de la posguerra resultó brutal y que el caudillo ganó la guerra civil con la ayuda de Hitler y Mussolini?
    Por otra parte, no estaría de más que usted tratase mejor al idioma castellano.
    “Para usted las cosas ocurren por algo”. Oiga, ni Aristóteles argumentaría con más lógica. “¿Para qué sirve el ejército?” En el caso de España, para dar golpes de Estado sanguinarios desde 1824 hasta 1936. Los tiene todos en los libros de historia.
    Mire, Camus mostró hasta su último suspiro, en 1960, su soilidaridad con la República española. Y eso usted no puede cambiarlo.
    Rece por nosotros, reverendo.

  21. Lliteratu Says:

    Rara vez hago dos comentarios sobre un mismo texto. En realidad, tampoco es este caso aunque lo parezca. Sólo diré una cosa, no sobre el artículo, pero sí sobre sus glosadores.
    Me apena que un artículo como éste, de asunto literario y de prosa envidiable les sirva a algunos para hacer elocubraciones políticas.
    Camus defendió la 2ª República, aunque cierto comentarista quiera explicar lo inexplicable. Pero, por encima de todo, fue un gran escritor, y eso a cierto comentarista muy habitual en este blog no parece importarle.
    Mejor estaba, dado el día que hace, cantando “Montañas nevadas”.

  22. Jugo de Unamuno Says:

    La posición crítica de Camus con repecto al comunismo fue certera y valiente. Su rechazo de toda opresión lo sitúa, 50 años después de su muerte, como un intelectual de referencia.

  23. Juanita la Corta Says:

    Totalmente de acuerdo con Lliteratu: Camus no debe servir de pretexto para una discusión política, y, mucho menos, para que alguien que no parece haberlo leído se tome la libertad de afirmar lo que el gran escritor francés tendría que haber pensado.
    Y, aparte de eso, de algún que otro espontáneo que aparece por aquí, el artículo propiamente dicho es muy interesante, porque va más allá de resúmenes.

  24. Sartriano Says:

    Parece que todo el mundo admira a Camus, doña Pilar Rahola incluida. ¡Escribir tanto sobre Camus para no decir nada! ¡Y criticar a Sartre sin haberlo leído!
    Como le dije el otro día, es de agradecer que usted no haya incurrido en eso, su lectura es profunda y no repite tópicos.

  25. Observador Says:

    Muy docto Balbino.
    Si, otra cosa es que se le rompan sus esquemas, las derechas eran demócratas en el 33 pues defendieron la legalidad republicana y para ello emplearon al ejército y a Franco que para eso cobraban. A los hechos me remito.
    Sanjurjo fue quizas el militar que más contribuyó a que viniera la república, un año y poco más antes. Por supuesto que de demócrata muy poco, ¿dije yo que lo fuera, o Franco?. No me consta. Solo dije que salvó a España de la revolución.
    Franco fue ayudado por Hitler y Mussolini, pero él no los ayudó precisamente mucho después.

    Por supuesto que no escribo bien, y lo intento, soy de ciencias y parto con desventaja.

    Si hecha usted la cuenta verá que casi todos los golpes entre 1824 y 1936 fueron dados por los liberales progresistas, los repúblicanos se consideran sus descendientes, no por los moderados. Lo de los carlistas era otro asunto. Hágaselo ver, please.

    Camus cortó relaciones con los comunistas y luego fué, de ser algo, anarquista, de ahí mis dudas sobre su apoyo a la república si llegara a saber lo bien que fueron tratados los anarquistas por las fuerzas “leales” a dicha república, relaciones amorosas con la hija del presidente de Gobierno el 18 de Julio aparte, y que, según ella, dió armas a las masas, muy democrático todo. Ya sabemos que nuestro querido D. Luis no deja pasar una oportunidad sin echar una bolita de alcanfort a su apolillada república, en este caso a cuenta de D. Albert Camus. No creo que el insigne escritor se lo mereciera.

    Buenas noches y hasta otra.

    Pdta.: Un poco de sosiego, lea a los contrarios y hágase preguntas.

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