Activar el futuro

Por Jaime Luis Martín (30 de diciembre, 2010)

El año que termina no ha sido bueno para la cultura. El anuncio por parte de la mayoría de las administraciones publicas de bajar los presupuestos culturales y la situación gélida o ya con claros signo de hipotermia en la que se encuentran gran parte de los museos y centros culturales resulta realmente preocupante. Daniel Castillejo reflexionaba en un reciente artículo titulado «Cultura o barbarie» sobre la crisis económica y como afecta al mundo del arte en particular y a la cultura en general que, a pesar de ser un sector que aporta el 3,07 del PIB superior al energético (2,56) está sufriendo con enorme virulencia el impacto de las políticas extremistas del mercado que arrasan con todo, entre otros motivos porque todavía se considera la cultura un adorno, una nada, humo, algo prescindible cuando se produce el primer revés económico.

El artículo se hace eco de los anunciados cierres de la Fundación José Guerrero y Chillida Leku y los golpes mortales que están recibiendo numerosas galerías, revistas y pequeños museos, además de actores y agentes culturales que trabajan en condiciones cada vez más precarias. «La pérdida de musculatura de la cultura -escribe Castillejo- nos acerca al extrañamiento del Tiempo Histórico y a la ausencia de conciencia histórica» y nos aproxima peligrosamente a la barbarie. El texto nos sitúa ante una realidad que deja poco espacio para el optimismo y se extiende como un desierto cubriendo de arena y olvido los sueños, idealismos y utopías. Va calando, sin que exista el paraguas de una alternativa, la idea de un pensamiento único que se empeña en la desregulación del mercado para realizar, como a principios del siglo XX, las mayores atrocidades con total impunidad.

Y aunque, ciertamente, la comarca avilesina mantiene una presencia cultural que deberá ser impulsada por las infraestructuras en construcción, que estarán plenamente operativas el próximo año, no cabe duda de que la crisis afectará a su gestión. En todo caso, en el año que ya termina, en la Casa municipal de Cultura de Avilés, que apuesta por valores emergentes, han destacado las exposiciones de María Castellanos, Manu Griñón, la Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias, Valle Baranda y Víctor Garrido. En el Centro Municipal de Arte y Exposiciones (CMAE) cabe mencionar la didáctica muestra dedicada a la alfarería femenina, la obra gráfica de Salvador Dalí y el siempre polémico Takashi Murakami. En la galería Octógono tuvieron interés las exposiciones de Benjamín Menéndez, Julio Cuadrado, Jesús Ángel y Jaime Rodríguez. En la galería Amaga destacaron las propuestas pictóricas de Ana Fuente, Rielo y Ramón Rodríguez. En la sala Cajastur ha sobresalido el XLI Certamen Nacional de Arte de Luarca, recayendo el premio del Ayuntamiento de Valdés en María Braña y el premio Cajastur en Jacobo de la Peña «Israel».

Por otra parte señalar la presencia de Carlos Coronas en la muestra «Fiat Lux. Creación e iluminación» en el MACUF, Rebeca Menéndez en la galería Espacio Líquido, Nacho Suárez en la Sala Borrón, Cristina Cuesta en la galería Gema Llamazares y Juan Fernández en la galería Guillermina Caicoya, Blanca Prendes y Daniel Romero en la muestra Arenas Movedizas que tuvo lugar en las antiguas cocinas de Laboral Ciudad de la Cultura, en cuyo Centro de Arte se pudieron ver dos de la mejores exposiciones organizadas en Asturias, «Pasajes. Viaje por el híper-espacio» y «Feedforward. El ángel de la Historia» sobre la que planeaba la visión, tan actual, de Walter Benjamin, de un pasado en ruinas a causa de los dominadores y un futuro atormentado y sin historia política. Ante este panorama solo puedo esperar que el año 2011 nos traiga menos conformismo y nuevas estrategias para activar culturalmente el futuro.

Categoría: General | Comentarios(0) | diciembre 2010 |

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