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MUÑOZ MOLINA Y EL CALATRAVA

admin (28 de Octubre, 2013)

Dña Elvira Lindo acompañada por el Sr. Caunedo.

Dña Elvira Lindo acompañada por el Sr. Caunedo.

Elvira Lindo, a la sazón compañera sentimental de Muñoz Molina recién galardonado Premio Príncipe de Asturias de las Letras y que lógicamente ha acompañado a su pareja estos días en su periplo asturiano, publica en El País un artículo en el que hace alusión por un lado a lo majestuoso y monumental que tiene el escarabajo creado por Calatrava en Oviedo y que nunca terminaremos de pagar los ovetenses y por el otro al milagro de llenar el aforo del Palacio de Congresos comprendido en él, con 1000 lectores.

Luego rectifica diciendo que en realidad eran lectoras y recuerda lo afirmado por Ian McEwan: “Las novelas sobreviven gracias a la pasión femenina por la psicología humana“, y se pregunta, ¿donde estaban los hombres aficionados a la lectura o los esposos de esas mujeres que fueron protagonistas ineludibles del acto? Bueno, algunos hombres estábamos allí como mi amigo Piquero con el que comparto tertulia de novela negra y yo mismo.

Yo, por cierto, en silla de ruedas y claro, como tengo la convicción de que la cultura si queremos que sirva para cambiar el mundo, debe empezar por defender las expectativas de las minorías, hecho en falta en su artículo y por ende en todos los comentarios y crónicas efectuadas del acto en cuestión, que el Palacio de Congresos no tiene previsto un lugar donde ubicar a los usuarios de silla de ruedas y que al estrado donde se encontraba el escritor y las lectoras representantes de los distintos clubes de lectura que habían de cursar las preguntas, se accede tras salvar seis escalones sin recorrido alternativo accesible. Por lo tanto, la persona que esto escribe y otro usuario de silla de ruedas en este caso lectora, nos vimos obligados a deambular por el pasillo de tránsito que separa la primera fila del estrado mencionado y, en el supuesto de que alguno de nosotros hubiera sido designado para representar a algún club, tendría que haber realizado las preguntas  desde ese pasillo y sufrir con ello un nuevo y claro capítulo de discriminación.

Por lado nuestro pasó todo el mundo incluido el alcalde de la ciudad Sr. Caunedo que sentó en primera fila y también los reporteros gráficos que tomaron imágenes de todo tipo, incluso a nosotros, sin embargo, seguimos siendo invisibles. Está claro que no nos extrañamos ante una discriminación siempre que no seamos nosotros los discriminados. Pues bien, mientras esto siga siendo así, la cultura servirá para muy poco a pesar de los multitudinarios actos con que se promocione.