El silencio
javierfeito (3 de Septiembre, 2009)
Por Javier J. Feito
Hacer acopio de más silencio sigue siendo mi gran asignatura pendiente en la vida. Algunas personas que me aprecian suelen decirme que me calle ante determinados acontecimientos, otros en cambio me animan a que opine, unos pocos amigos me catalogaron como incorregible hace tiempo y desistieron y otros, por el contrario, ni siquiera intentaron corregirme. Sin embargo, es curioso que todas estas personas me conozcan más o menos bien y paradójicamente unos callen y otros opinen habitualmente.
Si fuera capaz de callarme ahora mismo ya no escribiría más y tampoco hablaría tanto (a veces me pasa, quizá más de las debidas). De lo contrario no diría lo que pienso y “caería mejor”, sería más sumiso en determinados momentos y no expresaría mi opinión ante injusticias como: los abusos de poder, la prepotencia administrativa y personal, el maltrato y el desprecio por los demás y su trabajo, la vejación, lo que objetivamente está mal, el nefasto servicio público a los demás, etcétera (al menos las conductas que me tocan de cerca y conozco lo suficiente para opinar sobre ellas).
Si pudiera o supiera callar, muchas veces sería más feliz y tendría menos problemas añadidos. Si hiciera caso a Séneca, cuando incita a pesar las opiniones y no a contarlas, entonces no escribiría este blog y tendría menos problemas.
Con todo ello, evitaría los momentos poco afortunados en los que tengo que leer comentarios a mis artículos u opiniones, en los que se falta al respeto e incluso se insulta impunemente, se tergiversan las palabras o se me atribuyen frases no escritas por mí, todos ellos comentarios de personas escondidas cobardemente detrás de direcciones de correo electrónico falsas, son las ventajas de internet, para poder hacer alardes de valentía en vidas pobres de pensamientos.
Un historiador griego llamado Diógenes Laercio dijo: “Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”.
Es que decir lo que se piensa suele ser lo peor que podemos hacer, ya lo decía, al parecer, Voltaire cuando afirmaba que: “Si quieres ser desagradable, sólo tienes que decir lo que piensas”. Esa frase que escribí en mi carpeta de BUP hace más de veinte años, me acompaña desde entonces y algunas veces, las menos, me ayuda a callarme.
Con el silencio en nuestros labios somos capaces de captar todos los matices de las palabras ajenas, el silencio nos da paz y sosiego, nos permite pensar y reflexionar, trabajar y escribir, y por eso el silencio es oro, no se paga con nada, no tiene precio. Y quien lo sabe mantener a tiempo y por tiempo, demuestra inteligencia y aplomo, acciones pensadas y meditadas y sobre todo no tiene que defenderse de nada, porque nada ha dicho.
Tengo un gran amigo, y que por suerte para mí, cada día lo es más, que me dice que aprenda a estar en silencio aunque tenga opinión ante determinados hechos, que no entre en ciertos debates, porque él dice las cosas a quien quiere, cuando quiere y como quiere y que lo que hace en la vida sólo él tiene claro por qué y para qué lo hace y por lo tanto no tiene que justificarse ante nadie. De hecho varios de sus problemas en la vida, han sido siempre por decir la verdad, como consecuencia, opta por callarse.
El silencio encierra y guarda para uno mismo, lo que decimos pero sobre todo lo que no decimos, en el silencio dejamos los posos de la envidia, otros opinan sobre ti y tú mantienes silencio.
Y yo sin embargo no aprendo a callarme en más ocasiones, ¡tremendo error en mi vida!, porque dice más un silencio a tiempo que una palabra a destiempo. Como colofón de este artículo hago acopio de varias citas, de autores renombrados, sobre la verdad, en cada cual está decir la verdad o callarse, espero no tener que pagar el canon de la SGAE.
Antonio Machado: ¿Dijiste media verdad? Dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad.
Nicolas Boileau-Despréaux: Lo verdadero puede a veces no ser verosímil.
Voltaire: No hay verdad que no haya sido perseguida al nacer.
Tagore: Los hechos son muchos, pero la verdad es una.
Quevedo: No se debe mostrar la verdad desnuda, sino en camisa.
Charles-Maurice Talleyrand Périgord: Hay una cosa más terrible que la calumnia: La verdad.
E. Jardiel Poncela: La verdad se parece mucho a la falta de imaginación.
Rousseau: Al salir de ciertas bocas, la misma verdad tiene mal olor.
Aunque no es menos cierto que “una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento.” Por eso silencio.

S´´olo con gente como t´´u el mundo ha avanzado, caminado hacia adelant;, mejorado en definitiva, s´´olo con gente que dice lo que piensa y es consecuente con ello somos menos esclavos, m´´as libres. S´´olo con gente como tu mejoramos como personas. A gente como tu debemos mucho de lo que tenemos ahora a pesar de no ser tan bueno como deber´´ia
Adelante!! sigue siendo as´´i
(silencio)…
(silencio)…
(silencio)…
Maldita sea… No se mantenerme con la boca cerrada… Tranquilo podría ser otra Pandemia