Cuatro millones y medio de parados

javierfeito (24 de Septiembre, 2009)

Por Javier J. Feito

Hace poco más de un año entrevistaban a Zapatero y decía: “es opinable si hay crisis” y yo escribía un artículo publicado en este periódico el 29 de julio de 2008, en el que afirmaba que efectivamente era opinable, dependiendo de a quien le preguntaras por ello. No era más que una forma de jugar con las palabras y decir claramente que el presidente español, simplemente mentía u ocultaba la verdad de la que era sabedor, como lo hace habitualmente. La crisis se palpaba en los hogares, en los restaurantes, en las empresas, en los bancos, en toda la vida en general y en particular en España.

Era para el presidente español otra evasiva habitual en su discurso, un discurso caduco y lleno de mentiras, huidizo, desproporcionado y que objetivamente, ni él mismo se lo creía. Por lo tanto mentía a manos llenas.

Ahora el Sr. Areces (Tini, pa los amigos), se sube al carro de Zapatero y hace alarde constantemente y sin titubeos, la última vez diciendo en un programa de la SER, que: “Asturias está mejor preparada que el resto de comunidades autónomas para salir de la crisis”. Ante tan atrevida afirmación una periodista no duda en decirle, a micrófono abierto, que les adopten a todos para quedarse en Asturias. Pues no poco con esto, quince días después, ayer y hoy, sigue afirmando tozudamente en la Junta General de Principado que estamos saliendo de la crisis. Yo imagino que se refiere a la crisis interna de su propio partido, o sea, lo que quiere decir es: “el PSOE asturiano y el español, están saliendo de la crisis de partido, sufrida como consecuencia de las improvisaciones de Zapatero”, si es así, entonces quizá nos lo podamos creer, pero tampoco nos interesa.

Lo que realmente le interesa a la gente es que sepan atajar un desempleo que llega a los cuatro millones y medio de personas, con una tasa de paro creciente que en breve llegará al 20% de la población española, con una situación incrementada paulatinamente de familias sin ingresos, de aumento de la economía sumergida y de los impuestos (por si no fuera ya poca la presión fiscal a los asalariados y empresarios), con unas arcas del estado que vacían a manos llenas para ayudar a los bancos e incentivar los préstamos personales e hipotecarios; y por el contrario los bancos (para darte los préstamos solicitados) te piden firmar una permanencia de por vida con ellos a través de la contratación de: seguros de vida, seguros de hogar, tarjetas de crédito con un consumo mínimo, planes de pensiones, domiciliaciones bancarias, etcétera), para darte en préstamo el dinero que el Estado español les subvencionó, ¡A saber en qué manos cae!.

Lo que interesa es que los gobiernos sepan amortiguar los efectos de esta crisis económica que durará mucho más tiempo de lo que los gobernantes dicen en los foros, la recuperación no vendrá de una voluntad política común, sino de una voluntad empresarial, que son quienes tienen el poder en la provisión o no de puestos de trabajo. Las empresas existen para ganar dinero los empresarios y sus accionistas, y no para hacer obras sociales, para eso ya están las obras sociales de las cajas de ahorros. Los empresarios no crean sus holdings para perder dinero sino para amasar más fortuna.

Por eso, puedo pedirles a nuestro políticos que por favor no engañen a la gente de a pie, porque habrá quien les crea y vivirá con la esperanza de que la recuperación está próxima, lo que representa una falacia cruel para quien día a día tiene la ilusión de encontrar un trabajo digno.

A otros les da igual la crisis, porque lo importante es vivir el momento.

Cerramos por calor hasta septiembre

Cerramos por calor hasta septiembre

Mentira y cobardía

javierfeito (16 de Septiembre, 2009)

Siempre he postulado que la condición humana y la “calidad” de las personas se miden en las situaciones extremas que van aconteciendo en la vida y el ser capaz de solventarlas y superarlas, es a la vez un instinto de supervivencia que permite una adaptación a los nuevos acontecimientos. Se conoce a las personas cuando en el devenir de la vida acontecen sucesos realmente importantes y si éstos son desagradables y catastróficos, no hay mejor medio, ni mejor vara de medida para quienes nos rodean.

En muchas ocasiones, ante sucesos embarazosos o difíciles de resolver, de repente, los móviles dejan de sonar, las peticiones de ayuda que antes eran habituales, cesan, aquellos que habitualmente os vanagloriaban y ponderaban dejan de hacerlo, todas las virtudes se convierten en defectos, quienes decían apoyaros callan (por disciplina de partido, miedo a perder su silloncito o por pura hipocresía y cobardía) y si el poder político os prejuzga como presuntos culpables, ellos se unen al poder para prejuzgaros y hacer honor a la sumisión más despreciable que puede haber en un sistema democrático.

El servilismo, que no servir, siempre ha sido uno de los signos más mezquinos que conozco en los seres humanos. Ese servilismo de inclinación al César, el que está fundamentado y sustentado en el “miedo a”, “no vaya a ser que”, “el jefe manda”, “donde hay patrón no manda marinero”, esos métodos del franquismo (cuando os esperaban para notificaros a la puerta de casa o del trabajo), éstas y otras son las acciones y métodos de conducta más despreciables que podemos encontrar en las personas.

Pero ¿qué me dicen de los que, además, se alegran de las desgracias ajenas?, ¿qué me dicen de estar eufórico de alegría porque a un compañero le va pésimamente y lo echan del trabajo, por ejemplo?.

Quien se alegra del mal ajeno, mal merecería. Quien participa de la desgracia del otro, poca conciencia sana tiene y muy baja catadura moral.

Hay algunas actitudes que personalmente no consiento, en las que mi cuerpo y receptores sensitivos responden frontalmente porque no están preparados para tolerar y menos en esta sociedad que se hace llamar “civilizada”. Y no son otras que la mentira, la traición y la cobardía. Salvando los pecados capitales. Porque quien es capaz de mentir, también traiciona a los suyos y quien es capaz de traicionar es un cobarde.

¡Qué malo es el miedo! y peor aún aliarse a él, porque si vives con miedo, no vivirás, sólo tendrás miedo y nunca podrás actuar libremente. Las adversidades o se vencen o te vencen, no más. Tenerlas por aliadas es la peor compañía.

Bangladesh y los pozos de agua contaminados

javierfeito (11 de Septiembre, 2009)

Bangladesh, un país ubicado en el sur de Asia, con una población aproximada de 155 millones de habitantes, es el 7º país más poblado de la tierra y tiene una superficie 3,5 veces inferior a la de España, una densidad de población de unos 1.147 hab/km² (doce veces superior a la de nuestro país), siendo la densidad poblacional en España de 92,4 hab/km². Bangladesh se independizó de Pakistán en 1971 (aunque por el medio estén países como India y Nepal) y su PIB está entre los primeros 50 países del mundo. Datos que han sido extraídos de wikipedia.

No sé si por suerte o por desgracia, nunca he estado en ese país, pero lo que sí es una desgracia es que tras años bebiendo de los miles de pozos de agua que construyera UNICEF, ahora se sepa que en los años noventa (hace casi veinte años) descubrieron que los pozos estaban contaminados por arsénico, porque nadie midió los niveles de este veneno en el agua que consumía la población. Es increíble que una iniciativa tan loable haya llegado al punto en que se encuentra. Cito las palabras textuales que al respecto se publicaron, hace apenas un mes, en un diario nacional: “Es una catástrofe tan grande y tan devastadora que hace parecer a Chernóbil como un pic-nic de escuela de domingo”, ha repetido Richard Wilson, un especialista de Harvard que durante años ha estudiado también los efectos radioactivos en la ciudad de Ucrania.

Con las mejores intenciones de la cooperación internacional y no sin grandes inversiones construyeron miles de pozos de agua para que la población se pudiera abastecer y no siguiera consumiendo agua de superficie, que causaba anualmente cientos de miles de muertes, sobre todo en la población infantil. Ahora, causado por el consumo de agua con altos porcentajes de arsénico, están siendo envenenadas más de diez millones de personas. Y la respuesta a la pregunta del porqué es sencilla, nunca se hicieron controles de calidad de agua en los pozos para consumo humano y riego de las cosechas. El arsénico matará progresivamente por cáncer o infartos a una parte de la población, los más pobres y desfavorecidos (consumidores reales) serán los primeros en notar los efectos, contaminará las cosechas y el proceso de envenenamiento seguirá por cauces incontrolados.

Y mientras nosotros seguiremos preguntándonos ¿cómo es posible que no midieran el nivel de contaminación de estas tierras?. Bangladesh, concentra arsénico hasta en un 60% de su territorio total, más que ningún otro país del mundo, y acepta para el consumo un contenido de arsénico de 50 partes por billón (ppb), una cantidad cinco veces más alta de la que recomienda la OMS en el agua para beber.

Una vez más estamos ante una catástrofe humana cuyas dimensiones son incalculables e inimaginables, pero a pesar de todo en los medios de comunicación parece que no es nada. Desde luego el tratamiento de la información es lo más sesgado que conocemos, se publica lo que es noticiable y como diez millones de vidas en Bangladesh, no lo son, entonces nadie se hace eco.

Sigo pensando en el mundo que nos ha tocado vivir y siento alegría por poder vivirlo, pero estos hechos me descolocan de nuevo y me hacer reflexionar sobre la ponderación que hacemos de las vidas humanas.

El silencio

javierfeito (3 de Septiembre, 2009)

Por Javier J. Feito

Hacer acopio de más silencio sigue siendo mi gran asignatura pendiente en la vida. Algunas personas que me aprecian suelen decirme que me calle ante determinados acontecimientos, otros en cambio me animan a que opine, unos pocos amigos me catalogaron como incorregible hace tiempo y desistieron y otros, por el contrario, ni siquiera intentaron corregirme. Sin embargo, es curioso que todas estas personas me conozcan más o menos bien y paradójicamente unos callen y otros opinen habitualmente.

Si fuera capaz de callarme ahora mismo ya no escribiría más y tampoco hablaría tanto (a veces me pasa, quizá más de las debidas). De lo contrario no diría lo que pienso y “caería mejor”, sería más sumiso en determinados momentos y no expresaría mi opinión ante injusticias como: los abusos de poder, la prepotencia administrativa y personal, el maltrato y el desprecio por los demás y su trabajo, la vejación, lo que objetivamente está mal, el nefasto servicio público a los demás, etcétera (al menos las conductas que me tocan de cerca y conozco lo suficiente para opinar sobre ellas).

Si pudiera o supiera callar, muchas veces sería más feliz y tendría menos problemas añadidos. Si hiciera caso a Séneca, cuando incita a pesar las opiniones y no a contarlas, entonces no escribiría este blog y tendría menos problemas.

Con todo ello, evitaría los momentos poco afortunados en los que tengo que leer comentarios a mis artículos u opiniones, en los que se falta al respeto e incluso se insulta impunemente, se tergiversan las palabras o se me atribuyen frases no escritas por mí, todos ellos comentarios de personas escondidas cobardemente detrás de direcciones de correo electrónico falsas, son las ventajas de internet, para poder hacer alardes de valentía en vidas pobres de pensamientos.

Un historiador griego llamado Diógenes Laercio dijo: “Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”.

Es que decir lo que se piensa suele ser lo peor que podemos hacer, ya lo decía, al parecer, Voltaire cuando afirmaba que: “Si quieres ser desagradable, sólo tienes que decir lo que piensas”. Esa frase que escribí en mi carpeta de BUP hace más de veinte años, me acompaña desde entonces y algunas veces, las menos, me ayuda a callarme.

Con el silencio en nuestros labios somos capaces de captar todos los matices de las palabras ajenas, el silencio nos da paz y sosiego, nos permite pensar y reflexionar, trabajar y escribir, y por eso el silencio es oro, no se paga con nada, no tiene precio. Y quien lo sabe mantener a tiempo y por tiempo, demuestra inteligencia y aplomo, acciones pensadas y meditadas y sobre todo no tiene que defenderse de nada, porque nada ha dicho.

Tengo un gran amigo, y que por suerte para mí, cada día lo es más, que me dice que aprenda a estar en silencio aunque tenga opinión ante determinados hechos, que no entre en ciertos debates, porque él dice las cosas a quien quiere, cuando quiere y como quiere y que lo que hace en la vida sólo él tiene claro por qué y para qué lo hace y por lo tanto no tiene que justificarse ante nadie. De hecho varios de sus problemas en la vida, han sido siempre por decir la verdad, como consecuencia, opta por callarse.

El silencio encierra y guarda para uno mismo, lo que decimos pero sobre todo lo que no decimos, en el silencio dejamos los posos de la envidia, otros opinan sobre ti y tú mantienes silencio.

Y yo sin embargo no aprendo a callarme en más ocasiones, ¡tremendo error en mi vida!, porque dice más un silencio a tiempo que una palabra a destiempo. Como colofón de este artículo hago acopio de varias citas, de autores renombrados, sobre la verdad, en cada cual está decir la verdad o callarse, espero no tener que pagar el canon de la SGAE.
Antonio Machado: ¿Dijiste media verdad? Dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad.
Nicolas Boileau-Despréaux: Lo verdadero puede a veces no ser verosímil.
Voltaire: No hay verdad que no haya sido perseguida al nacer.
Tagore: Los hechos son muchos, pero la verdad es una.
Quevedo: No se debe mostrar la verdad desnuda, sino en camisa.
Charles-Maurice Talleyrand Périgord: Hay una cosa más terrible que la calumnia: La verdad.
E. Jardiel Poncela: La verdad se parece mucho a la falta de imaginación.
Rousseau: Al salir de ciertas bocas, la misma verdad tiene mal olor.
Aunque no es menos cierto que “una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento.” Por eso silencio.