Deambular por el hiperespacio

Por Jaime Luis Martín (9 de Diciembre, 2010)

Pasajes. Viajes por el híper-espacio
Laboral Centro de Arte y Creación industrial
Hasta el 23 de Febrero

La presentación en Gijón de una selección de obras pertenecientes a la colección Thyssen-Bornemisza Art Contemporany (T-B A21), propiedad de Francesca von Habsburg, hija del barón de Thyssen, supone un acontecimiento artístico de primer orden, tanto por la cuidada elección de artistas y de piezas como por la concepción de la muestra: llevar al espectador a una experiencia diferente, un experimento visual que lo transforme, mientras divaga por un paisaje tanto mental como físico. En este sentido, los comisarios -Daniela Zyman y Benjamin Weil- han sabido articular un discurso que piensa el arte como un pasaje a una nueva dimensión, cuestionando las cualidades de permanencia, continuidad o estabilidad del espacio. Vivimos en una realidad cambiante e impredecible, en la que se mezcla lo real y lo virtual, de una enorme complejidad, que cada vez más difícil cartografiar y en la que resulta, prácticamente, imposible ubicarnos. La exposición fomenta un diálogo entre la arquitectura del centro de arte y las obras, y «no ofrece -según señala la comisaria- un montaje jerárquico, ni una posición desde la que abarcarlo todo, ni un itinerario ideal, es más bien una invitación a la exploración errante, a la investigación calidoscópica».

El recorrido por la muestra se inicia con unas enormes esculturas de luz que evocan las columnas de los templos griegos de Cerith Wyn Evans, para, posteriormente, adentrarnos en las piezas de Jeppe Hein y Olafur Eliasson que reclaman la participación del espectador, mediante una bola que rueda sin rumbo presentando nuevas imágenes del espacio o mediante un juego de luces que, al pasar por delante, proyectan sobre una pared blanca sombras coloreadas. En esta vagar sin rumbo destaca la misteriosa y magnífica pieza «Frío estudio del desastre» del colectivo «Los Carpinteros», recreación tridimensional de una fotografía que representa el estallido de un muro; la impresionante escultura de Ernesto Neto, que tanto recuerda un entorno arquitectónico como formas orgánicas, la singular columna de Ai Weiwei con las lágrimas de cristal realizadas a mano creando un ambiente visual sorprendente que aúna pasado y presente, la instalación de Pipilotti Rist, un festín para los sentidos donde se desvanecen los límites entre realidad y ficción, la pasarela rodeada por anillos repletos de bombillas de Carsten Höller, la excelente pieza de Doug Aitken, un laberinto de espejos que fragmentan y reconfiguran el espacio, como, también, resulta laberíntica la obra de Monika Sosnowska, un entramado de habitaciones que lleva al absurdo la política de vivienda en la Polonia de los años sesenta.

El video de Sergio Prego, en el que el artista registra un momento plástico desde diversos ángulos de visión, convive con la obra «Super-Noi», de Maurizio Cattelan, una serie de retratos del propio artista realizados por un dibujante policial a partir de las descripciones de amigos y conocidos de Cattelan. El trabajo de Carsten Nicolai experimenta con el sonido transformándolo en material pictórico audible mientras que Florian Hecker manipula el sonido para cuestionar la percepción espacial. La obra «Telephone» de la pareja Janet Cardiff y George Bures Miller se encuentra muy próxima a la performance, mientras que la propuesta de Michael Elmgreen y Ingar Dragset cuestiona, con ironía, las percepciones más básicas. La danza de un foco que recorre una barra de metal, obra de Olaf Nicolai, la manipulación de las imágenes de la televisión y el cine de Paul Pfeiffer y las composiciones videográficas, entre las formas orgánicas y las artificiales de Haluk Akakce, cierran este recorrido por una de las exposiciones más sobresalientes de las realizadas hasta el momento por Laboral. Un viaje por un archipiélago de conceptos y de formas que a nadie dejara indiferente.

Categoría: General | Comentarios(0) | Diciembre 2010 |

Escribir comentario