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De manifiestos y supresiones
Por Luis Arias
Dos acontecimientos lingüísticos de los que tenemos noticia en un mismo día. Uno, el “manifiesto” que encabeza Savater, alertando acerca del supuesto arrinconamiento que sufre el castellano en determinadas autonomías. Dos, la dimisión de Ana Cano del decanato de la Facultad de Filología de la Universidad de Oviedo a resultas de la inesperada decisión que tomó la Junta de la referida Facultad suprimiendo las enseñanzas regladas de asturiano en nuestra Alma máter. Cualquiera de los dos asuntos sería merecedor de un artículo. Sin embargo, quizá no sea inapropiado que se aborden conjuntamente, teniendo en cuenta el llamativo contraste que hay entre ambos. Leer el resto de la entrada »
Sobre «cajas B»
Por Luis Arias
¿Qué sonaba, Dios mío, qué sonaba? Seguro que quienes se reunían en locales ad hoc, allá en los ochenta, para llevar a cabo aquel ritual que recibió el nombre de «pelotazo», no escuchaban en ese momento la voz de Sinatra, aunque acaso ellos mismos se sintiesen extraños, no entre sí, sino ante sí mismos. Aquellos, que años atrás habían hecho sesudos análisis sobre la situación del mundo y de España, se encontraban de repente convertidos en hombres de negocios, en hacedores máximos, nada borgianos, de los panes y los peces crecidos y multiplicados. ¡Claro que conseguían lo imposible, haciéndose ricos rápidamente! ¡Qué milagroso era aquello! ¡Tanto, que a poco que se lo preguntasen no podrían reconocerse en lo que habían sido años atrás! Leer el resto de la entrada »
Candamo
Por Luis Arias
Un día este concejo ocupa su espacio en la información por el protagonismo que tuvo durante la Guerra civil la Sierra del Pedroso, entre el Puente de Peñaflor y Candamo. A la jornada siguiente, LA NUEVA ESPAÑA también se hace eco de esta tierra con la noticia que la Cueva prehistórica de San Román podrá ser visitada de nuevo de forma regulada. Estamos hablando, pues, de una comarca asturiana donde se dan cita la prehistoria y la contemporaneidad. Añádase a ello la belleza del paisaje. Estoy persuadido de que quien ha transitado la ruta entre Grao y Candamo no olvidará nunca el encanto de este recorrido sobre el bajo Nalón a punto de entregarse al mar que es aconsejable hacer en tren. Leer el resto de la entrada »
Confesiones de un bibliófilo
Por Luis Arias
(Si preguntáis por mí. Autobiografía y memorias, de Santiago Riopérez y Milá)
Pocas memorias y autobiografías se hacen merecedoras de poder ser consideradas literatura en lo que a la voluntad de estilo se refiere. Pocas autobiografías y memorias tienen por objeto mostrar vivencias que son tesoros que el autor pretende compartir con sus lectores. Pocas autobiografías y memorias hablan de lo mejor que hubo en un tiempo y un país, con una inequívoca voluntad de enaltecerlo y de reivindicar su interés para una sociedad que desconoce tanto y tanto, no siempre por responsabilidad ajena. El libro que hoy se presenta en el Club de Prensa de LA NUEVA ESPAÑA* se ajusta a todas las singularidades señaladas. Leer el resto de la entrada »
Ministra Aído
Por Luis Arias
Detesto los linchamientos. Son un obsceno espectáculo de matonismo protagonizado comúnmente por pobres diablos que anhelan participar en ellos para desquitarse, así, de su miserable poquedad. Y, como no podía ser de otra forma, de esto se aprovechan quienes menos luces tienen, los más mezquinos. Además, pasado el tiempo, el mero recordatorio de determinados linchamientos públicos pone de relieve la desmesura que había en ellos. Sin ir más lejos, quienes no hemos olvidado la campaña de chistes contra Fernando Morán, al que se trataba poco menos que de imbécil, no perdemos de vista las injusticias que en tales campañas se cometen. No es menos significativo al respecto el común acuerdo mediático que hubo en su momento en torno a Julio Anguita, al que se le tildaba de iluminado, y al que ahora se le reconocen cualidades tan importantes como honestidad y coherencia. Son dos buenas muestras de lo que venimos diciendo. Leer el resto de la entrada »
Cuando mataban a los buenos
Por Luis Arias
Cómo era posible que, en el cine y en las series televisivas que nos llegaban del mismo país, es decir, de Estados Unidos, los buenos siempre alcanzaban su merecido final feliz y, sin embargo, en los últimos años, habían sido asesinados los hermanos Kennedy y Martin Luther King, que, por lo que sabíamos de ellos, cumplían los requisitos para protagonizar películas o series en la que saldrían triunfadores, tras vencer los mayores peligros imaginables? Leer el resto de la entrada »
Grao y cercanías
Por Luis Arias
Que por mayo era, por mayo, cuando podía suponerse que el corte de un carril de la autovía en dirección a Grao, muy cerca del primer acceso a la villa moscona, concluiría pronto. Pero, para pasmo de los más avezados, la cosa sigue igual, y, lo que es más asombroso, rara vez se ven operarios faenando por esos andurriales. Ya se sabe que, ante todo, el sistema nervioso requiere calma, mucha calma. Leer el resto de la entrada »
Desde el país de “tócame Roque”
Por Luis Arias
¡Cuánta tinta en las ediciones impresas de los periódicos! ¡Cuánta palabrería en las tertulias radiofónicas! ¡Cuánta preocupación en todos los conciliábulos! ¡Cuántos consejos no solicitados! ¡Cuántas alucinaciones maltratadoras del idioma en los foros virtuales! Todo ello acerca de la conveniencia o no de que el señor Jiménez Losantos continúe en el estrellato de la emisora episcopal. Claro, la Iglesia somos todos. Ergo, cada parroquiano se siente obligado a opinar al respecto. Y, en este país de «tócame Roque», se diría que todos somos católicos, apostólicos y romanos, pues a todos nos turba el sueño lo que decidan las autoridades episcopales. ¡Qué maravilla, Dios mío, qué maravilla! ¿No garantiza la monárquica Constitución que «nos dimos» en el 78 la libertad que tienen sus ilustrísimas para poseer una emisora de radio y para contratar a quien tengan a bien como estrella de su firmamento sonoro? ¡Qué desmedido afán de aconsejar a quienes se consideran en el deber de tutelar la moral pública y privada de todos nosotros, seamos o no creyentes! ¡Qué debilidad curil más incurable se detecta aquí! Todos somos portadores de moralinas, todos nos consideramos con derecho a señalar caminos, a influir en las decisiones de otros, nos pidan o no nuestra opinión. Lo dicho, sigue siendo éste el país de «tócame Roque». Leer el resto de la entrada »

