javierfeito (5 de Febrero, 2009)
AÑO 2005
Lo siento,
mi lamento grita fuerte y lento.
Te he buscado en otros mares pero,
el fuego de mis ojos explorándote
se apaga en la sed de tu desembocadura,
y la ternura de tu mirada desde Guía
conduce mi destino.
Quiero quedarme ciego
en el verdor mutable de tu paisaje,
y lamento haberte encontrado ahora,
¿por qué el destino me apartó de ti
durante tanto tiempo?.
Entre las corrientes del Rompiente
mi boca fluye, hacia la sal
de sus besos tardíos, caducos, apasionados,
húmedos pero perdidos.
Quiero dar un paseo por sus labios,
y posarme sobre ellos,
y en el atardecer de Somos,
me quemo mis ojos mirando el horizonte
de mi vida tardía en esta villa.
Con la esperanza de su abrazo furtivo
aguardo frente a las rocas de la Grúa
donde los enamorados encuentran
los besos de las pasiones perdidas.
Mis caricias se agotan
en los surcos de su cuerpo
y su dulce inquietud
me arrastra hacia ti.
Cuan el serpenteante camino de Xuncu,
recorrí mi trazado con ella,
junto a su calor perdido,
y el balanceo de su cuerpo
imita la danza de la mandolina
sobre sus huesos,
ahora errantes, secos, porosos.
Cariñosa, dulce y suave,
inquietante y aterrada,
me abruma tu sinceridad
y me crucifica la lejanía del largo invierno
sin ti, sin tu presencia,
sin tu olor a norte y ocle.
Has desenclavado la espina de mi corazón
como si siempre hubiera vivido aquí.
Como si nos conociéramos.
Porque si te busco, no te encuentro
y si te sueño no te invento.
javierfeito (5 de Febrero, 2009)
AÑO 2005
No tengo palabras suficientes
para ti y emerge tu recuerdo
en la noche silenciosa frente al muelle.
¡Tierra, tierra!, he tocado la vida con
las yemas de mis dedos,
y, mis manos
sobre los surcos de tu vida
recorrerán, de puntillas, nuestro camino.
Los huecos de mis vidas,
se llenan con el calor de tus gentes,
y la calma de tu vida otoñal
se engarza en mi camino.
Te encuentro pero no te veo,
te siento pero no te tengo,
siempre y jamás te tendré
y entonces te ROBARÉ para mi corazón.
Tan cerca… pero tan distante, Ribesella.
Te busqué entre otros mares,
varios puertos más abajo,
y nos equivocamos, ambos,
por no conocernos.
Nos hemos maltratado en la distancia
y nos amamos ahora …. en silencio.
No te necesito,
ni siquiera te quiero, Ribesella,
sólo te siento cada vez más cerca
como parte de mi existir.
No te pido nada,
sólo quiero quedarme aquí.
No sé donde te has escondido,
no sé porque no pude merecerte antes,
no sé donde no nos cruzamos,
no sé porque debo mentirme.
Todo me lleva hacia ti, Ribesella,
en las cartas marítimas,
pero el mar me devuelve a la
arena, con la ola torpe de
nuevo, mi corazón.
Porque eres Ribesella, como una ola,
eternamente en fuga, indescriptible, inalcanzable.
Como el temor a lo desconocido
y el miedo a conocerte.
Sí, por fin lo he dicho,
No te quiero, no eres un capricho,
sólo te siento desde mis pies
hasta mis oídos.
javierfeito (5 de Febrero, 2009)
POESIA GANADORA
I CERTAMEN DE POESÍA “LA FONTE DEL CAI” Ribesella 2005
Aquí contigo, Ribesella, me siento:
pirata, marinero, intrépido,
aturdido, padre, amante, amigo,
y compañero.
Te deseo desde la distancia
y te saboreo en el aire norteño,
te cuido en mi cabeza
y te siento entre mis manos y las suyas,
en la arena recogida de tus playas.
Me pierdo durante horas, en la eternidad
de tus olas rompiendo sobre la cetárea,
para fundirme en el perfil de tu horizonte.
Intento recordarte en mis sueños,
y no descubrirte en otras villas,
intento no olvidarte para no partir de tu presencia,
hacia los muros de mi ciudad, muerta de soledad.
Volveré a decirme,
ojalá tuviera dos vidas,
para poder vivir una entera en Ribadesella.
Y tuviera palabras nuevas, sólo para expresarlo.
Aquí Ribadesella,
sólo estoy dispuesto ahora a llegar contigo
hasta donde se junten las líneas paralelas.
Ojalá, mis ojos al mirarte te dijeran
lo que mis palabras no saben.
No pidas permiso para vivir.
Eres vida,
más mi meta es ser feliz aquí,
y nadie me advirtió
de lo cerca que estabas.
Como el primer día que la besé en Santa Marina,
me sorprendes
igual que si fuera el último que te viera.
Mis pies desnudos se entregan a
tus paseos eternos por la playa.
Estoy rodeado de tu presencia.
Y lo reconozco, sin ti…
mi cauce agota su surco.