Arco agoniza

Por Jaime Luis Martín (24 de Febrero, 2010)


Arco agoniza, ¿pero no lleva, acaso, representando el papel de moribundo desde las primeras ediciones? Sin embargo, este año han saltado todas las alarmas al empeorar su estado significativamente. Al desencuentro público entre el comité asesor de galeristas y el Ifema, se suma una crisis económica que amenaza al mercado del arte, la espantada de galerías de prestigio como Luis Adelantado y Helga Alvear, la ausencia de las hispanoamericanas y la competencia de otras ferias como Art Madrid, que se va consolidando con más de sesenta y cinco galerías, y Just Madrid, fresca y joven, dedicada principalmente a artistas emergentes. Las críticas que salpicaron las veintiocho ediciones anteriores emergen más enconadas en estos momentos y se cuestiona desde el modelo de feria hasta el emplazamiento, desde el comité seleccionador al tipo de arte que se exhibe. Arco tuvo desde sus inicios vocación de convertirse en algo más que una feria, aunque nunca supo muy bien dónde estaban sus límites y hasta dónde podía expandirse sus ansias culturales sin perder sus referencias comerciales. Pero lo que antes era una línea borrosa ahora ha devenido en una maraña difusa, donde se confunde todo y termina por no ser nada, una simple cuestión de metros cuadrados. Sin embargo, nadie puede negar que Arco ha jugado un interesante papel en el arte contemporáneo, como una cita obligatoria en el panorama español, pero el entorno actual exige otro enfoque que tenga presente la variedad de mercados y el papel que debe desempeñar en el ámbito internacional. 



Con todo, Asturias no ha salido mal parada en esta última edición. A la galería Espacio Líquido, presente en los últimos años, se le ha unido la galería gijonesa ATM-Altamira, que llevó al provocador puertorriqueño Michael Linares, que convirtió su magnífica pieza, una pirámide de neveras cúbicas de porexpán con cervezas en su interior, en un punto de encuentro social en las sección «Solo Projects». Ixone Sádaba, Melvin Martínez y el asturiano Jorge Nava, este último con sus perturbadores y agresivos retratos de payasos, completaron el stand de la galería gijonesa. Por su parte, Espacio Líquido apostó por el madrileño Gerardo Custance, el suizo Ingo Giezendanner y la intervención gráfica del asturiano Fernando Gutiérrez. La galería Cayón llevó a Herminio Álvarez y su serie «In gravidez», Iván Pérez acudió con la galería JM, Pelayo Ortega repitió con Marlborough, Dionisio González presentó sus soberbias fotografías en Max Estrella y Manolo Rey Fueyo despuntó en Cánem. Por otra parte, Marina Abramovic exhibió, en la Fábrica Galería, su excelente proyecto, de arrebato místico, «The Kitche. Homage to Saint Teresa», realizado en las cocinas de la Laboral en Gijón. 

Como principal novedad este año destacar «Cinema Loop», un espacio dedicado al videoarte y a las instalaciones audiovisuales, con la opción de consumo a la carta de los vídeos en pantallas individuales, que contó con la colaboración de LOOP, la Feria y Festival Internacional de Videoarte que se celebra desde hace siete años en Barcelona. «Expanded Box», la sección dedicada al new media art, reunió las obras de clásicos como Rafael Lozano-Hemmer con las propuestas de los jóvenes artistas Fabien Giraud y Raphaël Siboni. En «Performing Arco» destacó, tras su paso por Madrid, el proyecto «No Global Tour» de Santiago Sierra. Un gran NO tridimensional recorre diferentes ciudades del mundo transportado en un camión. «Las personas que están luchando activamente contra el sistema necesitan -señala el artista- imágenes y los artistas se las debemos proporcionar. Este NO está hecho para todos los que ya están hartos de la injusticia, la dominación, la censura y la opresión». 



A pesar de las presencia de diecisiete galerías de Los Ángeles, ciudad invitada, que proporcionaron un cierto glamour internacional a esta edición, lo cierto es que Arco ya no brilla con aquel esplendor de los años ochenta y noventa, y se enfrenta a unos de los momentos más triste y anodino de su historia.


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Caos utópico

Por Jaime Luis Martín (18 de Febrero, 2010)

Jaime Rodríguez
Contranatura
Del 5 al 27 de Febrero
Galería Octógono

El sueño utópico sigue vivo en los dibujos y en la propuesta de videoarte de Jaime Rodríguez (Oviedo, 1968) que presenta en la galería Octógono. El impulso de lo narrativo ha arraigado con fuerza en los dibujos de este creador que traza sobre el papel un universo tan personal como barroco, donde todo puede ser explicado, pero todo alude a una clave que hay que descifrar. Este despliegue laberíntico, abigarrado, de figuras trazadas de una manera básica, exige una mirada lenta y una lectura sin urgencia de la multiplicidad de signos que pueblan estas metáforas de nuestro tiempo. La rapidez, sencillez y rotundidad del gesto confiere a sus dibujos inmediatez y unas connotaciones vitales que van más allá de la representación formal, pudiendo sentir cómo esos trazos reflejan sueños y heridas del alma. En la obra de Jaime Rodríguez siempre se encuentra presente un halo de honestidad y sentimiento, los fragmentos desgarrados de una totalidad que el artista intenta fijar mediante un lenguaje entrecortado que mezcla lo cotidiano con lo enigmático, obligándonos a realizar un ejercicio de interpretación. Hay en estas propuestas una experiencia de la ruina, una lógica de los restos que van quedando de otras tantas historias perdidas que el artista recrea, entremezclándolas, seducido por lo decadente y oscuro, por lo exquisito y añorado. 



Las propuestas videográficas de Jaime Rodríguez parten, generalmente, de imágenes grabadas con una cámara digital o bajadas de internet, inspirándose en la técnica del collage para componer un ambiente pictórico, explorando las posibilidades de la imagen electrónica en cuanto a color, luz y manipulación de la forma. En el proyecto Sipnasis (2008) una pieza interactiva en formato digital «se inserta -escribe Natalia Tielve- en una reflexión sobre la comunicación audiovisual, partiendo de imágenes extraídas de la red», mezcladas con espasmos textuales entresacados de tratados neurológicos y de inteligencia artificial. En el vídeo «Esencia» (2009) el espectador se veía asaltado por imágenes saturadas de cromatismo, un mundo pospictórico de gran intensidad y turbulencia, acompañado por la música de «Ten&Tracer y Mshia-F-Lehkla», que marcaba las pautas y los cambios de ritmo asociados a las distintas escenas, subrayando las variaciones en la saturación de la tonalidad. 


En el vídeo «Contranatura», que presenta en Octógono, se narra una historia urbana con imágenes, unas grabadas por el propio artista y otras bajadas de Youtube, que operan fuera de su contexto, sometidas a diferentes efectos de distorsión para lograr distintos registros pictóricos, acumulando capas de motivos iconográficos de los que «el espectador puede extraer analogías y contraposiciones que componen un discurso tan idealista como irónico, cuyo germen está tanto en la apropiación de modelos tópicos de referencia, como en el mundo de la publicidad y del diseño», según señala el artista. En realidad el vídeo trata de alterar nuestra percepción y concepción de la realidad, alimentando las distorsiones y los juegos de color, en una caótica y ácida sucesión de imágenes. 


Con esta exposición Jaime Rodríguez vuelve a ser portador de un virus visual que afecta a todos los órganos sensibles. Porque con este artista no hay neutralidad posible: o asumes que te derrumbas emocionalmente ante sus propuestas o te quedas indiferente. En éste último caso tú te lo pierdes. Algunos, por suerte, ya nos hemos contagiado.


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Señales de socorro

Por Jaime Luis Martín (10 de Febrero, 2010)


Feedforward. El Ángel de la Historia
Hasta el 5 de Abril
Laboral Centro de Arte Y Creación Industrial

En la última Documenta Kassel una reproducción del «Angelus Novus» de Paul Klee presidía la entrada del Museum Fridericianum, recordándonos, con su mirada fija, que la historia no es un continuo acontecer lineal, sino un terrible remolino. La muestra «Feedforward. El Ángel de la Historia» invoca a este ángel «con los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas tendidas» para abordar, en palabras de los comisarios Steve Dietz y Christiane Paul, «el actual momento histórico, definido por la incertidumbre y por la agitación política y económica, planteando al hacerlo interrogantes sobre cuál podría ser el significado del término progreso en el siglo XXI». En 1940 Walter Benjamin vio en este ángel una representación de la historia y en el último ensayo, antes de su muerte, escribió: «El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destruido. Pero un huracán sopla desde el paraíso y se arremolina en sus alas . Este huracán lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas, mientras el cúmulo de ruinas crece ante él hasta el cielo. Este huracán es lo que nosotros llamamos progreso». Y son ese ángel que emergió desde la noche y este relato que, como una parábola, nos advierte de los efectos devastadores del progreso capitalista, dos buenas razones para posar la mirada y reflexionar sobre el presente. 


En «Feedforward» encontramos el proyecto «Gone Gitmo» de Nonny de la Peña y Peggy Weil, una simulación del penal de Guantánamo en el entorno virtual de Second Life, que incorpora vídeos, documentales y transcripciones del FBI, permitiéndonos, de esta manera, acceder a la experiencia de los penados. El artista Hasan Elahi fue incluido, por error, en las bases de datos norteamericanas de la guerra contra el terror. Desde entonces, cuelga en internet, en tiempo real, una historia sobre su vida, lo más completa posible, escenificando la vigilancia a la que estamos sometidos. La obra «Tantalum Memorial» es un homenaje a los más de cuatro millones de personas caídas en las guerras del coltán en el Congo. El coltán es un mineral muy apreciado de donde se extrae el tantalio, componente fundamental en los teléfonos móviles. La vídeo-instalación de Margot Lovejoy recrea imágenes históricas de guerra y destrucción con imágenes de la propia artista en las que muestra los desechos de la sociedad consumista. El proyecto «Postcapital Archive» de Daniel García Andújar nos alerta de los cambios que se han producido desde la caída del muro de Berlín y la desaparición del comunismo, cuyo derrumbe ha arrastrado, al más hondo de los abismos, el sueño de una sociedad que acabe con la explotación del hombre por el hombre. En realidad, vivimos en un momento histórico que suma catástrofe sobre catástrofe, muerte sobre muerte, sin que apenas podamos hacer otra cosa que temblar y vivir conmocionados, sin saber cómo construir un nuevo concepto revolucionario, ni trepar, en medio del naufragio, hasta el mástil y enviar, como pedía Walter Benjamin, una señal de socorro. 


El término «feedforward» que da título a esta exposición describe un tipo de sistema de control que mide alteraciones y efectúa correcciones antes de que esas alteraciones afecten al sistema. Pero, sobre todo, «Feedforward» es una magnífica muestra que reúne más de 25 obras en cuatro bloques temáticos: ruinas, contramedidas, globalización y agenciamiento: poder transformador. Un relato sólido que nos enfrenta a proyectos artísticos comprometidos con la sociedad, con una fuerte carga reflexiva y crítica, ajenos a formalismos y estéticas vacuas, que exploran de una forma activa el entorno que los rodea para plantear, al menos, algunas preguntas que alteren el sistema.


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Una zona abierta y mestiza

Por Jaime Luis Martín (3 de Febrero, 2010)

Ignacio Bernardo y Jorge Nava
Hasta el 21 de Febrero
Espacio Vorágine
C/ La Muralla, 4
Avilés

El recién inaugurado comercio Vorágine cuenta con un nuevo espacio, de reducidas dimensiones pero indudable atractivo, con vocación de mantener una programación cultural y artística de calidad, un espacio que tan bien puede servir para una exposición como para la presentación de un libro, para una degustación gastronómica o para disfrutar de un microrrelato de danza contemporánea a cargo de Lucía Bernardo y Cristina Enrique, que tendrá lugar a finales de febrero. Se trata, en definitiva, de producir una afluencia de acontecimientos en una zona abierta y mestiza, alternando distintas esferas creativas, jugando en un campo poco explorado por la iniciativa privada avilesina. 


La primera iniciativa ha reunido a Jorge Nava e Ignacio Bernardo. Jorge Nava (Gijón, 1980), licenciado en la especialidad de pintura en la Facultad de Bellas Artes del País Vasco, ganador del premio «Asturias Joven» en la XVIII Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias y que acudirá a la próxima edición de Arco con la galería Altamira, presenta una serie de retratos con un sustrato perturbador, un halo misterioso que resulta inquietante. Para la construcción de este universo pinta sobre un soporte fotográfico y recurre a un entramado de recursos visuales que abarca desde el mundo publicitario hasta los ecos soterrados, en los sustratos más carnales, de Lucien Freud y, en los más tenebrosos, de Enrique Marty. Estos ecos se mantienen es sus pinturas de factura expresionista y fuerte presencia, con la furia del gesto impregnando la obra, dejando que la pintura se concentre y acumule o chorree en busca de nuevas libertades. 


Por otra parte, Ignacio Bernardo (Avilés, 1954) presenta una serie de piezas escultóricas de acero inoxidable encobrizado y envejecido de indudable atractivo y en la línea de su última producción, en los que alterna los registros figurativos con las derivas abstractas. Su trayectoria ha sido rica en contenidos, abarcando muy diversas tendencias, desde la abstracción claramente influenciada por su maestro José Luis Fernández, el geometrismo, al arte povera, el ensamblaje o sus trabajos con el tubo de hierro como protagonista. Ha sido seleccionado en las bienales «Ciudad de Oviedo» de 1982, 1986 y 1992; figuró también en la muestra «Escultores asturianos nacidos en las décadas 40 y 50», organizada por la Consejería de Cultura. Ha realizado una importante labor creativa y sus esculturas han colonizado diversas calles de la ciudad -«El hombre que escucha a la piedra», en Cabruñana, y «Celebración», en Las Meanas-, aunándose en sus trabajos conceptos de emoción, significado y forma. Incluso «Espacios para el ser y el estar», en la calle José Cueto, transformación del objeto escultórico en mobiliario urbano, responde a un vocabulario ilusionado en integrar lo artístico en la vida cotidiana. 


El nacimiento de este espacio, sin demasiadas rigideces en sus planteamientos, supone abrir una ventana a la cultura en estos tiempos difíciles, con un mercado artístico anestesiado por la crisis y muy conservador en los planteamientos. Cuando, en realidad, para salir de este pozo creativo y económico se precisa imaginación, ductilidad y estar siempre dispuestos a escuchar nuevas iniciativas como las que propone Espacio Vorágine

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