Bangladesh y los pozos de agua contaminados
javierfeito (11 de Septiembre, 2009)
Bangladesh, un país ubicado en el sur de Asia, con una población aproximada de 155 millones de habitantes, es el 7º país más poblado de la tierra y tiene una superficie 3,5 veces inferior a la de España, una densidad de población de unos 1.147 hab/km² (doce veces superior a la de nuestro país), siendo la densidad poblacional en España de 92,4 hab/km². Bangladesh se independizó de Pakistán en 1971 (aunque por el medio estén países como India y Nepal) y su PIB está entre los primeros 50 países del mundo. Datos que han sido extraídos de wikipedia.
No sé si por suerte o por desgracia, nunca he estado en ese país, pero lo que sí es una desgracia es que tras años bebiendo de los miles de pozos de agua que construyera UNICEF, ahora se sepa que en los años noventa (hace casi veinte años) descubrieron que los pozos estaban contaminados por arsénico, porque nadie midió los niveles de este veneno en el agua que consumía la población. Es increíble que una iniciativa tan loable haya llegado al punto en que se encuentra. Cito las palabras textuales que al respecto se publicaron, hace apenas un mes, en un diario nacional: “Es una catástrofe tan grande y tan devastadora que hace parecer a Chernóbil como un pic-nic de escuela de domingo”, ha repetido Richard Wilson, un especialista de Harvard que durante años ha estudiado también los efectos radioactivos en la ciudad de Ucrania.
Con las mejores intenciones de la cooperación internacional y no sin grandes inversiones construyeron miles de pozos de agua para que la población se pudiera abastecer y no siguiera consumiendo agua de superficie, que causaba anualmente cientos de miles de muertes, sobre todo en la población infantil. Ahora, causado por el consumo de agua con altos porcentajes de arsénico, están siendo envenenadas más de diez millones de personas. Y la respuesta a la pregunta del porqué es sencilla, nunca se hicieron controles de calidad de agua en los pozos para consumo humano y riego de las cosechas. El arsénico matará progresivamente por cáncer o infartos a una parte de la población, los más pobres y desfavorecidos (consumidores reales) serán los primeros en notar los efectos, contaminará las cosechas y el proceso de envenenamiento seguirá por cauces incontrolados.
Y mientras nosotros seguiremos preguntándonos ¿cómo es posible que no midieran el nivel de contaminación de estas tierras?. Bangladesh, concentra arsénico hasta en un 60% de su territorio total, más que ningún otro país del mundo, y acepta para el consumo un contenido de arsénico de 50 partes por billón (ppb), una cantidad cinco veces más alta de la que recomienda la OMS en el agua para beber.
Una vez más estamos ante una catástrofe humana cuyas dimensiones son incalculables e inimaginables, pero a pesar de todo en los medios de comunicación parece que no es nada. Desde luego el tratamiento de la información es lo más sesgado que conocemos, se publica lo que es noticiable y como diez millones de vidas en Bangladesh, no lo son, entonces nadie se hace eco.
Sigo pensando en el mundo que nos ha tocado vivir y siento alegría por poder vivirlo, pero estos hechos me descolocan de nuevo y me hacer reflexionar sobre la ponderación que hacemos de las vidas humanas.

Lamentablemente es un problema de marketing… si vendes bien tu desgracia te salen “solidari@s” por todos lados. si no consigues la atención de los medios… estas acabad@. Triste pero cierto ¿Acaso pensamos que ya se ha resuelto todo dónde hubo aquel tsunami tan brutal? Os planteo un reto. Preguntar por ahí el lugar de semejante catástrofe…
me pare mal la contaminacion