La sinceridad en pintura

Por Jaime Luis Martín (26 de Junio, 2010)

Jesusangel
Caballos de piedra
Del 11 de Junio al 3 de Julio
Galería Octógono

Desde su primera exposición individual en la sala de la Caja de Ahorros de Asturias en 1976 Jesusángel (Carabanzo, Lena, 1946) nunca ha dejado de pintar, pero lo ha hecho sin preocuparse demasiado de las modas aunque recogiendo muchos rastros de las primeras vanguardias. Con cerca de una treintena de exposiciones individuales y numerosas colectivas ha mantenido una única constante: la sinceridad, que se encuentra presente en todos sus trabajos como un elemento unificador. Porque la obra de Jesusángel abarca diferentes temáticas, motivos y estilos, conjugando en su paleta desde tendencias impresionistas y fauvistas hasta postulados geométricos, aunque siempre se mantuvo cercano al realismo, entendido el término como construcción de la realidad y no como mimesis. Probablemente César González-Pola, de quien fue alumno, haya influido en el artista, transmitiéndole esa visión simbolista que dificulta su adscripción a una tendencia pictórica concreta.

Su temática abarca intereses muy diferentes. Ha realizado incursiones en los bodegones, que se caracterizan por una sobriedad del color y una minuciosidad en el dibujo, en los paisajes que se resuelven con violentas pinceladas, en las marinas pintadas de espaldas a la mar mientras que en los paisajes urbanos la ciudad se esquematiza perfilando la silueta de su identidad. Pero el caballo es protagonista de muchas de sus obras, un caballo entronizado, real y simbólico, repetido y distinto, primitivo y contemporáneo, «que muestra -en palabras de Julia Barroso Villar- el gran nivel de interpretación del artista: color, volumen, expresión, sintetizados de una manera muy vital».

Los caballos en la pintura de Jesusángel se muestran con grandiosa majestuosidad, una figura regia y poderosa situada sobre un fondo de trazos de colores o silueteada en un ambiente que evoca las pinturas primitivas, como las obras inspiradas en la cueva de Candamo. La imagen del caballo sufre el ímpetu en la aplicación del color, enredando con los azules, rojizos y amarillos en un juego más preocupado por la vibración tonal que define los volúmenes que por su adecuación a la realidad. La figura del caballo se ha convertido para Jesusángel en un campo de investigación y cabe reseñar, en este sentido, los cientos de cuadros de pequeño formato dedicados a esta temática, realizados con diferentes técnicas -pastel, dibujo, collage, imprimación sobre cristal, monotipos- en un juego de referencia tan caro a la modernidad. El caballo es un pretexto visual para experimentar «con los diferentes niveles de aplicación del color -señala Ana María Fernández- de definición o disolución de los contornos, abordando la veladura, la introducción de contenidos lingüísticos, la sugerencia de la mancha». Jesusángel no quiere engañar a nadie con su pintura, no va de modernillo como tantos que se apuntan al carro sin creérselo y llevan puesta la fecha de caducidad. La obra de Jesusángel se ha mantenido en la escena asturiana durante más de treinta y cuatro años, si bien ha pasado, en muchos momentos, demasiado desapercibida. Esta muestra contribuye a reparar tamaña injusticia.

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La belleza del inconformismo

Por Jaime Luis Martín (16 de Junio, 2010)

Manuel Griñón Montes
¿Pezuña?
Pinturas y dibujos
Del 3 al 29 de Junio
Casa Municipal de Cultura de Avilés

Cuando te encuentras con un artista como Manuel Griñón (Luarca, 1981), titulado superior en diseño gráfico en la Escuela Arte 10 de Madrid, que enreda con el dibujo, salta a la pintura, realiza inmersiones en la fotografía, diseña carteles, toca la guitarra en la banda pospunk «Montañas» -que ya va por su segundo disco en el mercado-, edita el fanzine «Remendar es antisocial» y ha puesto en marcha, junto a Raquel Estrada, la distribuidora de libros y fanzines «Jersey para los monos», sabes que estás ante un tipo de creador que tiene mucho que contar y, además, lo hace desde un punto de vista abierto y flexible, sin preocuparse demasiado por el medio que emplea, pero manteniendo una estética con reminiscencias del «underground», con un acento y agitación muy personales. En su trayectoria cabe destacar su selección en la colectiva «Fed Forward”» en Laboral Centro de Arte y Creación Industrial y en la XX Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias. Ha realizado exposiciones individuales en Madrid, Oviedo, Gijón y Barcelona y ha tejido una red de blogs y de exhibición de sus trabajos en Internet, en sitios web como flickr.

La obra de Manuel Griñón se desvía de los repertorios convencionales armonizando diferentes subculturas con una personal y lúcida mirada, contaminada de registros oníricos. Su galería de retratos, su bestiario, sus personajes caricaturescos, forman parte de la vida cotidiana del artista, de sus preocupaciones y temores, de sus frustraciones y alegrías. Este universo con el que resulta fácil conectar, construye un entorno crítico que afronta problemas relacionados con el fundamentalismo, el amor, el ocio, las contradicciones en las que estamos sumidos o, sencillamente, se deja llevar por el absurdo de la vida. «Lo que se descubre como certeza tras la contemplación pausada de este humanoanimalario -señala Francisco Crabiffosse en los Papeles Plástica- es la idea germinal de un mundo trastocado que desvela con guasa y descreimiento una realidad que nos empeñamos en negar, utilizando para ello todas las artimañas que nos ha legado la modernidad».

En su discurso no resulta relevante la perfección técnica, ni pretende la originalidad, más bien se derrama cuestionando los relatos biempensantes y generando resistencias, sustentadas, principalmente, sobre el dibujo y la pintura, aunque ha incorporado, breves textos sobre un fondo color, afirmaciones que provocan al espectador y refuerzan el mensaje, que subyace en toda la muestra, de encontrarnos ante una sociedad capitalista insaciable capaz de asimilarlo todo, hasta cuestiones antagonistas y monstruosas. Por otra parte el empleo de diferentes materiales -papel, madera, envases de plástico- como soporte contribuye a reforzar el carácter experimental de una obra que siempre se ha movido por los márgenes, por canales de distribución alternativos.

Manuel Griñón nunca se preocupo de figurar y siempre se empeñó en crear un producto alternativo, auténtico. Tal vez por eso resultan tan sorprendentes sus remiendos antisociales, que muchos admiramos desde hace años, y a los que tanto debe esta exposición, fresca y corrosiva, una muestra que posee la belleza inconfundible del inconformismo.

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El proceso toma el mando

Por Jaime Luis Martín (9 de Junio, 2010)

El proceso como paradigma
Del 23 de Abril al 30 de Agosto
Laboral Centro de Arte y Creación Industrial

El arte se ha interesado cada vez más y con mayor frecuencia por el proceso y menos por el resultado final, más por la incertidumbre y la inestabilidad que por el equilibrio y lo previsible, más por el desarrollo creativo que por la evidencia objetual, más por la transformación continua y abierta que por una obra acabada y cerrada. Hemos pasado de una sociedad industrial a una sociedad en red, en la que empieza a considerarse como un valor cuantificable las prácticas relacionales, la producción de contextos y los territorios de experimentación e investigación. Y la excelente muestra «El proceso como paradigma», comisariada por Susanne Jaschko y Lucas Evers, explora estos itinerarios creativos con proyectos, ensayos, que nos aproximan a diferentes obras con una indudable carga conceptual y un claro lenguaje tecnológico y científico. «Presenciamos -señalan los comisarios- sistemas construidos por artistas y luego lanzados al mundo; procesos que se apoderan de su propio desarrollo; situaciones experimentales implementadas dentro del entorno, relativamente estable, de una exposición». De esta manera el espacio expositivo se convierte en un lugar de colaboración y creación, donde podemos asistir a los cambios y variaciones que se van produciendo, a manera de un laboratorio en constante evolución y experimentación, diseñado bajo el signo de la incertidumbre. Pero estos fenómenos creativos no están desligados de la realidad, la obra de Manu Luksch y Makul Patel que repasa la historia de la censura en Irán es un buen ejemplo de esta inmersión en un mundo complejo e irreducible a los modelos más simples de causa y efecto.

Resulta imposible comentar las veinticinco piezas que componen la muestra, agrupadas en seis apartados: involucrar agentes humanos, procesos en red y visualizaciones, la imagen generativa, materia viva, entre la simulación y la ficción y el autómata autónomo. En este desbordante panorama cabe citar a Marta de Menezes, que investiga con métodos y materiales biotecnológicos para desarrollo de réplicas vivas, utilizando bacterias, de las pinturas geométricas de Piet Mondrian. Al igual que Allison Kudla, crea un mosaico con hojas de lechuga cortadas según un patrón determinado y depositadas en el interior de placas Petri. El asturiano Adrián Cuervo sorprende con «La huella», una obra generativa que discurre en un bucle creativo, produciendo un espectro de luz permeable a las reacciones del entorno. Muy diferente es el paisaje dunar de los holandeses Driessens & Verstappen, un diorama, con el viento y la arena como elementos principales, visible por una pequeña ventana practicada en el contenedor que contiene los diversos elementos.

En el entorno de la Red se mueve Isabell Jenniches con una propuesta que se sirve de webcams repartidas por distintos lugares para capturar miles de imágenes y realizar, posteriormente, un puzle de enorme complejidad y detalle. El servicio de mensajería de Real Snail Mail, creado por Boredomresarch, utiliza caracoles para transportar e-mails, cuestionando las sociedades actuales, tan desquiciadas por la velocidad y la eficacia. Luna Maurer invita a los visitantes a pegar en el pavimento distintos adhesivos con formas lineales y circulares, creando una red física y visual que modifica el recorrido de la muestra. El autómata creado por Leo Pescota se adapta al entorno modificando sus formas mediante sensores y motores que permiten su articulación para recorrer y conquistar el espacio.

Sin duda, esta muestra resulta tan necesaria como imprescindible para entender los nuevos derroteros del arte, con el proceso tomando el mando del sistema para elaborar nuevas estrategias creativas e influir en las más tradicionales, abriendo nuevos espacios para la creación artística y sin renunciar a construir un entorno crítico en una sociedad globalizada que, apenas, deja rincones para vivir.

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