javierfeito (3 de Abril, 2009)
Hace unos días un adolescente alemán de 17 años, aparentemente normal y sin problemas familiares, mata a tiros a 15 chavales y profesores que estaban en su clase, al parecer el asesino tenía todo un arsenal en su casa. Y esta historia que acaba con la vida de 16 personas (él mismo incluido) nos obliga a reflexionar sobre la necesidad de replantear los métodos de enseñanza o la propia enseñanza en sí misma, el control de los hijos y el hablar en familia de las cosas mundanas y de las importantes. Ya no hablamos apenas de sentimientos ni sensaciones, los padres no conocen a sus hijos y sin embargo el oficio de padres es el más difícil y para el único que nadie te prepara.
Yo me pregunto ¿qué puede pasarle por la cabeza a un chaval para coger las armas y munición, aprender su manejo, llegar al colegio armando, disparar en las clase, matarlos y huir?. ¿Dónde guardaban los padres las armas para que pudiera cogerlas sin más? ¿o las compró él?, si las compró ¿cómo obtuvo el dinero para comprarlas y cómo se le suministran las armas?, ¿quién es el proveedor y que acreditación pidió para su entrega?, ¿dónde se entrena para disparar?. Parece que el chaval estaba rememorando un videojuego de esos en los que entras en habitaciones y disparas a todo lo que se mueve, te suman puntos por muertes conseguidas. Juegos legales para todas las edades, en los que se mata a cambio de puntos.
En Helsinki en 2007 y 2008, 20 personas fueron asesinadas por jóvenes simulando videojuegos, en EEUU cada dos por tres tenemos escenas parecidas en las que jóvenes realizan matanzas de escolares o universitarios. Y me sigo preguntado de que sirve todo el sistema educativo si no es capaz de predecir estas masacres estudiadas.
Desde hace pocos años están en debate y de moda las agresiones a profesores por parte de alumnos (sin extrañarme nada, porque la indefensión del docente dentro del aula es abismal y cada vez mayor). El siguiente paso es denunciar impunemente al profesorado por pederastas y tocamientos obscenos. Ahora puede ser el momento de plantear la necesidad de lo que se enseña, como se enseña, porqué se enseña, para qué, cuándo.
javierfeito (1 de Abril, 2009)
Javier J. Feito
El pasado martes asistí en Gijón a una interesante Jornada sobre la Ley Concursal y las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) que organizó la Fundación Observatorio Económico del Deporte, excelentemente comandada por el profesor Plácido Rodríguez y no pregunté nada, cosa poco creíble en mí. El caso es que estaba reflexionando sobre el deporte profesional y la vida cotidiana, mientras los ponentes disertaban sobre las bondades o no de la Ley Concursal para las SAD, desde un punto de vista económico y del derecho deportivo. Hubo conferencias sobre la competencia o no de los juzgados de lo mercantil en los descensos de categoría de los clubes profesionales, sobre las incidencias en los contratos de los jugadores, el convenio colectivo de 2008, las responsabilidades patrimoniales y societarias de los administradores de las SAD, la situación económica de las SAD del fútbol español, un poco de todo.
Pero sobre mi cabeza giraba un pensamiento del sinsentido en algunos aspectos que intentaré escribir a través de ejemplos. Si una sociedad anónima no paga a sus empleados y acreedores comete infracciones de las leyes y los dueños de esas sociedades deben responder, si no pagas tu cuota de abonado a una TV privada te cortan la señal, si no pagas el pan no te lo dan, si no pagas la luz te la cortan y si no pagas la entrada al cine no entras. Obviedades que cualquiera entiende, gastos e ingresos son un balance lógico para determinar la viabilidad y fiabilidad de una empresa cualquiera, no puedes gastar más de lo que ingresas y si lo haces te endeudas, por lo que necesitas crédito o avales para los préstamos que pidas.
Pero las SAD son diferentes en todo, si no pagan a Hacienda o a la Seguridad Social (SS) nadie responde, por algo parecido embargaron a Ruíz Mateos, si roban o engañan no les meten presos como a Mario Conde, el caso es que sin entrar en el fondo de las cuestiones técnicas y jurídicas, las SAD gastan lo que no tienen y deben a terceros lo que a ninguna otra empresa le estaría permitido y eso sucede en ejercicios económicos sucesivos (liga tras liga) y lo hacen impunemente y con el paraguas de la permisividad del Consejo Superior de Deportes (CSD), que no quiere entrar en esos fangosos caminos, caleyes pa les que necesiten madreñes que nun tienen y lo mismo digo de Hacienda o la SS, o la Inspección de Trabajo. Abrir un expediente a una SAD no es restable electoralmente (la masa social de la SAD empuja demasiado) y tampoco lo es para el político que le toque bregar con ellas y la Liga de Fútbol Profesional (LFP), a ejercicios económicos falseados, ojos ciegos, como ven el rasero de medida no es el mismo que para cualquier empresa normal (encima sus deudas se pagan con los impuestos de todos los contribuyentes). Que este año pierdo mucho y no pago porque no vendo, digo que el local del negocio vale tanto y compenso el activo y el pasivo, o sea miento. Que es lo que hacen las SAD a ojos de cualquier empresario español.
¿Qué podemos esperar de un país en el que más del 40% del dinero que se mueve en el mundo del deporte es en B y encima es conocido?, donde ese 40% responde a que quienes ejercen labores técnicas no tienen ningún tipo de titulación deportiva, donde por ejemplo en el fútbol (salvo en los contratos profesionales de 1ª, 2ª y algunos de 2ª B), casi todo es dinero B, donde nadie cotiza a la SS y por lo tanto tampoco paga sus impuestos y el empleador no responde por los supuestos trabajadores. Un país donde existen entrenadores de fútbol que se ven abocados a no tener contrato firmado como tales entrenadores sino que son incluidos en las nóminas de las empresas del presidente de turno (construcción, limpieza, asesorías), lo que sea menos cotizar como entrenadores.
Me parece muy bien que se promocione el deporte a edades tempranas como fuente de salud para todos, pero no a costa de personas sin formación (como pasa en la mayoría de los deportes) y menos al margen de las cotizaciones al Régimen de la Seguridad Social. Parece que no pasa nada, hasta que pase algún día. ¿Quién responde de un grupo de chavales cuando van a competir o entrenar?, ¿el entrenador que no tiene contrato?, en el mejor de los casos se firman “contratos federativos” y éstos están exentos de tributo al fisco y eso se agrava cuando hablamos de categorías importantes, donde se mueven presupuestos considerables, prefiero dejarlo aquí. Quien quiera oír que oiga, quien quiera actuar que actúe, no será porque no se sepa. Mientras tanto las SAD seguirán pidiendo una ley concursal para no pagar a sus empleados, jugadores y técnicos y de ese modo seguir en la categoría X, a costa de los presupuestos municipales y de comunidades autónomas.